NovelToon NovelToon
El Papá De Mi Alumno

El Papá De Mi Alumno

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: liligacaño

Después de perder al amor de su vida, él juró que su corazón quedaría enterrado junto a su esposa. Convertido en padre soltero, su único motivo para seguir adelante es su pequeño hijo… hasta que un nuevo comienzo los lleva a un lugar inesperado.
Ella es una dulce y dedicada profesora de preescolar, amante de los niños y de las pequeñas historias felices que se construyen día a día en su aula. Su vida es tranquila, organizada… hasta que él aparece.
Desde la primera mirada, algo cambia. Lo que comienza como simples encuentros en la hora de salida, se convierte en una conexión imposible de ignorar. Pero no todo es tan sencillo: el pasado aún duele, las heridas no han sanado del todo y el mundo no siempre acepta lo que no entiende.
Entre risas infantiles, dibujos de colores y miradas que dicen más que mil palabras… nace un amor que ninguno de los dos estaba buscando.
¿Podrá un corazón roto volver a amar?
¿Y hasta dónde estarán dispuestos a luchar por un sentimiento que no debía existir?
Un

NovelToon tiene autorización de liligacaño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 — Una mala idea

Después de leer el último mensaje de Alejandro, dejé el celular boca abajo sobre el escritorio y me cubrí la cara con las manos.

Luego recogí mis cosas y me fui a casa a preparar las planeaciones de clase, pero aquellas palabras seguían dando vueltas en mi cabeza.

“Entonces voy a tener que portarme mal”.

Dios mío.

Ese hombre iba a matarme de un infarto.

Intenté seguir trabajando en las planeaciones, pero era imposible concentrarme. Cada dos minutos terminaba mirando el celular como una adolescente enamorada.

Y eso me molestaba.

Porque yo no era así.

Siempre había sido centrada, cuidadosa y profesional.

Sabía perfectamente cuáles eran los límites.

O al menos… eso creía antes de conocer a Alejandro.

Mi celular vibró otra vez.

Lo miré con miedo.

Pero esta vez era Isa.

“¿Sigues viva o ya te secuestró el papá buenísimo?”

No pude evitar reírme.

“Isa, cállate. Ese hombre me tiene mal. No sale de mi cabeza ni un momento y, aparte de todo, no ayuda. Me escribe a cada rato con cualquier excusa”.

Ella respondió enseguida.

“No me digas eso, Majo. Te veo grave. Entonces sí te está descontrolando la vida”.

“Más de lo que imaginas, Isa. No pensé volver a sentir algo así. Parezco una adolescente”.

“Bueno, por un lado me alegra. Es lindo que encuentres a alguien que te haga sentir así y que te valore como mereces. Pero sí debes tener cuidado para no perder el trabajo”.

Suspiré cansada.

“Ese es el problema. Hoy una profesora se dio cuenta de las miradas que me lanza y me da miedo que los rumores lleguen a oídos de la rectora”.

Isa tardó unos segundos en responder.

“¿Y tú qué crees? ¿De verdad le gustas o solo quiere llevarte a la cama?”

Mordí mi labio, pensativa.

“No lo sé. Es un hombre demasiado atractivo y seguramente tiene muchas mujeres detrás de él. No entiendo qué podría buscar en alguien como yo”.

Alejandro

Estaba terminando una reunión en la empresa cuando mi mejor amigo entró a la oficina sin tocar.

—Hermano, ¿por qué tienes cara de hombre enamorado?

Levanté la mirada inmediatamente.

—¿Qué dices?

José Luis soltó una carcajada y se sentó frente a mí.

—Te conozco hace años. Algo te tiene distraído.

Cerré la carpeta que estaba revisando.

—No es nada.

—Claro… y yo soy pobre.

Rodé los ojos.

José Luis era el único que seguía conmigo desde antes de que mi vida se volviera un desastre.

Había estado presente cuando murió Laura y sabía perfectamente lo mucho que me había costado volver a sentir algo por alguien.

Por eso mismo evitaba hablar del tema.

Porque ni siquiera yo entendía qué estaba pasando.

—Es la profesora de Samuel, ¿verdad? —preguntó de repente.

Mi cuerpo se tensó.

—¿Cómo sabes eso?

Él sonrió con suficiencia.

—Porque cada vez que mencionan el colegio cambias la cara.

Maldije por dentro.

¿Tan obvio estaba siendo?

—No pasa nada —respondí finalmente—. Solo me parece linda.

José Luis soltó una risa corta.

—Tú no hablas así a alguien que “solo te parece linda”.

Me quedé en silencio.

Porque, tristemente, tenía razón.

María José

La semana siguió avanzando y cada día se hacía más difícil actuar normal frente a Alejandro.

Especialmente porque él parecía disfrutar ponerme nerviosa.

A veces me escribía solo para preguntar cómo le había ido a Samuel.

Otras veces reaccionaba a mis estados.

Y aunque sus mensajes nunca cruzaban completamente la línea… siempre tenían algo que me aceleraba el corazón.

Ese viernes salí más tarde del colegio.

Me había quedado organizando unas decoraciones para una actividad infantil y, como no tenía trabajo pendiente como influencer, aproveché para adelantar todo.

Cuando terminé, ya casi no quedaba nadie.

Apagué las luces del salón y salí al pasillo cargando unas carpetas.

Pero al girar la esquina choqué directamente contra alguien.

Las hojas cayeron al piso.

—Perdón, yo…

Levanté la vista.

Y ahí estaba Alejandro.

Otra vez.

Mi corazón dio un salto tan fuerte que casi dolió.

—Tranquila —dijo agachándose para ayudarme a recoger las hojas.

Nuestros dedos se rozaron por accidente al tomar una carpeta.

Y sentí un escalofrío recorrerme completa.

Alejandro también lo notó.

Porque levantó lentamente la mirada hacia mí.

Demasiado cerca.

Demasiado.

El aire se volvió pesado de repente.

—¿Qué haces aquí tan tarde? —pregunté nerviosa.

—Samuel dejó su chaqueta y vine por ella.

Asentí intentando ignorar la forma en que me observaba.

Pero era imposible.

Ese hombre tenía una manera de mirar que desordenaba todo.

Terminamos de recoger las hojas y me puse de pie rápidamente.

—Gracias.

—De nada.

Silencio otra vez.

Uno peligrosísimo.

Alejandro se acercó apenas un paso más.

—¿Siempre huyes cuando estás sola conmigo?

Mi respiración se detuvo.

—No estoy huyendo.

—Entonces mírame.

Tragué saliva lentamente.

Y levanté los ojos hacia él.

Error.

Gravísimo error.

Porque Alejandro estaba demasiado cerca.

Podía sentir su perfume.

Su respiración.

La tensión entre nosotros.

Sentí cómo mi corazón comenzaba a latir descontroladamente.

—Esto está mal… —susurré casi sin voz.

Él sostuvo mi mirada unos segundos.

—Lo sé.

Pero ninguno se alejaba.

Y eso era lo peor.

Por un momento pensé que iba a besarme.

La forma en que miró mis labios hizo que el aire desapareciera de mis pulmones.

Pero justo en ese instante se escucharon pasos al fondo del pasillo.

Los dos reaccionamos inmediatamente.

Me alejé rápido mientras intentaba recuperar la compostura.

Una profesora apareció doblando la esquina y nos miró confundida.

—¿Todo bien?

—Sí —respondí demasiado rápido—. El señor Alejandro vino por una chaqueta de Samuel.

La mujer asintió sin darle importancia y siguió caminando.

Pero mi corazón seguía completamente fuera de control.

Alejandro pasó una mano por su nuca, frustrado.

—Creo que definitivamente eres una mala idea, profesora.

Sentí un vuelco en el estómago.

—Entonces deberíamos mantener distancia.

Él soltó una pequeña risa sin humor.

—El problema es que cada vez quiero hacer exactamente lo contrario.

Dios mío.

No sabía cuánto más iba a soportar aquello.

Decidí cambiar el tema rápidamente.

—Señor Alejandro, la chaqueta de Samuel la tengo aquí en mi bolso.

La saqué y se la entregué.

—Buenas noches. Debo irme.

Ni siquiera le di tiempo de agradecer.

Salí rápido hacia el estacionamiento, subí a mi moto y arranqué de inmediato.

Por el espejo retrovisor alcancé a verlo todavía parado ahí, observándome irme.

Y eso solo empeoró todo.

Esa noche intenté distraerme grabando contenido para redes sociales.

Me maquillé, escogí ropa deportiva y preparé el celular para grabar unos videos promocionales.

Pero ni siquiera eso funcionó.

Porque cada vez que sonreía frente a la cámara terminaba recordando la forma en que Alejandro me había mirado en el pasillo.

Como si quisiera besarme.

Y, sinceramente…

yo también había querido que lo hiciera.

Cuando terminé de grabar me dejé caer sobre la cama agotada.

Subí una foto rápida a mis estados y fui a desmaquillarme.

Minutos después mi celular vibró.

No necesitaba mirar para saber quién era.

Alejandro.

“Definitivamente voy a dejar de revisar tus estados”.

Mi corazón empezó a latir más rápido.

“¿Por qué?”

La respuesta llegó enseguida.

“Porque cada vez se vuelve más difícil mantener distancia”.

Me quedé completamente quieta mirando la pantalla.

Y antes de poder pensarlo demasiado, terminé escribiendo:

“Entonces deje de verlos, señor Alejandro”.

Tres puntos.

Estaba escribiendo.

“Lo intenté”.

Sentí un escalofrío recorrerme completa.

“¿Y?”

La respuesta tardó unos segundos.

Pero cuando llegó… mi respiración se detuvo.

“No funcionó.”

1
Maria Garcia
ay no vieja envidiosa que Alejandro la saqué de su casa y cuide amaría jose
Maria Garcia
Alejandro abre los ojos y cuída.y alluda amaría José te BA a necesitar y despide atu cuñada y suegra mandalas avolar
Maria Garcia
ayno pinche vieja de Valentina ojalá y todo le salga mal y Alejandro las saque de su casa
Rosana Ochoa
para leer la segunda parte por q lo cortas así como la busco
Maria Garcia
si que descubra aValentina y que se de cuenta que lo quiere separar de ella
Maria Garcia
si por fin están juntos
Maria Garcia
si que vien que se dejen de jugar
Maria Garcia
si que se balla de esa casa y viva aparte sin cuñada ni suegra que las mande avolar
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play