Jessica trabaja como secretaria en una empresa de comida enlatada. Su vida es rutinaria, predecible… segura.
Aquella mañana, como cualquier otra, estaba en el comedor desayunando junto a sus compañeros, ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.
Entonces, un escándalo estalló en la recepción.
Gritos. Golpes. Algo no estaba bien.
Movida por la curiosidad, Jessica se acercó con los demás, sin imaginar que ese sería el último momento de normalidad en sus vidas.
Porque lo que vieron… no era humano.
Ese día, el mundo cambió.
Y nadie estaba preparado para sobrevivir.
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 22
Me quedé quieta, completamente roja, sin saber dónde meterme.
Decidí no levantarme.
No todavía.
Me acomodé otra vez, apoyando la cabeza en su brazo, intentando calmar el desastre que era mi corazón en ese momento.
Levanté la mirada con cuidado…
Y ahí estaba.
Despierto.
Mirándome.
Nuestros ojos se encontraron y sentí que algo dentro de mí daba un vuelco.
Me puse aún más roja.
Instintivamente, me cubrí el rostro con ambas manos.
—¡No me mires así…!
Pero él no se apartó.
Al contrario.
Sentí su otra mano acercarse y, con suavidad, apartar las mías.
—Buenos días… mi amor.
Mi mente explotó.
¡MI AMOR!
¡ME DIJO MI AMOR!
Por dentro estaba gritando como loca, completamente avergonzada, sin saber cómo reaccionar ante algo tan… tan directo.
Pero antes de que pudiera decir algo—
se inclinó hacia mí.
Y me besó.
No fue como anoche.
No hubo urgencia.
No hubo intensidad desbordada.
Fue distinto.
Suave.
Cálido.
Lento.
Como si ese beso no buscara consumir… sino quedarse.
Y sin darme cuenta—
cerré los ojos.
Y correspondí.
Pero nuestro beso se rompió de golpe.
No por nosotros.
Sino por el mundo que seguía allá afuera.
Las voces comenzaron a filtrarse desde el pasillo, apagadas al principio, pero lo suficientemente claras como para recordarnos dónde estábamos… y que no estábamos solos.
Me tensé ligeramente.
Jackson también.
Y entonces—
tocaron la puerta.
El sonido fue firme, pero no agresivo.
Ambos reaccionamos al instante, separándonos con rapidez, como si nos hubieran descubierto en algo prohibido. Sentí cómo el calor volvía a mis mejillas mientras buscaba mi ropa, moviéndome con torpeza.
—Jackson, ¿puedo pasar?
La voz de Stefany atravesó la puerta.
Mi corazón dio un pequeño salto.
Nos miramos por un segundo.
Ese tipo de mirada que decía más de lo que cualquiera admitiría en voz alta.
Jackson se incorporó primero, ya más compuesto, mientras yo terminaba de acomodarme la ropa lo más rápido que podía, intentando que mi respiración volviera a la normalidad.
—Estoy indispuesto, señorita Stefany —respondió él, con una calma que contrastaba completamente con el caos que acabábamos de vivir hacía unos segundos.
Hubo un breve silencio al otro lado.
—Enrique nos llamó a la cafetería. Habrá una reunión —dijo Stefany—. No llegues tarde, por favor.
Miré a Jackson de reojo.
Su expresión cambió apenas.
Más seria.
Más enfocada.
—Cuente conmigo, señorita Stefany.
Los pasos de Stefany se alejaron.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Pero ya no era el mismo.
La burbuja en la que habíamos estado… se había roto.
Bajé la mirada, acomodando por última vez mi ropa, sintiendo aún el eco de todo lo que había pasado entre nosotros.
Luego lo miré.
Había algo distinto ahora.
No incómodo.
Pero sí… más real.
—Supongo que… tenemos que ir —murmuré.
......................
Salimos de la oficina y caminamos por los pasillos tomados de la mano, como si por un momento el mundo no estuviera roto allá afuera.
Sentía el calor subir a mi rostro sin poder evitarlo, pero Jackson no me soltaba. Su agarre era firme, seguro… muy distinto al chico tímido que había conocido. Era como si algo dentro de él hubiera cambiado después de anoche.
Y, aun así… no me molestaba.
Al llegar a la cafetería, todo volvió a ser real.
Enrique me vio.
Por un instante, creí que se acercaría, que diría algo como siempre… pero su mirada descendió, y en cuanto vio nuestras manos entrelazadas, algo en su expresión se quebró. No fue evidente. No para cualquiera.
Pero Jessica no lo notó.
Su mirada se oscureció apenas… y luego simplemente apartó la vista.
No me saludó.
Ese pequeño gesto… dolió más de lo que esperaba.
Me senté junto a Jackson, intentando ignorar la sensación incómoda que empezaba a crecer en mi pecho. A nuestro alrededor, podía sentir las miradas de los demás. Algunas curiosas. Otras incómodas. Otras… claramente juzgándonos.
Era absurdo.
El mundo se estaba cayendo a pedazos… y aun así, nosotros estábamos ahí, sentados como una pareja normal.
Como si eso todavía existiera.
Levanté la mirada.
Y entonces lo vi.
Omar.
Su mirada era fría. Más de lo normal.
Por un segundo, nuestras miradas se cruzaron… pero él desvió la vista casi de inmediato, como si no quisiera ser descubierto.
Fruncí ligeramente el ceño.
¿Qué está pasando…?
Enrique distante.
Omar evitando mirarme.
Algo no estaba bien… pero antes de que pudiera profundizar en ello, la voz de Enrique llenó la cafetería.
Firme.
Autoritaria.
Como el líder que se había convertido.
—Tenemos que salir ahí afuera.
El murmullo se apagó.
Todos lo miraron.
—No podemos seguir esperando a morir aquí dentro. La comida se va a acabar… y lo que vimos allá afuera solo empeorará. Necesitamos suministros. Comida… y armas.
El ambiente se tensó al instante.
El miedo era palpable.
Y no era para menos.
Después de lo que atacó ayer… nadie quiere poner un pie afuera.
El murmullo en la cafetería no tardó en crecer.
Al principio eran solo susurros… miradas cruzadas… dudas contenidas.
Pero bastó una frase más de Enrique para que todo explotara.
—No podemos seguir esperando —dijo con firmeza—. Mañana salimos.
El silencio que siguió fue pesado.
Y entonces—
—Eso es una estupidez.
La voz de Logan cortó el aire sin esfuerzo.
Se levantó de su asiento con calma, pero su mirada estaba cargada de una irritación apenas contenida. Detrás de él, varios de los suyos intercambiaron miradas, como si ya supieran que iban a respaldarlo.
—¿Salir? —continuó, soltando una risa seca—. ¿Después de lo que vimos ayer? ¿Esa cosa allá afuera… y tú quieres mandar gente como si fuera un paseo?
Algunos asintieron.
Otros bajaron la mirada.
El miedo… empezó a inclinar la balanza.
—Logan tiene razón —dijo uno de los hombres detrás de él—. Afuera ya no son solo esos… muertos. Esa cosa… eso no era normal.
—¡Nos van a matar! —agregó otra voz—. Aquí estamos seguros.
Sentí cómo el ambiente se cargaba.
La seguridad.
Esa mentira cómoda a la que todos querían aferrarse.
Enrique no respondió de inmediato.
Solo los observó.
Uno por uno.
Midiendo.
Pensando.
absurdo pelearle a la mujer que básicamente se salvó sola de morir en último minuto.
😒😒
en fin, se creen que la mujer es de hierro.
que goze hasta que se transforme otra vez
es que tonsentia que iba a estar con Jackson alias dos
bello
autora aaaaa necesitamos más capitulos, en qué altar te ponemos ? 🤣🤣🤣
cómo me dejas con semejante evento 🤩🤩🤩🤩🤩
necesito más capitulos esto está intensoooo