⚠️ADVERTENCIA DE CONTENIDO⚠️ Está novela cuenta con acoso severo, violencia física y emocional...
Un amor de la infancia destruido por el control despiadado de mi hermano. Mi amado Adán no solo perdió nuestros preciados recuerdos esa noche, también perdió la sensibilidad de sus piernas gracias a una persona desquiciada. Con la culpa creciendo dentro de mí desde niña me puse un propósito en mente. Esta vez yo lo cuidaré, lo protegeré, me convertiré en su esposa y cumpliré nuestras promesas olvidadas. Aunque su desconfianza me destroce el corazón, aunque su indiferencia me desgarre el alma, me quedare a su lado. Romperé esta jaula que me mantiene encerrada y volare tan alto que ya nadie más me podrá volver a enjaular.
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Su futura esposa.
Nuestros ojos se encuentran por una fracción de segundo. En sus ojos negros veo un atisbo de curiosidad nada más. Pero es suficiente. Luego, él la desvía de inmediato. Pero Camila lo notó.
— Así que Alondra, piensas que con amor vas a poder ayudar a Adán en todo lo que necesite —vuelve a preguntar.
— Yo sé que con amor no es suficiente —respondo, con sinceridad— Pero todo lo que él necesite lo realizaré con paciencia y dedicación.
— Muy bien —dice Camila, levantándose— Gracias a todas por venir. Ya he tomado mi decisión... Alondra, eres una jovencita encantadora y me gustaría...
— ¡No puede, señora! —interrumpe Samantha, saltándose de su asiento— Ella no puede ser la elegida.
— ¿Por qué no? —pregunta Camila, con ceño fruncido.
— Su familia no sabe nada de esto Y su hermano mayor, quien es el encargado de ella, ni siquiera está aquí presente. Yo sé muy bien que Robinson no dará su consentimiento para esta unión.
— ¿Tienes algo que decir en tu defensa, Alondra? —pregunta Camila, volviéndose hacia mí.
— Claro que sí —respondo, con la voz firme— Yo soy una mujer adulta que puede tomar sus propias decisiones. Sin la necesidad de la aprobación de mis padres y mucho menos de mi hermano.
— ¿Entonces cómo piensas obtener la dote sin su consentimiento? —grita Samantha— Estás dejando ver que eres una abusadora que se quiere colgar de la familia de Adán para vivir bien.
— Eso no es asunto tuyo —le digo, mirándola a los ojos— Y ya te lo dije, si sientes rencor hacia mí porque mi hermano no quiso casarse contigo, no es mi culpa. Señora Camila, si me permite tener un momento a solas con usted, se lo agradeceré mucho.
— No la escuche. Todo lo que sale de su boca es mentira —grita Samantha.
— Yo voy a decidir eso por mi cuenta —dice Camila, y me hace un gesto para que nos alejemos.
Nos paramos en un rincón del jardín, alejadas de las demás. Esto es un secreto bien guardado mío, pero si quiero tener una oportunidad, tengo que decir la verdad.
— Sé que ninguna de las aquí presentes sabe esto —susurro, sacando una carpeta de mi bolso— Pero yo heredé mi propia empresa a mis veinte años. Un obsequio de mis abuelos. Así que no necesito la autorización de nadie para hacer con mi vida lo que quiera. Aquí he traído los balances de mi negocio en estos últimos cuatro años. Verá que ha crecido de manera considerable.
Camila abre la carpeta, y su rostro se llena de sorpresa.
— Impresionante... —susurra— ¿Pero por qué no quieres que nadie sepa de esto?
— Porque yo quiero ser alguien más —respondo, con emoción— Quiero ser reconocida por lo mío, no lo de mi familia. No me gusta estar siempre detrás de su espalda para sentirme protegida.
— Alondra, sí que eres una mujer llena de misterios —dice Camila, sonriendo por primera vez de verdad— Te diré que no eras de mis favoritas. Pero Adán te vio. Él jamás levanta la mirada a nadie, y hoy te observó detenidamente. Así que eso ya es un sí para mí. Espero no equivocarme.
— No lo hará —susurro, y siento cómo las lágrimas se acumulan en mis ojos— Se lo aseguro.
Miro hacia donde está Adán, y esta vez él no desvía la mirada. Nos miramos por unos segundos más, y en sus ojos veo algo que no había visto antes, una chispa. Un rayo de luz en la oscuridad que lo ha rodeado durante años. Y en ese momento, sé que todo valió la pena.
Él me vio... No puedo creer que Adán me vio solo a mí, y que gracias a eso ahora voy a ser su esposa, su compañera, a estar al lado de él hasta el final. Intento disimular lo mejor que puedo mi alegría la fiesta todavía no acaba, y el anuncio se hará hasta el final, pero esta felicidad es tan grande que me olvido de un asunto importante. Un asunto que podría arruinarlo todo.
— Primero que nada, quiero agradecerles a todas por tomarse su valioso tiempo en acompañarnos hoy —anuncia Camila, de pie en el centro del jardín— Pero solo puede haber una esposa, y esa será Alondra Muscari.
— Señora, está cometiendo un error gravísimo! —grita Samantha, de pie de un salto— Esta niña no le puede ofrecer nada. Es inexperta en absolutamente todo.
Maldita Samantha. ¿Cómo se atreve a decir esas cosas en público?
— Claro, tú la tienes de sobra —respondo, con una sonrisa fría— Pero yo prefiero seguir siendo inocente hasta cansarme.
— Muy buena respuesta, futura nuera —dice Camila, mirando a Samantha con desprecio— Señorita, yo busco una esposa para mi hijo, no una prostituta.
Ella sale echando humo por la nariz, y me choca tan fuerte que casi caigo al piso.
— Esta me las vas a pagar, mocosa del demonio —susurra en mi oído.
Ahora que lo pienso, ella y Robinson sí hubieran sido una buena pareja. Los dos están podridos hasta el último hueso de su ser.