Danielis es una mujer de época actual que luego de una vida llena de altas y bajas, de desiluciones y superación. Muere por accidente a sus 50 años y reencarna como Tahili la bruja del bosque, en un mundo el cual ella solo conocía de las constantes novelas de seres sobrenaturales que tanto le gustaba leer como escapé de su realidad. y ahora tiene una vida nueva que empezar, en la cual solo desea una vida relajada y tranquila unida al bosque que la rodea, Pero su mundo dará muchos giros.
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La cascada
Tahili sonrió por el comentario de su abuela con respecto a las gallinas, pues su abuela tiene razón. A fin de cuentas uno solo tiene control de sus propias acciones y pensamientos, no en las decisiones y pensamientos de los demás, por ende decidió no darle importancia a esas personas; ya que en su momento ellos también conocerán por causa propia las consecuencias de sus propias decisiones.
Luego de esa conversación entre Tahili y su abuela ambas terminaron de cenar y como era costumbre antes de dormir se tomaron un té relajante, practicaron respiraciones profundas y meditaron en las tres cosas positivas que les sucedió ese día y agradecieron por ellas mientras daban la oportunidad de que el sueño tocara a la puerta para ambas irse a dormir.
Para Tahili este primer día de su nueva vida resultó algo muy interesante y sobre todo relajante, ya que junto a Matieni se sentía no solo cómoda y protegida, se sentía querida y agradecía eso de corazón y con esos pensamientos Tahili se fue a dormir, ya que al día siguiente al fin comenzaba su primer día de entrenamiento de su magia como la siguiente protectora del bosque; y no solo aprenderá a controlar su magia, sino que también aprenderá defensa personal, ya que toda excelente bruja debe saber defenderse con o sin magia o bueno eso dice su abuela.
A la mañana siguiente Tahili despertó con el sonido de los pájaros afuera de la ventana de su habitación sintiendo el resplandor de luz que por esa ventana entraba. Al principio se sintió desubicada hasta que recordó que está era su nueva vida una que no pensaba desaprovechar.
Tahili se bajó de su cama muy animada y preparo sus cosas de aseo personal y su ropa para luego salir corriendo a la cascada que estaba cerca de la cabaña para darse un baño. En el camino se encontró a su abuela que iba caminando a su habitación para despertarla y que se sorprendió al ver a Tahili correr hacia ella con tanta energía.
Normalmente, ella siempre tenía que levantar a Tahili todas las mañanas y está siempre parecía cansada y dormilona, Pero está nueva Tahili rebosaba de energía.
Matieni sonrió al ver a Tahili tan animada y se agachó para devolverle el abrazo y darle los buenos días, para luego preguntarle a Tahili a dónde iba y Tahili respondió.
Voy a bañarme en la cascada quiero iniciar mi día con buen pie, ¿me acompañas?
Mantiene sonrió para responder.
Yo ya estoy vieja para esas cosas pequeña, si me llegan a ver los brujos de la aldea quizás hasta los asuste con esta apariencia.
Tahili se quedó en silencio mirando fijamente a su abuela detallando cada fracción de su cara y cuerpo. Matieni debe tener al menos unos 60 años si calcula la edad que tenía cuando dio a luz a su madre tamary y esta murió, más su propia edad, Pero su abuela no aparenta tener más de treinta años, además tiene un excelente cuerpo y vitalidad; ya hubiera querido ella verse y sentirse así a sus cincuenta años en su otra vida y más bien ya parecía una pasa arrugada y crujiente (sonríe internamente por su pensamiento)
Luego de mirarla largo rato perdida en sus pensamientos Tahili respondió.
Abuela no pienses esas tonterías, tú eres una mujer hermosa y fuerte. Más bien esos brujos deberían de darle gracias a la diosa por él echó de poder alimentar su vista al ver a una mujer tan hermosa como tú. No todos los días ni en cualquier parte se puede ver a una mujer despampanante, con cabellos de fuego, ojos esmeralda y cuerpo de infarto bañarse en una cascada como toda una diosa, así que no les hagas caso y disfrutemos de nuestras vidas a fin de cuentas cuando morimos lo único que llevamos con nosotros son los recuerdos de nuestras vivencias y está prohibido en esta casa llevarse recuerdos tristes (la toma de la mano jalándola para ir a la cascada y le dice) vamos que ya es hora de divertirse dejemos a la adulta aquí encerrada y disfrutemos la vida como niñas, pero con conciencia.
Matieni en un instante reflejo varias emociones en su cara. Sorpresa por la madurez y razón con la que ahora le habla su nieta, diversión por lo gracioso de sus palabras, aunque reales, y ternura por su forma de animarla. Matieni no lo pensó más y decidió hacerle caso a su nieta, pues ella tenía razón, ya era hora de alimentar su corazón con recuerdos más felices de lo que ya fueron; este ahora es su presente y no lo puede dejar pasar por vivir estancada en el pasado. Su curita al corazón está dejando de ser una curita para convertirse en puntos de cicatrización y ella no será quien le impida sanar su corazón.
Matieni apretó la mano de Tahili con firmeza y le brindo una sonrisa decidida para luego decirle.
Tienes toda la razón pequeña, así que vamos a divertirnos solo espérame un momento.
Matieni corrió a su habitación apurada para cambiarse la ropa que tenía puesta y ponerse una más cómoda y adecuada para bañarse en la cascada con su nieta. No solo aprovecharía el momento para divertirse un poco, sino también para comenzar con las instrucciones a su nieta sobre el control de su magia; y que mejor que enseñarla a conocer sus propiedades y las variedades de usos que está posee para sus hechizos, limpieza, sanación y protección.
Al salir Matieni de su habitación ambas salieron de la cabaña tomadas de la mano y con una gran sonrisa. Al llegar a la cascada todos las miraban sorprendidos, pues hace mucho que Matieni no sonreía con tanta felicidad y como dijo Tahili muchos brujos babearon por Matieni, pues su atractivo ahora no es solo su apariencia física sino aquella sonrisa que irradia la calma, tranquilidad y alegría que ahora se estaba asentando en su corazón.

Matieni y Tahili en la cascada