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Mori Olvidada, Renací Intocable

Mori Olvidada, Renací Intocable

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencarnación / Venganza / Completas
Popularitas:777.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Daemin

En su primera vida, ella fue invisible.

Hija mayor de una familia rica, creció viendo cómo el amor, la protección y las oportunidades se volcaban exclusivamente sobre su hermana menor. Sus padres la culparon por errores ajenos. Sus hermanos la ignoraron. Cuando el peligro llegó a casa, no dudaron en ofrecerla como sustituta, como cebo, como sacrificio.

Murió a manos de un asesino que nunca pagó por su crimen.

Y su familia… nunca buscó justicia.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un nuevo cuerpo, en una familia poderosa donde es amada, protegida e intocable. Cuatro hermanos dispuestos a mancharse las manos por ella. Un hombre peligroso, heredero de un imperio, que la ama sin condiciones y la convierte en su esposa sin pedir explicaciones.

Con una nueva identidad y un poder que antes le fue negado, regresa para enfrentar a quienes la destruyeron. No busca perdón. No quiere respuestas.

Renació para verlos caer.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

8. Conversaciones Privadas

Pasaron los días y llegó el primer día oficial de Isabella en la empresa. La mañana transcurrió sin sobresaltos. Reuniones breves, presentaciones formales, rostros atentos y miradas evaluadoras. Nada fuera de lo rutinario. Ella se movía con naturalidad, segura, como si aquel lugar le perteneciera desde siempre.

Estaba a punto de entrar a la sala de reuniones cuando escuchó una voz a su espalda.

—Buenos días.

Isabella se giró con calma y se encontró frente a Sebastián Montoya.

Él la observaba con atención, demasiado cerca, demasiado concentrado. Ella respondió el saludo con cortesía, sin sonreír de más, y se dispuso a continuar su camino. Pero antes de que pudiera darse la vuelta, Sebastián volvió a hablar.

—Espera.

Le sostuvo el brazo.

El contacto fue breve, pero suficiente para tensarle el cuerpo. Isabella bajó la mirada hacia la mano que la sujetaba y luego volvió a mirarlo, despacio.

—¿Puedo ayudarte en algo? —preguntó con voz neutra.

Sebastián no la soltó de inmediato.

—Es solo que… —dudó un segundo—. De verdad te pareces a alguien.

Isabella arqueó ligeramente una ceja y esbozó una sonrisa controlada, de esas que no alcanzan los ojos.

—¿Otra vez con eso? —respondió—. ¿Por qué tanta insistencia en decirme que me parezco a alguien que no conozco?

Sebastián soltó su brazo, pero no retrocedió.

—Te pareces a Valeria —respondió—. Mi hermana.

El aire entre ellos se volvió denso.

Isabella sintió la incomodidad subirle por la espalda, lenta, punzante. Aun así, mantuvo la compostura.

—¿Valeria? —repitió—. ¿No se supone que tu hermana debería estar en casa?

Sebastián se quedó en silencio.

Por un instante, su expresión se endureció. Luego bajó la mirada apenas.

—Murió.

La palabra cayó seca, sin dramatismo, sin duelo real.

Isabella lo observó con atención. Demasiada atención. Había algo casi insultante en la forma en que él lo decía, como si se tratara de un dato más, no de una pérdida.

—Lo siento —dijo ella finalmente, con una voz suave que no reflejaba lo que sentía—. Debe ser difícil.

Sebastián alzó la vista, sorprendido.

—No lo fue tanto —admitió—. Valeria siempre fue… alguien muy complicada.

Isabella sonrió de nuevo. Esta vez, la sonrisa fue más fría.

—Qué curioso —respondió—. La gente suele volverse “complicada” cuando no es escuchada.

Sebastián frunció el ceño, como si algo en esas palabras le incomodara más de lo que esperaba.

—No sabes de lo que hablas.

—Tal vez no —concedió ella—. Pero es extraño cómo algunas personas solo parecen importar cuando ya no están.

El silencio se volvió pesado.

Sebastián la miró fijamente, buscando algo en su rostro. Algo que no supo nombrar.

—De verdad te pareces a ella —murmuró.

Isabella dio un paso atrás, marcando distancia.

—No —dijo con firmeza—. Yo no me parezco a nadie. Soy Isabella Valcour.

Luego abrió la puerta de la sala de reuniones.

—Si me disculpas, tengo trabajo que hacer.

Entró sin mirar atrás.

Sebastián se quedó solo en el pasillo, con una sensación incómoda clavándosele en el pecho. No entendía por qué esa mujer lo había dejado tan alterado. No entendía por qué, por primera vez desde la muerte de Valeria, algo parecido a la culpa comenzaba a rozarle la conciencia.

Isabella, del otro lado de la puerta, respiró hondo.

Hablar con él había sido como tocar una herida que nunca cerró.

...----------------...

Al cabo de unos minutos, los demás socios comenzaron a entrar a la sala de reuniones. Trajes impecables, expresiones medidas, saludos breves. Entre ellos apareció Sebastián, que tomó asiento como si nada hubiera ocurrido minutos antes en el pasillo.

La mesa se fue llenando.

Lucien llegó al final. Caminó con paso firme y tomó asiento en la cabecera sin necesidad de anunciarse. Su sola presencia ordenó el ambiente. Isabella se sentó a su lado, manteniendo una postura profesional, sin buscar miradas ni atención innecesaria.

La reunión comenzó.

Una de las ejecutivas se levantó y empezó a presentar una propuesta sobre nuevos prototipos electrónicos. Pantallas encendidas, gráficos proyectados, cifras claras. Grupo Salazar se especializaba en innovación tecnológica, desarrollo de software avanzado y dispositivos inteligentes, y aquello se notaba en la precisión con la que cada área defendía sus ideas.

Las opiniones no tardaron en llegar. Algunos socios veían potencial inmediato, otros pedían ajustes, pruebas adicionales, mejoras en seguridad. Isabella escuchaba con atención, interviniendo solo cuando era necesario, aportando observaciones claras, técnicas, sin adornos. Más de una mirada se dirigió hacia ella con interés genuino.

Sebastián la observó de reojo un par de veces, incómodo. Algo en la forma en que ella hablaba, en cómo analizaba los datos, le resultaba inquietantemente familiar.

Cuando la reunión terminó, Lucien se levantó sin demora.

—Sebastián —dijo—. Acompáñame a la oficina.

Isabella se quedó atrás con los demás, mientras ambos salían juntos.

En la oficina, el ambiente era más relajado, pero no menos serio. Lucien se sentó en uno de los sillones, cruzando las piernas con calma. Sebastián hizo lo mismo frente a él, sacando una carpeta con documentos.

—Quiero proponerte una alianza —comenzó Sebastián—. Tenemos un proyecto en desarrollo que podría complementarse perfectamente con tu infraestructura tecnológica.

Habló durante varios minutos, explicando cifras, alcances, beneficios. Lucien lo escuchó sin interrumpirlo, atento, evaluando cada palabra. Cuando terminó, Lucien asintió apenas.

—Muestra el proyecto —pidió.

Sebastián deslizó los documentos sobre la mesa baja. Lucien los revisó con rapidez y precisión. En ese momento, su secretario se acercó en silencio y le entregó otro documento. Lucien lo leyó brevemente y, sin decir nada, se lo pasó a Sebastián.

—Si estás de acuerdo —dijo—, podemos cerrar hoy.

Sebastián no dudó. Tomó el bolígrafo y firmó.

El trato quedó sellado.

Lucien guardó los papeles con calma, levantándose después.

—Fue un placer —dijo con cortesía profesional.

Cuando Sebastián salió de la oficina, el silencio volvió a instalarse con rapidez. Apenas la puerta se cerró, el secretario de Lucien se acercó sin hacer ruido. Además de ser su asistente personal, también era su guardaespaldas y chófer. Un hombre a todo terreno, como solían bromear algunos… aunque nadie dudaba de su eficacia.

—Raúl —dijo Lucien, entregándole el documento que acababan de firmar—. Encárgate de esto.

Raúl tomó los papeles, revisándolos con rapidez.

—¿Alguna indicación en especial? —preguntó.

Lucien lo miró con calma, pero en sus ojos había algo distinto. Algo afilado.

—Todo tiene que quedar bien —respondió—. Muy bien.

No hizo falta decir más.

Raúl asintió una sola vez, guardó el documento y salió de la oficina con paso rápido, ya concentrado en su tarea. Conocía ese tono. Sabía que aquello no era un simple trámite administrativo.

Lucien se quedó solo.

Caminó hasta el ventanal y observó la ciudad desde lo alto, pensativo. Todo estaba avanzando según lo previsto. Cada movimiento tenía un propósito, aunque nadie más pudiera verlo todavía. Algunos acuerdos no eran solo negocios… eran piezas colocadas con paciencia.

El teléfono de su escritorio vibró.

Lucien miró la pantalla y sonrió apenas antes de contestar.

—Madre.

—¿Cuándo piensas venir a verme? —preguntó la voz femenina al otro lado—. Hace tiempo que no apareces. Ya empiezo a pensar que me has olvidado.

—He estado ocupado —respondió con tranquilidad.

—Siempre lo estás —replicó ella—. Pero no te olvides de que no te vas a quedar soltero toda la vida. Ya quiero una nuera.

Lucien soltó una leve risa.

—Todo a su tiempo.

Colgó la llamada y dejó el teléfono sobre el escritorio. Su expresión se suavizó por un segundo, apenas un segundo, antes de volver a esa serenidad impenetrable que lo caracterizaba.

Algunas deudas se pagaban con dinero.

Otras… con justicia.

Y Lucien Salazar tenía la paciencia necesaria para asegurarse de que cada cosa ocurriera en el momento exacto.

1
Blanca Montero Angulo
Que hermosos son, los mega amo 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭💖💖💖💖💖💖💖💖💖💖
Rosa Zambrano
Que suspenso. La Abuelita no se ha enterado. Ella debe saber que Valeria vive. Ese desgraciado no debe morir por un disparo, debe sufrir por todo lo que hizo
Belkis Sioli
porqué la " madre "le dijo quien era él???
Rosa Zambrano
Que esa desgracia no vaya a renacer porque sería más mala que antes, no sabe que es arrepentimiento
Belkis Sioli
no quedo claro lo del policía, a quien se la entregaron???
Adriana Sica
Camila quedó como una víctima y ella colaboró con la muerte de su hermana, espero que mínimo los hermanos se arrepientan .
Lucia Feliciano Falcao
Esta María Elena junto con Camila es quién debería estar en un burdeos, pero antes Camila tiene que caer en las manos de Julien, ella no olvide que Valeria aún no empezó con ella, que madre maldita es la zorra mayor la María Elena, como ella odia a alguien que nunca le hizo daño,eso demuestra cuánto sufrió Valeria con la familia buitre.😡😡😡
Rosa Zambrano
Mucho suspenso, casi me cómo las uñas. Muy buena traba apreciada escritora
Elisabeth Figueroa
esta buenísima la novela 🥰
Blanca Montero Angulo
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Es un maldito monstruo 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡, merece morir lentamente y dolorosamente. 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Y q que perdiste pedazo de basura. si le quitaron todo a Valeria, para dártela a tí 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Rosa Zambrano
Que irá a planear esa bruja contra Isabela. Alguien debería detenerla. Escritora SOS que no le hagan daño de nuevo
kisse rouse
lo esta envenenando la muy perra😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Haaaaayyyyyy bendito, ojalá que no le pase nada a angélica, que la escondan. 👀👀👀👀👀👀
Blanca Montero Angulo
Que miedo, ojalá a Angélica no le pase nada 👀👀👀👀👀👀👀👀🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Lucia Feliciano Falcao
Kkkkkkkkkkk toda la familia buitre cayó de cuajo en la trampa de Lucien y Valeria, la historia está emocionante.👏👏😸😸 Espero que Camila tenerme en un prostíbulo.😸😸😸
kisse rouse
que hermoso no la despreciaron eso si es familia y agarrense montoya que les va a caer todo el peso de la familia valcour😡😡😡
Lucia Feliciano Falcao
Ahora imbécil tu abres los ojos, pero solo después que Valeria se adelantó para evitar tu ruina y muerte.😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Haaaaayyyyyy nooooooo pobresito Raul 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭, Maldita vieja desgraciada 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
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