NovelToon NovelToon
CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:10.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Chiquitas

romance, contrato, amor, diversión

NovelToon tiene autorización de Chiquitas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4: ¿Protocolo? ¿Con qué se come eso?

El Mercedes-Benz se alejaba del Met, pero dentro del vehículo, la atmósfera estaba lejos de ser elegante. Alexander Zenith se frotaba las sienes, sintiendo que un dolor de cabeza pulsante empezaba a nacer justo detrás de sus ojos grises. A su lado, Elena no estaba sentada como una "Davenport" de la alta sociedad. Se había quitado los tacones de mil dólares —que según ella eran "instrumentos de tortura medieval"— y estaba sentada con las piernas cruzadas sobre el asiento de cuero, revisando su zapato roto que aún cargaba en una bolsa de plástico.

—¿Podrías, por favor, bajar los pies del asiento? —la voz de Alexander era un susurro contenido, el tipo de voz que usaba antes de despedir a un comité entero—. Ese cuero es napa italiana, Elena. No es el sofá de tu casa.

Elena lo miró por encima del hombro, mientras intentaba encajar el tacón desprendido en su sitio con un golpe seco.

—Mire, "Señor Perfección", mis pies están limpios. Bueno, lo estarían si no hubiera tenido que caminar por ese lobby que parece que lo enceran con aceite de ballena. Además, estos zapatos que me compró Liam son muy bonitos, pero creo que fueron diseñados por alguien que odia a las mujeres. ¡Me están saliendo ampollas del tamaño de un cupcake!

Alexander cerró los ojos un segundo, pidiendo paciencia al universo.

—Se supone que eres una dama de la alta sociedad londinense. Una Davenport no se quita los zapatos en un coche oficial y, definitivamente, no habla de ampollas ni de aceite de ballena. ¿Tienes idea de lo que pasaría si un fotógrafo asomara su lente por este cristal y te viera ahí, sentada como si estuvieras en un picnic?

—Pues verían a una mujer cómoda —respondió Elena, sacando un paquete de chicles de su bolso y ofreciéndole uno—. ¿Quiere? Ayuda con el estrés. Y vaya que usted lo necesita. Tiene la cara tan tiesa que si sonríe se le va a quebrar el maquillaje.

Alexander miró el chicle como si fuera un objeto radiactivo.

—No quiero un chicle. Quiero que entiendas la gravedad de la situación. Vanessa está sospechando. Esa escena con la camarera...

—¡Ah, mi Sofi! —Elena sonrió de par en par, ignorando la advertencia—. ¿Vio qué rápida es? Le dije que era una genia. Pero usted, señor Zenith, tiene que trabajar en su cara de póker. Se puso tan rígido que pensé que le estaba dando un calambre. Si seguimos así, la próxima vez que vea a alguien conocido, voy a tener que fingir un desmayo para que usted no se delate con su cara de "uy, qué asco, una pobre".

Alexander se giró hacia ella, invadiendo su espacio personal. Elena dejó de juguetear con su zapato y lo miró a los ojos. Por un momento, el brillo de las luces de la calle que entraba por la ventana hizo que el ambiente se pusiera serio, pero ella no se dejó intimidar.

—Escúchame bien, Elena. Esto no es un juego de vecindad. Es mi reputación. Mañana a las ocho de la mañana te quiero en mi oficina. Y cuando digo a las ocho, no me refiero a "ocho y media porque me entretuve horneando". Te enviaré un manual de protocolo de trescientas páginas esta noche. Quiero que lo leas.

—¿Trescientos páginas? —Elena arrugó la nariz—. ¿Viene con dibujitos? Porque si es puro texto aburrido sobre cómo sostener una cucharita, mejor úselo para nivelar alguna mesa coja. Yo aprendo sobre la marcha, señor Zenith. Además, hoy salvé su honor frente a la Barbie de Rojo, ¿no? Debería darme un bono, no un libro de tareas.

Alexander apretó los puños. Nunca en su vida alguien le había respondido así. Sus secretarias solían temblar cuando él entraba a la habitación. Elena, en cambio, estaba tratando de pegarle un chicle al envoltorio mientras le discutía sus órdenes.

—No habrá bonos —sentenció él—. Y si vuelves a llamarme "Señor Perfección" o usas ese tono conmigo frente a los empleados, te juro que...

—¿Que qué? ¿Me va a mandar a Staten Island? —Elena soltó una carcajada fresca, una que no encajaba con el lujo del auto—. Relájese. Mañana estaré ahí. Pero nada de manuales. Si quiere que aprenda a ser una Davenport, enséñeme usted. Pero le advierto que cobro extra por aguantar sus clases de etiqueta.

El coche se detuvo frente al hotel. Alexander bajó primero, casi huyendo de la energía caótica de Elena. Ella bajó después, caminando un poco chueca porque todavía no se ponía bien los tacones de lujo, y cargando su bolsa con el zapato viejo como si fuera el accesorio de moda del año.

—¡Hasta mañana, jefe! —le gritó ella mientras entraba al lobby, haciendo que el portero abriera los ojos de par en par—. ¡Duerma un poco, que la cara de amargado se le está tatuando!

Alexander se quedó parado en la acera, viendo cómo ella se alejaba con su andar desgarbado y su risa ruidosa. Suspiró profundamente. Iban a ser cien capítulos largos. Muy largos.

—Liam tenía razón —susurró Alexander para sí mismo, mientras se ajustaba el saco con rabia—. Es una fiera. Pero es una fiera que va a terminar por volverme loco antes del mediodía.

1
Sabina Altamirano
el papel del personaje se me hace muy infantil,ni parece que haya pasado siquiera la universidad,como llegar a un trabajo,hacer cambio como si fuera tu casa decir que contrato de un hotel no es importante lo va llevar a la quiebra,si. oy de acuerdo que se le festejé a los empleados,pero hacerlo en el trabajo como si fuera en el patio de su casa,eso perece ilógico
Teresa Nancy Fernandez
me encantó tu novela👏👏👏
chiquita: Teresa gracias por tu apoyo, me alegra un montón leer tu comentario🥰🥰🥰
total 2 replies
Lili Hebe Villarruel
👏👏👏
chiquita: Gracias gracias 🫂🫂🫂🫂🫂 Lili súper agradecida por tu apoyo 😍😍😍😍😍
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play