NovelToon NovelToon
“Amarte Otra Vez Desde Cero”

“Amarte Otra Vez Desde Cero”

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Matrimonio arreglado / Amor-odio
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Adri pacheco

Es una historia de un matrimonio por contrato entre un CEO frío y una mujer que acepta casarse por necesidad. Lo que empieza como un acuerdo sin amor se convierte en una relación intensa donde ambos terminan enamorándose, pero deben enfrentar traiciones, separación y pérdida de memoria que ponen a prueba su relación.

NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 3

🖤 Capítulo 3 — El contrato matrimonial

El vestido no era suyo.

Eso fue lo primero que pensó Elena cuando se miró al espejo.

Blanco.

Perfecto.

Demasiado perfecto.

La tela caía con una elegancia que no coincidía con lo que sentía por dentro. Era suave, delicada… casi irreal. Como si perteneciera a otra mujer. A alguien que se casaba por amor. A alguien que sonreía sin esfuerzo.

No a ella.

No hoy.

—Te queda hermoso.

La voz de la mujer detrás de ella era amable. Profesional. Distante.

La estilista.

Otra persona más que estaba ahí… sin saber realmente lo que estaba pasando.

Elena asintió levemente.

No tenía fuerzas para fingir entusiasmo.

No ese día.

No en su propia boda.

Porque eso era, aunque no se sintiera como tal.

Una boda.

Sin amor.

Sin promesas reales.

Sin futuro asegurado.

Solo dos años.

Dos años escritos en tinta fría dentro de un contrato.

Dos años siendo la esposa de un hombre que no la tocaría… que no la miraría… que no la amaría.

Sus dedos se aferraron suavemente a la tela del vestido.

Respiró hondo.

Una vez.

Dos.

No podía quebrarse.

No ahora.

—¿Lista?

Elena levantó la mirada.

Sofía estaba apoyada en el marco de la puerta.

No estaba arreglada como para una boda.

No sonreía.

No fingía.

Y eso… dolía más que cualquier otra cosa.

—Sí —respondió Elena en voz baja.

Sofía caminó hacia ella lentamente.

La observó.

De arriba abajo.

—Parece real —dijo finalmente.

Elena dejó escapar una pequeña exhalación.

—No lo es.

—Lo sé.

Silencio.

Pesado.

Incómodo.

Sofía bajó la voz.

—Todavía podés irte.

Elena negó.

—No.

—Elena…

—No puedo.

Y eso fue suficiente.

Sofía cerró los ojos un segundo.

Como si estuviera conteniendo algo.

—Entonces… hacelo valer —murmuró—. Que al menos todo esto sirva para algo.

Elena asintió.

Porque eso era lo único que le quedaba.

Que valiera la pena.

La ceremonia fue pequeña.

Privada.

Controlada.

Como todo en la vida de Leonardo Volkov.

No había invitados innecesarios.

No había emoción.

Solo personas importantes.

Gente que miraba más el apellido que a la mujer que lo llevaba.

Elena sintió todas esas miradas sobre ella cuando entró.

Pero no le importaron.

Buscó una sola cosa.

Y lo encontró.

Él.

Leonardo estaba al frente.

Impecable.

Intocable.

Frío.

Traje negro.

Mirada firme.

Expresión neutral.

Ni nervioso.

Ni emocionado.

Ni interesado.

Como si estuviera firmando otro contrato más.

Como si ese momento no significara nada.

Y quizás… para él, no lo hacía.

Elena caminó hacia él.

Cada paso pesaba.

No por el vestido.

Sino por la decisión.

Cuando finalmente llegó a su lado, él apenas inclinó la cabeza en señal de reconocimiento.

Nada más.

Ni una palabra.

Ni una mirada distinta.

El juez comenzó a hablar.

Palabras sobre unión.

Sobre compromiso.

Sobre matrimonio.

Palabras vacías.

Porque ninguno de los dos estaba ahí por eso.

—¿Acepta usted…?

Elena apenas escuchó.

Todo se volvió distante.

Lejano.

Como si estuviera viendo su propia vida desde afuera.

—Acepto.

Su voz salió firme.

Aunque por dentro…

Todo se rompía un poco más.

—¿Acepta usted…?

Leonardo no dudó.

—Sí.

Así.

Simple.

Sin emoción.

Sin peso.

Sin significado.

Firmaron.

Primero él.

Luego ella.

Y en ese momento…

Elena Rossi dejó de existir legalmente.

Para convertirse en:

Elena Volkov.

El beso nunca llegó.

Nadie lo pidió.

Nadie lo esperaba.

Porque incluso en ese acto simbólico…

Había límites.

Después de la ceremonia, todo siguió como si fuera un evento más.

Conversaciones formales.

Apretón de manos.

Felicitaciones vacías.

Elena apenas participaba.

Sonreía cuando tenía que hacerlo.

Asentía.

Miraba.

Aprendía.

Todo era parte del papel.

Todo era una actuación.

—Señora Volkov.

La voz la hizo girar.

Una mujer elegante, de mirada afilada, estaba frente a ella.

Helena Volkov.

Su suegra.

—Bienvenida a la familia.

Las palabras eran correctas.

Pero el tono…

No.

Elena inclinó levemente la cabeza.

—Gracias.

Helena la observó con detenimiento.

Como si la evaluara.

Como si buscara fallas.

—Espero que entienda la responsabilidad que implica llevar este apellido.

—Lo entiendo.

—Eso espero.

Sin sonrisa.

Sin calidez.

Nada.

Solo expectativa.

Solo presión.

—No te acostumbres a esto.

La voz de Leonardo la tomó por sorpresa.

Elena giró.

Él estaba detrás de ella.

Tan imponente como siempre.

—¿A qué?

—A la idea de que esto es real.

Sus palabras fueron directas.

Frías.

Cortantes.

—No lo hago.

—Bien.

Silencio.

Breve.

Tenso.

—Mañana nos mudamos.

—¿Mañana?

—La casa ya está preparada.

Claro que lo estaba.

Todo en su vida lo estaba.

—Tus hermanas ya fueron trasladadas.

Eso la hizo tensarse.

—¿Qué?

—Están en la nueva residencia. Con la cuidadora.

Elena sintió una mezcla de alivio… y dolor.

Todo estaba pasando demasiado rápido.

—Quiero verlas.

—Podrás.

Pero su tono no garantizaba cuándo.

Y eso…

No le gustó.

—Es parte del acuerdo.

Él la miró.

—Lo sé.

Pero no agregó nada más.

Horas después…

Cuando todo terminó…

Elena subió al auto junto a él.

Silencio.

Pesado.

Constante.

Ninguno habló.

No había nada que decir.

Porque todo ya estaba definido.

Cuando el vehículo se detuvo frente a la mansión…

Elena sintió el verdadero peso de su decisión.

Era enorme.

Imponente.

Fría.

Como él.

Bajó del auto lentamente.

Miró la casa.

Y entendió algo…

Ese lugar no era un hogar.

Era una jaula.

Una hermosa… y perfecta jaula.

Leonardo caminó sin esperarla.

Ella lo siguió.

No porque quisiera.

Sino porque ya no había otro camino.

Al entrar, una empleada se acercó.

—Señora Volkov, su habitación está lista.

Habitación.

No “nuestra”.

No “de ambos”.

Eso confirmó todo.

Elena miró a Leonardo.

Él ya se alejaba.

Sin mirar atrás.

Sin detenerse.

Sin decir nada.

Y en ese momento…

Elena entendió la verdad completa.

No era una esposa.

No era una pareja.

No era parte de su vida.

Era solo…

Una firma.

Un apellido.

Una presencia útil.

Y nada más.

1
ROXANA MORALES
exelente
Jesus Castro Montero
Buena novela gracias escritora 💖❤️😘
Jesus Castro Montero
Elena tienes que hacerlo sufrir un poco mas
Jesus Castro Montero
Ahora pues Leonardo que haras tu le impusiste a Elena todo lo que está haciendo 😅😂😘❤️💖👿👿👿
Jesus Castro Montero
Leonardo tienes que darte cuenta que Elena es muy inteligente no la suvestimes
Jesus Castro Montero
Leonardo si que eres astuto bueno Elena ya aprendió la lección 😅😂😘/Drool/❤️💖
Jesus Castro Montero
Me da gusto Elena que te des tu lugar por que eres un ser humano y no un mueble
Jesus Castro Montero
Elena con paciencia y sabiduría todo se puede y todo se logra
Jesus Castro Montero
Elena tu eres inteligente asu que piensa primero lo que vas hacer no metas la pata
Jesus Castro Montero
Bueno Leonardo decídete de una ves😂😅💖❤️👿👿
Jesus Castro Montero
Hay Leonardo sin querer te estas enamorando de Elena pero ahora ella ha decidido hacer lo que tu en un principio se lo ordenaste
Jesus Castro Montero
Sigue así Elena eso vale mucho como mujer que eres que nadie te pusotee
Jesus Castro Montero
Que bueno Elena ya entendiste ahora sigue adelante así hasta que se cumpla los dos años y de ahí tu divorció
Jesus Castro Montero
Leonardo te vuelvo a repetir tu solo tu tienes la culpa para que Elena se comporte como lo está haciendo ahora 💖
Jesus Castro Montero
Bueno Leonardo tu te li buscaste y ahora atente a lo que biene
Jesus Castro Montero
Escritora Adri Pacheco que está pasando con esta novela ahora si estoy confundida
Jesus Castro Montero
Elena tus hermanitas están bien hojala sigan así te felicito escritora Adri Pacheco
Jesus Castro Montero
De verdad Elena ya me colmo la paciencia eres tonta 👿👿👿
Jesus Castro Montero
Leonardo estas celoso con Elena por que creías que ella estaba en otro lugar 😂😅
Jesus Castro Montero
bueno Leonardo tu li buscaste ahora apechuga
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play