NovelToon NovelToon
Alma De Esmeralda

Alma De Esmeralda

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo / Mujer poderosa
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Delenis Valdés Cabrera

"Fui subastada al diablo, pero él no sabía que yo sería su infierno."
En el Amazonas, todo tiene un precio. Mía fue vendida como mercancía al hombre más temido de Sudamérica: Renzo Cavalli. Él la compró para poseerla y quebrarla, pero subestimó el fuego bajo su piel de seda.
Entre huidas por la selva, traiciones y una pasión letal, Mía deberá decidir: ¿hundir el puñal en su espalda o convertirse en la reina de su imperio de sangre?

NovelToon tiene autorización de Delenis Valdés Cabrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

El baño de la suite era una oda al exceso. Mármol de Carrara frío como el corazón de su dueño, grifería de oro y una bañera circular que parecía más una piscina pequeña, humeante y cargada de aceites esenciales. Mía se quedó de pie, observando el agua. Se sentía como un sacrificio siendo preparado para el altar.

—No voy a ser tu muñeca —susurró, pero sus manos temblaban.

Se quitó la ropa con movimientos bruscos, dejando que los harapos que la conectaban con su vida anterior cayeran al suelo como piel muerta. Se metió en el agua caliente, pero no buscó relajarse. Buscó limpiar la sensación de los dedos de Renzo en su piel. Agarró una esponja áspera y comenzó a tallarse los brazos, el cuello y los hombros con una fuerza que empezó a dejar marcas rojizas. Quería arrancarse el rastro de la "mercancía" que él creía haber comprado.

De repente, el sonido del cerrojo electrónico de la habitación no fue lo que la sobresaltó, sino el impacto de la puerta del baño abriéndose contra la pared.

Renzo estaba allí. Se había quitado el saco y la corbata; las mangas de su camisa negra estaban remangadas hasta los codos, revelando antebrazos poderosos cubiertos de tatuajes oscuros que se perdían bajo sus puños. Su mirada no fue a su rostro, sino al agua transparente que apenas cubría la silueta de Mía.

—Te dije que tenías una hora —dijo Renzo. Su voz era un rugido bajo, cargado de una impaciencia peligrosa—. Han pasado más de dos horas y sigues aquí, intentando quitarte la piel.

—¡Lárgate! —gritó Mía, hundiéndose más en el agua, cruzando los brazos sobre su pecho—. ¡No te di permiso para entrar!

Renzo soltó una carcajada seca y se acercó a la bañera con pasos lentos, como un lobo que no tiene prisa porque sabe que la presa está acorralada. Se arrodilló al borde, ignorando que sus pantalones de mil dólares se mojaran.

—¿Permiso? —repitió, atrapando una de las manos de Mía antes de que ella pudiera golpearlo. Tiró de ella hacia arriba, obligándola a quedar erguida frente a él, expuesta—. En esta isla, el único que da permisos soy yo. Y he decidido que te estás tardando demasiado.

—¡Suéltame, animal! —Mía forcejeó, salpicando agua sobre la camisa de Renzo, que ahora se pegaba a sus músculos, volviéndose traslúcida.

Renzo no la soltó. Con su mano libre, agarró la esponja que ella estaba usando y la tiró lejos. Luego, tomó un frasco de un jabón líquido espeso y negro que olía a ámbar y almizcle.

—Te dije que quería que olieras a mí —dijo él, su voz vibrando con una intensidad sexual que hizo que el vientre de Mía se apretara en una dolorosa mezcla de odio y excitación—. Y si no puedes hacerlo sola, lo haré yo.

Renzo vertió el jabón directamente sobre los hombros de Mía. Sus manos, grandes y ágiles, empezaron a frotar su piel con una firmeza que no aceptaba réplica. No era un toque suave; era una posesión. Sus dedos se hundían en sus hombros, bajando por su espalda, siguiendo la curva de su columna.

Mía jadeó, intentando apartar la cara, pero Renzo la sujetó por la nuca, obligándola a mirarlo. Sus rostros estaban a milímetros. El vapor del agua los rodeaba, creando una atmósfera asfixiante.

—Mírame, Mía —ordenó él, su pulgar acariciando su labio inferior mientras su otra mano seguía su camino bajo el agua, enjabonando sus muslos con una lentitud tortuosa—. Siente lo que te estoy haciendo. Siente cómo mi marca se queda en ti. Puedes resistirte todo lo que quieras, puedes maldecirme, pero tu cuerpo sabe a quién le pertenece ahora.

—Nunca... —logró decir ella, aunque su voz sonó rota—. Prefiero morir.

—La muerte es demasiado fácil —susurró Renzo, su mirada bajando hacia los pechos de Mía, que subían y bajaban con su respiración agitada—. Yo quiero que vivas. Quiero que vivas cada segundo deseando que vuelva a tocarte así. Quiero que cuando cierres los ojos, veas mi cara, y cuando intentes gritar, solo salga mi nombre.

En un movimiento brusco, Renzo metió la mano en el agua y la atrajo hacia sí, sacándola parcialmente de la bañera. Mía quedó pegada a su pecho mojado. La tensión sexual era perversa, un cable de alta tensión a punto de romperse. Él bajó la cabeza y, en lugar de besarla, le mordió el lóbulo de la oreja con una fuerza que la hizo soltar un gemido ahogado.

—Sal de aquí ahora mismo y ponte el vestido —dijo Renzo contra su piel, su aliento caliente quemándola—. Te espero en el comedor. Y si no bajas en diez minutos, volveré a subir. Pero la próxima vez, no usaré jabón. Usaré todo lo que tengo para recordarte quién es tu dueño.

La soltó tan de repente que ella cayó de espaldas en el agua. Renzo se levantó, su camisa empapada marcando cada centímetro de su torso imponente, y salió del baño sin mirar atrás.

Mía se quedó allí, temblando, el corazón golpeándole las costillas como un animal enjaulado. El olor de Renzo estaba por todas partes. Se sentía profanada, enfurecida... y por primera vez en su vida, sintió que el fuego de ese hombre podía terminar consumiéndola por completo si no encontraba una forma de matarlo pronto.

1
Elena Yobany Santacruz Alejandria
jjjajaja te desafía cavalli ...🤭🤭es una pequeña diablilla..
Elena Yobany Santacruz Alejandria
waooo una guerra de seducción..hermosa... excelente escritora.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play