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Mi Arrogante Secretaria

Mi Arrogante Secretaria

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazada fugitiva / Romance de oficina / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yoisy Ticliahuanca Huaman

Abril Ganoza Arias, un torbellino de arrogancia y dulzura. Heredera que siempre vivió rodeada de lujos, nunca imaginó que la vida la pondría frente a su mayor desafío: Alfonso Brescia, el CEO más temido y respetado de la ciudad. Entre miradas que hieren y palabras que arden, descubrirán que el amor no entiende de orgullo ni de barreras sociales… porque cuando dos corazones se encuentran, ni el destino puede detenerlos.

NovelToon tiene autorización de Yoisy Ticliahuanca Huaman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 23: Abril embarazada

Un mes había pasado desde la supuesta muerte de Abril.

Todos los que la amaban vivían con el dolor clavado en el alma: Arturo con la culpa de haberla rechazado, Alfonso con el remordimiento de no haberla defendido y de haberla destrozado con sus propias palabras.

Sin embargo, había un hombre que, a diferencia de todos, vivía con paz y hasta con una chispa de felicidad: Orlando Ganoza, el patriarca de la familia.

Abril era su tesoro, la viva imagen de su difunta esposa, la única que despertaba ternura en su viejo corazón. Para él, Abril no había muerto: la había salvado.

Días atrás, su nieta lo había llamado llorando, deshecha por las humillaciones y los desprecios.

Orlando, con la sabiduría y dureza que lo caracterizaban, le aconsejó desaparecer por un tiempo. “Dales una lección, hija. Hazlos llorar tu ausencia, para que valoren lo que perdieron”.

El plan fue simple: dejar el coche al borde del acantilado, empujarlo y dejar que la mentira hiciera el resto.

Sin cámaras, sin testigos, solo el eco del metal estrellándose contra las rocas. Y así, Abril había “muerto” para todos.

El anciano envió a su chofer de confianza a recogerla y ocultarla en una de sus propiedades lejos de la ciudad. Nadie sospechó, porque Orlando siempre desaparecía por temporadas sin dar explicaciones.

En ese escondite, Abril miraba el horizonte con ojos apagados. El sol caía, teñido de rojo, como si compartiera el peso de su secreto.

Pensaba en Alfonso, en su padre, en su hermano… en todo lo que había perdido. De pronto, un dolor punzante en su vientre la obligó a gritar y desplomarse en el suelo.

Las lágrimas brotaron mientras trataba de arrastrarse. Nunca había sentido un dolor tan desgarrador.

La puerta se abrió de golpe y Orlando entró acompañado de su gente de confianza.

—¡Llamen a la clínica, ahora mismo! —rugió con voz firme, mientras su seguridad la sostenía con delicadeza.

El anciano quiso cargarla, pero sus años no se lo permitieron. Impotente, caminó a su lado con el bastón temblando en sus manos. Abril, con la respiración entrecortada, perdió el conocimiento antes de llegar al auto.

—¡Más rápido, demonios! ¡No me importa que se salten las luces! —gritó Orlando al chofer, con el corazón en la garganta.

En minutos llegaron a la clínica privada, donde ya los esperaba el mejor médico del país, preparado por orden del propio Ganoza.

Abril fue llevada a emergencias mientras Orlando, angustiado, aguardaba en la sala acompañado de su jefe de seguridad, un hombre imponente, frío como el acero.

Mientras tanto, en la otra ciudad. En contraste con esa carrera contra el tiempo, Alfonso se encontraba de rodillas en su baño, vomitando sin control.

El alcohol se había convertido en su único refugio, y su cuerpo comenzaba a pasarle factura.

La abuela María, que nunca lo había dejado solo desde la tragedia, entró apresurada y lo encontró en ese estado lamentable.

—Mocoso irresponsable, ¿cuántas veces te dije que tanto alcohol mata? —reprochó, frotándole la espalda con ternura.

Alfonso levantó el rostro, demacrado y con los ojos rojos.

—¿Desde cuándo soy un mocoso? —replicó con una mueca amarga—. Antes era tu niño… ¿no?

Su abuela suspiró y negó con la cabeza. Sabía que detrás de esa dureza había un hombre roto.

—Eres mi niño, aunque midas dos metros y creas que puedes con todo. Pero escucha bien, Alfonso: si vuelvo a verte con una gota de alcohol, te encierro en una clínica de rehabilitación.

Mañana mismo iremos al médico, y no admito réplicas.

Alfonso, agotado, sin fuerzas para discutir, solo asintió. Pero en su pecho, la herida seguía sangrando: creía que había perdido al único amor que había conocido.

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Las horas en la clínica parecían eternas. Orlando caminaba de un lado a otro, impaciente, con el bastón golpeando el suelo en cada paso. El eco de sus movimientos llenaba el silencio de la sala privada, donde su seguridad y el ama de llaves esperaban en silencio.

Finalmente, la puerta se abrió y el médico, un hombre de mediana edad con gesto serio, salió quitándose los guantes.

—Don Orlando, su nieta está fuera de peligro inmediato —dijo con voz grave—, pero necesito que me escuche con calma.

El anciano se apoyó en su bastón con fuerza.

—Habla, muchacho, no tengo calma cuando se trata de mi Abril.

El doctor respiró hondo.

—El dolor que la hizo desmayar fue consecuencia de una fuerte crisis de estrés y agotamiento físico. Sin embargo… —hizo una pausa mirando los papeles en sus manos—, en los exámenes descubrimos algo más. Su nieta está embarazada, aproximadamente de seis semanas.

El bastón de Orlando casi se le resbaló de las manos. Por un momento, el viejo patriarca sintió que el aire le faltaba.

—¿Embarazada? —repitió incrédulo.

El médico asintió.

—Sí. El cuerpo de Abril está débil y el embarazo la hace más vulnerable. Necesitará reposo absoluto, supervisión médica y, sobre todo, estabilidad emocional. Si continúa bajo tanto estrés, podríamos hablar de un embarazo de alto riesgo.

El silencio cayó pesado en la sala. Orlando cerró los ojos y tragó saliva. Su nieta no solo estaba viva: llevaba en su vientre la sangre de los Brescia. Una nueva vida, una nueva esperanza… y al mismo tiempo un nuevo secreto que debía proteger a toda costa.

El señor Orlando permaneció en shock durante unos segundos, como si las palabras del médico hubieran golpeado su corazón con la fuerza de un trueno. De pronto, sus manos se crisparon sobre el bastón y su ceño se frunció con furia contenida.

—¡Maldito Alfonso Brescia! —masculló en un murmullo cargado de odio—. Cuando te vea, te daré una paliza que te dejará en cama días enteros… y que no olvidarás jamás.

La ira le ardía en el pecho, pero al mirar a su nieta inconsciente sobre la cama, esa rabia se transformó en una ternura feroz. Elevó la mirada hacia el doctor, y con un brillo húmedo en los ojos, habló con voz grave pero llena de gratitud:

—Gracias, doctor. No tiene idea de lo feliz que me hace esta noticia. Ojalá sea una niña, tan hermosa como su madre lo. Abril merece esa bendición en su vida. Dígame, ¿cuándo puedo llevármela a casa?… No, mejor aún: la sacaré lejos de todo este veneno. Un crucero de dos o tres meses, donde nadie pueda alcanzarnos.

El médico lo observó con una mezcla de respeto y discreta envidia. Para la mayoría de sus pacientes, “recuperarse del estrés” significaba volver al calor del hogar y rodearse de familia.

Para el poderoso Orlando Ganoza, en cambio, un crucero privado era apenas un retiro temporal.

El doctor carraspeó antes de responder con tono profesional:

—Le recomiendo esperar al menos una semana. Necesitamos comprobar que tanto la madre como el bebé estén en perfectas condiciones para viajar. Además, el medicamento debe hacer efecto en su organismo. Por ahora, lo mejor es que descanse. Si todo evoluciona bien, mañana mismo podremos darle el alta.

Orlando asintió con solemnidad, apretando con fuerza la mano de su nieta.

—Lo que sea necesario, doctor. Pero sepa que mi niña no volverá a sufrir jamás.

1
Anabella Vanesa Spinato
Muy buena historia….a corregir a futuro es que había varios copy Page y eso fastidiaba la lectura y me llegó aburrir también falto concluir qué pasó con varios personajes o sea que fue que les paso!en fin espero que sea constructivo el aporte para tus siguientes historias porque realmente estuvo muy linda🥰 👏
Beatriz Miranda
💯💯💯💯👍👌👏👏👏👏👏👏👏
Patricia Vico
yo tampoco entiendo 🤷
Ruth Stella Osorio
Gracias por su novela felicidades
Esperanza Cardenas
muy buena historia
Esperanza Cardenas
me tienes a la expectativa
Esperanza Cardenas
me causa risa Abril.....no sé deja intimidar👏👏👏
Isabel Martinez
❤️una gran novela tan bonita sin sufrimiento ni nada solo amor y berrinche pero muy bella.
Andrea Barrionuevo
Se supone que kn todo el tiempo que paso ya Paula tendría que haber dado a luz
Andrea Barrionuevo
Ahora resulta que el va a tener que rogarle.
Aquí la culpa fue de ambos de ella por no hablarle kn la verdad de quien era y de él por no confiar en ella y dejarse llevar por las fotos que su madre le mostró sabiendo que no la quería.
Sigue siendo infantil es hora de que madure completamente y que dejen de y empiece a tomar las riendas de su vida y que su abuelo la deje libre y sobre todo que deje de decidir por ella.
Que fastidio
Andrea Barrionuevo
Me parece demasiado infantil el actuar de ella al hacerles creer que murió.
Aquí vemos otra vez kmo la siguen apañando ahora su abuelo en vez de hablar kn la verdad y aclarar todo.
Hacerlos sufrir a su hno su madre y a la abuela Maria esta mal ellos nunca le dieron la espalda.
El actuar de ella sigue sin gustarme
No tenía que haberse dejado maltratar ni por su padre ni por Alfonso sino ponerlos en su lugar
Andrea Barrionuevo
Acá la única nena de papá es ella que no hizo nada kn su vida se dedico a fiestas compras y humillar a la gente
Espero que llegue alguien y la ponga en su lugar
Pero ojo solo para que se de cuenta que todos son iguales y por mas que tenga dinero no tiene derecho a maltratar.
Andrea Barrionuevo
Que desgraciada a ella no le gustan que la pisoteen pero ella si puede hacerlo y no li digo por la modelo sino por él resto de la gente
Andrea Barrionuevo
Esta prota necesita mucha gente que la ponga en su lugar.
Una cosa es no dejarse pisotear y otra es pisotear y maltratar y creerse kn ese poder solo pq sus padres tienen plata
Su hno en vez de ayudarla no la sigue apañando así no la ayuda
Andrea Barrionuevo
La prota demasiado altanera se cree el ombligo del mundo
Ana Diaz
Muy buena historia, bonita 🥰
Josefina Lopez
excelente
Susana Romero
infumable abril
Angie Castro
si es verdad que se comporte da estres
Elizabeth Medina
excelente novela, felicidades autora
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