Cynthia fue una extra cuya muerte fue injusta. Pero ahora, otra alma ha reencarnado en ella y esta decidida a no repetir el final de la verdadera Cynthia, por lo que hará lo posible para alejarse de la trama, escapando al campo, donde planea una vida tranquila. ¿o no?,
Su camino se cruza con Luna Von Kleist, el tercer hijo del ducado Von Kleist, quien viaja junto a su ejército, y de alguna manera ha terminado fijándose en Cynthia, ya que su personalidad es fuera de lo común.
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Capitulo 05
La hora de hacer el anuncio llegó. Cynthia ya había vuelto a la sala de fiestas, y estaba de pie junto a sus padres. El pide la atención de los presentes, explicando que, el motivo de la fiesta, era para anunciar la unión de dos grandes familias, la familia real los Leroux y los Rosenthal, quienes han servido a la familia real desde generaciones anteriores.
El rey invito a Cynthia a acercarse a ellos, y la pelirosa paso fingiendo timidez. Después, pidió que el príncipe suba con ellos, pero, el secretario del rey le dice que el príncipe no esta en la sala de fiestas.
Esto causa que la sala quede en murmura, con todos mirando de un lado a otro. El rey voltea hacía la reina, y este niega saber algo, incluso estaba nerviosa.
—¿que esta pasando majestad?, ¿donde esta su alteza?— pregunta molesto el duque.
—majestad...la reputación de mi hija...— la duquesa miro con enojo a la reina.
De repente se escucha un grito y una doncella llega a la sala.
—majestades...el príncipe...él esta...en...esta...en...la ha...tación...que indecencia.— grita la doncella.
Todos se miran entre si, los duques voltean hacía los reyes y después una mirada de preocupación aparece al ver a Cynthia.
—no voy a tolerar esto.— grita el duque.
El duque se acerca a la doncella para preguntarle que estaba pasando y entre balbuceos nerviosos, la doncella dice que el príncipe esta en una habitación en la cama, con una mujer. Al escuchar esto, el duque y su esposa le piden a la doncella que los lleve a esa habitación.
—espere excelencia...debe de haber un error.— interviene nerviosa la reina.
—eso lo vamos a comprobar.— grita el duque.
El duque y su esposa siguen a la doncella, los reyes y otros chismosos también van tras de ellos. Cynthia sonríe, y corre tras todos mientras pregunta con desesperación si le ha pasado algo malo al príncipe.
Cuando el duque llega ante la habitación, este la abre con brusquedad, y ahí estaban, en la cama, Lorenzo e Isis. Ambos se ven confundidos y cuando la puerta se abre, Isis se cubre con la sábana, Lorenzo se detiene mientras abotona su camisa. Ambos se quedan pasmados al ver a toda esa multitud.
Los reyes no podían creer lo que estaba pasando, y enseguida voltean hacia los duques diciendo que debe tratarse de una equivocación.
—¿cree que estoy ciego?, majestad esto es un insulto a mi familia, y sobre todo, una traición hacía mi hija...¿donde queda la dignidad de Cynthia ante esto?— grita furioso el duque.
—por favor excelencia...usted es hombre...todos cometemos un error...solo debe...
—yo soy hombre y jamás he cometido un acto tan indecente y humillante para mi esposa.— responde el Duque.
—pero...
Cynthia se asoma entre la multitud y se queda paralizada al ver la escena. Y de repente se derrumba llevando sus manos a su rostro mientras deja salir un llanto amargo.
—¿por qué?, yo se que a su alteza no le gustaba...pero...¿por qué humillarme así?— sigue llorando.
Isis y Lorenzo miraban todo, y de inmediato Lorenzo empieza a decir que todo se trata de un malentendido, e intenta explicar lo que paso, mientras que la duquesa entra a la habitación y le da una cachetada a Isis.
—maldita mocosa...te ofreci mi casa para evitar que acabes en la calle, te di ropa, comida...lujos...¿y así lo pagas?— grita la duquesa.
—t-tía...yo...
—eres una maldita...de todos los hombres y haces esto con el prometido de Cynthia y en plena fiesta de compromiso...eres una desagradecida...—
La duquesa le da otra cachetada, ante esto, Lorenzo se mete a defender a Isis, asegurando que nada paso y que estaba siendo muy cruel con Isis.
—¿cruel?, ¿que eres tú?, que clase de príncipe tiene este reino, desleal y mentiroso.— lo regaña la duquesa.
—por favor duquesa...mi hijo seguramente fue seducido por esa mujer...todo es culpa de ella.— interviene la reina.
—¿y que si lo sedujo ella?, de él depende decirle que no, sin embargo aquí, en la cama con otra, ¿que clase de vida llevará mi hija con un hombre así?— grita furiosa.
Y la discusión continuó, mientras que Cynthia lloraba con amargura en el piso, los invitados murmuraban, mientras que Isis no sabía ni que hacer, y Lorenzo trataba de que creyeran que nada paso. Pero, cuando la duquesa movió la sábana, ahí estaba la mancha roja. La evidencia era clara, esos dos habían cometido un acto inmoral en pleno compromiso.
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Después del escándalo, los reyes, Lorenzo, Isis y los Rosenthal estaban en una sala, mientras que la multitud ha sido echada del palacio. Isis llora y el príncipe intenta consolarla.
La reina y el rey estaban nerviosos, los duques estaba completamente furiosos, Cynthia aunque se había calmado, miraba con tristeza a Lorenzo e Isis, quienes seguían juntos en el mismo sofá.
—aceptaremos a la señorita Isis como concubina, mientras que la señora Cynthia será la princesa heredera...— sugiere el rey.
—n-no...yo voy a ser concubina...— reclama Isis.
—silencio, no tienes derecho a exigir nada.— la regaña la reina.
—madre...no le gr..
—¡no!, yo no puedo permitir esto...— interviene Cynthia.
Todos miraron a la pelirosa.
—no puedo dejar que mi prima sea una concubina...su reputación será manchada más de lo que ya esta.— solloza.
Un golpe certero disfrazado de compasión. Cynthia continuó.
—su alteza y Isis se aman...yo le cedo mi compromiso.—
—¡no!, eso no puede ser...— responde la reina.
—mi prima es una Rosenthal...aunque su familia este en la ruina.— segundo golpe.
Isis frunció los labios y Cynthia continuó.
—y aunque haya cometido un acto tan deshonrrozo, desvergonzado y sucio...ella no merece ser concubina...sería injusto para ella.— se limpia las lágrimas después de sus palabras venenosas.
La duquesa casi ríe por las palabras de su hijo pero mantuvo la seriedad.
—mi hija es tan generosa...después de tal acto de traición...— habla la duquesa.— Isis se casará con el príncipe...el compromiso con mi hija queda roto.
—no puede...si hace eso la señorita Cynthia no encontrará a nadie que se case con ella, su reputación queda...
—su reputación ¿que?, ya con todo esto quedo en el suelo...y si ella se casa con el príncipe, será la burla de la sociedad y no pienso permitir eso.— reclama la duquesa.
—majestad...diga algo...— le pide la reina a su esposo.
—majestad.— interviene el duque.— mi hija no merece más humillación...mi sobrina Isis tomará el lugar de Cynthia, y la familia Rosenthal no cambia su apoyo, pero, no deben molestar a mi hija e Isis se mudara al palacio lo más pronto posible.—
Esta era la última palabra del duque, quien se mostraba firme y decidido. El rey no tenía otra opción, si insistía, podría hacer que el duque retire por completo su apoyo. El rey deja escapar un suspiro pesado.
—bien, que sea así...— hablo finalmente el rey.
La reina de opuso de inmediato, Cynthia se abrazo a su madre llorando, mientras que el rey se mostraba resignado. Lorenzo e Isis se miraron entre si, Lorenzo sostenía la mano de Isis mientras dejaba ver una leve sonrisa.
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Se queda en la mejor parte