Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
NovelToon tiene autorización de cinthya Verónica Sánchez Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
celos?
— Me imagino que terminaste todos los archivos señorita.— dijo Max mirando a poli y después a David apretando la mandíbula.
— Están listos y cargados en el servidor desde las ocho de la mañana, señor Vogel —respondió ella, enfatizando el apellido para marcar la distancia profesional que él mismo parecía estar olvidando—. Solo falta su firma digital. Pero imagino que ha estado demasiado... ocupado para revisar sus notificaciones.
David soltó una risita ahogada, mirando al techo para no estallar en carcajadas ante la cara de Max. El ambiente entre las dos mesas era tan denso que el camarero que se acercaba con los platos dudó seriamente en interrumpir.
— Revisaré esos archivos en cuanto llegue —sentenció Max, con una voz peligrosamente baja—. Asegúrate de estar en tu puesto y tu David tenemos que hablar más tarde.
Max no esperó respuesta. Giró sobre sus talones y guio a Vanessa hacia la zona más apartada del restaurante.
—Vaya —susurró David, frotándose la nuca mientras veía a Max sentarse a lo lejos, de espaldas a ellos, pero con una postura tan rígida que parecía de piedra—. Creo que mis días de "almuerzos tranquilos" contigo acaban de ser cancelados por tiempo indefinido. "Tenemos que hablar"... esa es la versión de Max para decir "voy a enterrarte bajo una montaña de trabajo extra".
Poli soltó un suspiro largo, tratando de calmar los latidos de su corazón.
—No dejes que te intimide, David, desde que éramos niños el siempre me odió, es algo raro Pero eso nunca cambio, su molestia talvez sea por ti, siendo su mejor amigo, me imagino que tiene miedo a que lo dejes de ser.— dijo poli sonriendo.
—Dudo mucho que Max, te odié se cuando odia a alguien y contigo es diferente, Pero tranquila así tenga trabajo extra me encantaría comer contigo todos los días.— dijo David mirándola mientras tomaba su mano.
Poli sintió un pequeño salto en el corazón ante el gesto de David. Sus dedos eran cálidos y la forma en que la miraba era una invitación directa a algo que no tenía nada que ver con cariño de amigos. Sin embargo, no pudo evitar que sus ojos se desviaran, casi por instinto, hacia la mesa del fondo, dónde sentía la mirada de Max.
— David, eres un valiente —susurró Poli, recuperando su mano con suavidad para tomar sus cosas, aunque le dedicó una sonrisa genuina—. Pero si Max nos sigue mirando así, va a comprar el restaurante solo para corrernos.
Terminaron de comer bajo esa vigilancia silenciosa y opresiva. Cuando salieron, David la dejó en la puerta de la empresa con una promesa de repetir la cita muy pronto.
Al entrar en la oficina, el ambiente estaba cargado. Poli apenas tuvo tiempo de sentarse cuando el intercomunicador de su escritorio cobró vida con un zumbido seco.
— A mi despacho. Ahora. —La voz de Max sonó más ronca de lo habitual, sin espacio para réplicas.
Poli se alisó la falda negra y caminó hacia la oficina principal. Al entrar, se encontró con que Max no estaba sentado. Estaba de pie frente al ventanal, de espaldas a ella. Se había quitado la corbata y las mangas de su camisa estaban remangadas hasta los codos, revelando la tensión en sus antebrazos.
— Cierra la puerta —dijo él sin girarse.
Poli obedeció, dejando que el "clic" de la cerradura resonara en el silencio del despacho.
— Necesitas que te explique algo de Lozano o quieres otra informe.— dijo poli mirándolo algo nerviosa.
—Lo que quiero es que me expliques por qué permites que David te toque como si fueras de su propiedad frente a medio mundo empresarial, que acaso no entendiste con lo que te paso con ese hombre de la preparatoria, además no está permitido ningún tipo de relación entre trabajadores— dijo Max mirándola alterado.
—Max, lo de la preparatoria fue un error ya tengo la edad suficiente para saber con quién voy a comer.— dijo Poli mirándolo molesta.
—¡No se trata de tu edad, Poli! —exclamó él, su voz resonando en las paredes de cristal del despacho—. Se trata de que no tienes filtro. David es mi mejor amigo, pero lo conozco mejor que tú, y sé que esa mirada que te dedicó no tiene nada que ver con una simple comida de amigos.
Poli se cruzó de brazos, sintiendo cómo la indignación le subía por el cuello.
—¿Y qué si no lo es? —desafió ella, levantando la barbilla—. No soy una niña a la que tengas que proteger y mucho menos me vengas con la misma cantaleta que eres mayor que yo por qué solo tienes tres años mayor que yo, Max. Y si David quiere mirarme de otra forma, es su problema... o el mío. No el tuyo. Y sobre la política de la empresa, David no es empleado directo de tu firma, así que no me vengas con tecnicismos legales para ocultar que estás...
—¿ Que Estoy que?, no te equivoques tu vida personal no me interesa, solo no quiero dramas dentro de mi empresa.— dijo Max aunque no el mismo creyó sus palabras.
— No te preocupes Max, eso no pasará y si eso es todo me iré a trabajar.— dijo poli saliendo de la oficina de Max molesta.
después de unos minutos entro Luca a la oficina de Max.
— Hermano, necesito que me firmes unos papeles.— dijo Luca entrando mirando a Max que parecía molesto.
—Están sobre la mesa, Max —dijo Luca, acercándose con cautela y dejando la carpeta cerca de su mano—. Aunque, por la cara que traes, creo que si firmas ahora mismo vas a perforar el papel con la pluma.
Max soltó un bufido y finalmente se giró. Sus ojos verdes todavía destellaban con la furia contenida de la discusión con Poli.
—No estoy de humor para tus bromas, Luca. Tengo mucho que revisar —sentenció Max, tomando la pluma con una fuerza excesiva.
— Poli tiene que ver con este mal humor, por qué es la única persona que te hace quitar la corbata en horas laborales.— dijo Luca supirando pues ya era común para el ver peleas entre ambos.
—No digas estupideces —escupió Max, aunque sus dedos todavía temblaban ligeramente por la adrenalina de la pelea—. Poli simplemente no sabe separar su vida personal del trabajo. Y si me quité la corbata es porque el aire acondicionado de este piso es una basura, no por ella.
— sabes que poli, necesita este trabajo así que no lo arruines, además ella no ah tenido ninguna relación hace ya un buen rato y créeme que necesita también a alguien a su lado, ella tiene necesidades como cualquier persona.— dijo Luca saliendo de la oficina con los papeles dejando a Max pensativo.
"Necesidades " — se dijo así mismo Max yéndose de pensamientos que lo ponían más intranquilo— Poli no estará pensando en meterse a la cama con David.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa