un caos en tacones
NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 8
La Conciencia: ¡Vayan por las palomitas! Alek Volkov acaba de entrar al jardín de niños cargando tres bolsas de materiales —incluyendo el bendito "papel maché"— y se encuentra con algo que odia casi tanto como a la policía: un hombre gritándole a una mujer. Pero no a cualquier mujer, sino a SU maestra favorita (aunque él no lo admita).
Renata estaba en la entrada, con la espalda recta y los ojos echando chispas. Frente a ella, un tipo con traje barato pero actitud de millonario le agitaba un dedo en la cara.
—¡Usted no sabe quién soy yo! —gritaba el hombre—. Mi hijo no tiene por qué compartir sus juguetes con esos "niñitos de beca". O lo cambia de grupo o hago que cierren este lugar. ¡Es usted una simple empleada!
La Conciencia: Ay, pobrecito. No sabe que Renata desayuna tiburones. Miren cómo respira profundo. Está a punto de mandarlo a la estratosfera con una frase sarcástica.
—Señor Martínez —dijo Renata, con una calma aterradora y una sonrisa gélida—. Su dinero podrá comprarle ese auto mal estacionado, pero no le compra educación. Si no le gusta nuestra política de inclusión, la puerta es grande, aunque dudo que su ego quepa por ella. Retírese ahora o...
En ese momento, una sombra gigante cubrió al señor Martínez. Alek se había colocado detrás de él, con Ivan a un lado cargando las cajas de colores como si fueran municiones. La diferencia de estatura era cómica: Alek le sacaba dos cabezas al tipo.
—¿Hay algún problema, Maestra? —preguntó Alek. Su voz no era la de un tutor amable; era un trueno que hizo que el señor Martínez se encogiera como una pasa.
Renata arqueó una ceja, sorprendida pero para nada intimidada.
—Solo un padre que olvidó sus modales en casa, Señor Volkov. Nada que no pueda manejar.
Alek ignoró a Renata por un segundo y puso una mano pesada sobre el hombro del Martínez. El hombre palideció al sentir la fuerza de esos dedos y ver las cicatrices en los nudillos del ruso.
—Escuché algo sobre "cerrar este lugar" —dijo Alek con esa sonrisa sexy y peligrosa—. Curioso. Yo acabo de invertir mucho en el material escolar de mi sobrina. Me molestaría mucho que mi inversión se perdiera porque un... —miró al hombre de arriba abajo con asco— ...individuo ruidoso no sabe comportarse frente a una dama.
—Yo... yo solo... —balbuceó el tipo.
—Ivan —llamó Alek sin quitarle la vista de encima al hombre—, toma los datos del auto de este caballero. Quiero saber si sus frenos están tan flojos como su lengua.
Ivan, con una sonrisa burlona, sacó su teléfono.
—¡Claro, jefe! Siempre es bueno tener amigos... o enemigos bien identificados.
El señor Martínez no esperó más. Murmuró una disculpa ininteligible y salió casi corriendo del jardín de niños.
Renata soltó un suspiro y se cruzó de brazos, mirando a Alek con una mezcla de agradecimiento y sospecha.
—Muy heroico, Señor Volkov. Aunque no necesitaba que amenazara la integridad física de sus frenos. Aquí resolvemos las cosas con palabras, no con... métodos siberianos
—Fue una sugerencia de seguridad vial, Maestra —respondió Alek, recuperando su máscara de tutor impecable—. Aquí tiene el material. Todo según su lista. Incluso el "papel maché", que espero que no sea para construir una bomba.
La Conciencia: ¡Miren a Renata! Está tratando de no sonreír porque le gustó que la defendieran, pero su orgullo es más grande que su estatura. Ahora viene lo bueno: la entrevista personal.
—Pasen a mi oficina —dijo Renata, suavizando el tono—. Katia, ve a jugar con los cubos mientras hablo con tu tío. Señor Volkov, siéntese. Su expediente dice que es empresario, pero su forma de "negociar" me dice que sus negocios no son precisamente de exportación de flores. ¿Me va a decir la verdad o tengo que adivinarla yo misma?
Alek se sentó en la silla pequeña (que lucía ridícula bajo su tamaño) y clavó sus ojos azules en los de ella.
—Soy un hombre que protege lo que es suyo, Renata. Y ahora, Katia es mía. Este jardín de niños es suyo. Creo que podemos llegar a un entendimiento.
La Conciencia: ¡Ufff! "Este jardín es suyo". Casi suena a declaración de amor... o de guerra. ¿Cómo va a reaccionar Renata ante el interrogatorio que ella misma está a punto de hacerle al jefe de la mafia?
besos xxx