Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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pensando en ti.
Poli, parecía pérdida en sus pensamientos al igual que Max pues ninguno de los dos menciono nada durante el camino hasta llegar al avión.
— Max, no tengo pasaporte y mucho menos cosas para un viaje así.— dijo poli nerviosa mirando lo.
— Todo lo que necesites ya está en el avión, Poli. Compré ropa, artículos personales... todo y si necesitas algo más mis hombres lo compraran—dijo él con una calma que le erizó la piel—. Y sobre el pasaporte, recuerda quién soy. Mis contactos se encargaron de que no fuera un problema para este vuelo privado.
Él se acercó a ella, rompiendo cualquier barrera de espacio personal. Con una mano, acarició suavemente su rostro.
—Confia en mi lo vas a disfrutar mucho este viaje.— dijo Max mientras ambos se sentaban dentro del avión.
Una mujer bella les trajo unas bebidas y no dudo ni un segundo en coquetearle a Max de una manera descarada enfrente de poli.
— Señor voguel, si necesita algo más puede buscarme al final del avión.— dijo la mujer con una sonrisa, alejándose.
—Eso es sorprendente, las mujeres hacen eso todo el tiempo.— dijo poli bebiendo su trago algo molesta Pero con una sonrisa en el rostro.
—Te molesta?, ella es solo una empleada.— dijo Max mirando a poli.
— No me molesta, Max. Simplemente me parece fascinante la falta de vergüenza —respondió ella, dejando la copa sobre la mesa y sosteniéndole la mirada—. Pero supongo que es a lo que las has acostumbrado. Les das una mirada coqueta y las llevas a tu cama o en este caso a la parte trasera del avión.
— Esa mujer podría estar desnuda ahora mismo al fondo del avión y no me importaría lo más mínimo. Porque lo único que quiero, y lo único que voy a tener esta noche, eres tú —susurró con una posesividad que la dejó sin aliento—. Así que deja de usar a la azafata como escudo para ocultar que te mueres de celos.
— ¿Celos? No seas ridículo, Max. Solo me parece... de mal gusto —logró decir, aunque su respiración agitada la traicionaba
— Bueno, eso es bueno, por qué Ami me encanta la libertad, no me gusta formalidades.— dijo Max suspirando recargándose en el asiento.
— Yo soy todo lo contrario, yo voy a encontrar a un buen hombre que se case conmigo y tengamos hijos.— dijo poli mirando su copa.
Max, la miró en silencio, poli no era como las demás chicas que querían vivir el momento y divertirse solamente.
— Te encantara el mar, se que nunca as ido así que el lugar te encantara.— dijo Max cambiando la conversación repentinamente.
— Bueno la universidad, ocupó la mayoría de tiempo para ir a alguna playa.— dijo poli suspirando.
— Bueno ser la mejor estudiante tiene un costo.— dijo Max.
Después de un para de horas aterrizaron, el lugar era hermoso como un sueño.
Lo sabía que podía existir un lugar tan hermoso.— dijo poli sonriendo mirando el mar.
— Hace un para de años compré la propiedad pensado en ti.— dijo Max mirando a poli de tal manera que a ella le dolió el pecho una sensación que ella jamás había sentido.
— ¿Pensando en mí? —susurró ella, girándose lentamente para encontrar sus ojos. El dolor en su pecho se intensificó; era una mezcla de incredulidad y una vulnerabilidad que la aterraba.
Max no apartó la mirada. Se quedó ahí, con la brisa marina despeinando ligeramente su cabello y esa expresión de acero que, por primera vez, parecía tener una grieta.
— Así es. Sabía que llegaría el día en que querrías escapar, en que el mundo te quedaría pequeño o en que intentarías buscar refugio en lugares mediocres —dijo Max, dando un paso hacia ella hasta que el calor de su cuerpo compitió con el sol del Caribe—. Decidí que, si ibas a conocer el mar, sería un lugar mágico.
— Entonces tu si estabas escuchando cuando Luca y yo decíamos que queríamos escapar a un lugar mágico como una playa, siempre creí que no ponías atención.— dijo poli con los ojos llenos de lágrimas.
Extendió la mano y, con el pulgar, secó una lágrima que rodaba por la mejilla de Poli. Su tacto era inusualmente cálido.
— Siempre pongo atención cuando se trata de ti. Aunque me comporte como un animal, aunque te grite en la oficina... no hay un solo detalle de tu vida que se me escape. Compré esta propiedad con la idea de que algún día fuera yo quien te ayudará a escapar.
Poli sin pensarlo se acercó a Max y lo tomo del cuello y lo besó, el la tomo de la cintura cargándola hasta dentro de la casa entre besos.
Dentro de la casa apenas llegaron a la sala cuando Max rompió el vestido de poli dejándolo caer al suelo mientras ella le ayudaba a quitarse la ropa, enseguida Max la subió a una pequeña mesa y entro en ella, de una manera suave.
— Ahhhha, dijo poli estremeciéndose en los brazos de Max.
El dolor que sentía en el pecho se transformó en una plenitud abrumadora; se dio cuenta de que no había escapatoria posible porque ella ya no quería ser rescatada de él.
Max la besó de nuevo, un beso profundo que sabía a posesión y a una promesa silenciosa de que, a partir de esa noche, nada volvería a ser igual. La mesa de madera bajo ella y el calor de Max la anclaban a un presente donde él era
su único horizonte.
— Di mi nombre —le exigió él contra su cuello, su voz vibrando en cada fibra de su ser—. Quiero que sepas exactamente quién te está haciendo sentir así.
— Max... —logró articular ella entre gemidos, cerrando los ojos y entregándose por completo a la tormenta que él había desatado.
Sus senos de Poli estaban en la boca de Max dejándolos durus y rojos.
Al llegar al clímax Max beso a poli ahogando su gemido.
Mientras tanto una de las empleadas entro a la sala y los vió y enseguida se marchó sin hacer ruido.
— Ahhh poli, eres deliciosa.— decía Max agitado.
Pues Carla, sabía que algo estaba pasando entre poli y Max por la manera eratica de actuar de Max, así que horas antes había llamado a la empleada para que le diera información asi que está empleada llamo a Carla.
— Señora Carla, ellos ya llegaron y no quisiera decirlo Demasiado están juntos en la sala de una forma demaciado comprometora.— dijo la empleada.
— Está bien gracias, mantenme informada de todo gracias.— dijo Carla Suspirando dejando el teléfono.
Ella sabía que Max siempre había estado enamorado de poli así que la situación no le resultaba sorprendente pues todo lo contrario.
— pasa algo mamá, estoy buscando a poli por toda la casa y no está, Max estaba vuelto loco cuando se enteró que David le ayudaría a compartir un departamento.— dijo Luca bajando las escaleras.
— Ambos salieron a un viaje de negocios, me imagino que el asunto ya se arregló, me dijo que volverían mañana pues era urgente.— dijo Carla.
— Max, me está robando la antecion de poli, lo bueno que ella no es capaz de estar con el, ellos se odian por qué si no los conociera a ambos diría que ahí algo entre ellos y eso acabaría con muestra amistad.— dijo Luca Suspirando.
— Luca, a veces el odio es solo una máscara para algo mucho más profundo y difícil de manejar —dijo Carla con voz suave, tratando de prepararlo sin soltar la bomba todavía—. No des nada por sentado. El mundo de Max es complicado y Poli... ella ha estado bajo mucha presión
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa