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Amor Real

Amor Real

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mar de cristal

Dylan es un chico misterioso de 17 años, con un corazón que parecía estar hecho de hielo. Había llegado a la ciudad de Italia hace apenas una semana, y ya había causado un revuelo entre las estudiantes del colegio local.

Su llegada había sido silenciosa, sin anuncios ni fanfarrias. Simplemente, un día apareció en el colegio, con su mochila en la espalda y una mirada intensa en sus ojos. Los estudiantes se sintieron intrigados por su presencia, y pronto comenzaron a circular rumores sobre su persona.

NovelToon tiene autorización de Mar de cristal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El amor verdadero busca la felicidad del otro

Emily respira hondo, le toma las manos a Alessandro y sus ojos se humedecen.

—Dylan… él sigue teniendo un pedacito de mi corazón, eso no puedo negarlo. Fue algo bonito, profundo, y quedó guardado en mí.

Le aprieta las manos y su voz se suaviza:

—Pero cada vez que estoy contigo, siento que respiro de verdad. Mi deseo, mi elección, eres tú, Alessandro. Sin dudas, sin medias tintas. Quiero construir esto contigo.

Le acaricia el rostro y añade, casi en susurro:

—Te elijo a ti.

Alessandro mantiene sus manos entre las de ella, la mira a los ojos y su voz suena serena, pero firme.

—Gracias por ser sincera, conmigo. Te amo demasiado para aceptar un amor a medias. No quiero ser el lugar donde estés mientras tu corazón sigue en otra parte, ni que cada caricia venga con el nombre de Dylan en tu cabeza.

Hace una pausa, le acaricia la mejilla por última vez.

—Yo te quiero entera. Creo que lo mejor es que terminemos aquí.

Le suelta las manos, se levanta y le deja el espacio, con el corazón apretado pero la decisión tomada.

Emily se apoya contra el respaldo, el aire se le escapa y las palabras no le salen.

Un golpe seco le atraviesa el pecho; se toca el corazón, las lágrimas le asoman y se queda mirándolo en silencio, con la garganta cerrada.

Pero, asiente, con la voz apenas un hilo.

—Lo entiendo —dice, y sus ojos brillan con lágrimas que se niega a dejar caer.

Se levanta despacio, como si el cuerpo le pesara toneladas. Le sostiene la mirada a Alessandro un último segundo, luego gira y cruza la puerta.

Afuera, el pasillo se siente vacío y frío. Camina despacio, la mano apretada contra su pecho, como si estuviera sosteniendo su corazón para que no se le desborde en el suelo.

Detrás de la puerta cerrada, Alessandro se deja caer en el sofá. Por fuera mantiene la compostura, pero por dentro se desmorona.

Cada paso de Emily retumba en su cabeza y siente el vacío instalarse en el pecho. No es enojo, es impotencia. Él la ama lo suficiente como para no retenerla a medias, y aunque cada fibra suya quiere pedirle que se quede, se repite que su felicidad vale más que su propio dolor. Se cubre el rostro con las manos y respira hondo, tragándose las lágrimas.

Durante las vacaciones, Alessandro hace las maletas y regresa al pueblo de sus padres. El viaje es silencioso; el eco de la despedida con Emily aún le resuena, pero también hay alivio al volver a la casa donde creció.

Al llegar, su madre lo recibe con un abrazo apretado y su padre le sirve café en la cocina de siempre. Entre comidas caseras, paseos por el barrio y charlas largas en la sobremesa, Alessandro intenta recargar energías. No habla mucho de lo ocurrido, pero su familia lo nota: está más serio, más reflexivo. Aun así, sonríe cuando lo rodean, agradecido de tener ese refugio y de poder priorizar la paz que tanto necesita.

Por otro lado, Emily lleva días sin salir de su habitación. Las persianas están bajadas, la cama hecha un desastre y el silencio pesa como una losa.

Sus amigos ya no aguantan verla así. Tocan, insisten, y cuando ella no responde, entran sin pedir permiso. La sacan de la cama casi a la fuerza, le ponen un abrigo encima y la arrastran escaleras abajo.

Ella camina como autómata, con la mirada perdida y el corazón aún en la mano. En la calle el aire frío le golpea la cara; el bullicio de la gente le resulta casi agresivo. Se sienta en la terraza del café, con la taza temblando entre sus manos, mientras sus amigos le hablan y ella apenas asiente, sintiendo que cada respiración le duele.

Clara se sienta frente a Emily, le toma las manos y baja la voz:

—Mira, sé que duele, pero ¿y si vas y le dices que lo extrañas? Que tu hogar no es esta habitación, ni este café… está en él.

Le aprieta los dedos y continúa:

—Alessandro te ama, y tú lo amas. Si te quedas aquí encerrada, ese vacío no se va a llenar. Vete, búscalo y dile que quieres volver.

Emily aparta la mirada, aprieta los labios y niega con la cabeza.

—No, Clara. No voy a ir. Él me dejó justo cuando yo lo elegí a él. —Su voz sale entrecortada—. Si él decidió soltarme, yo no voy a correr detrás. No puedo volver a ponerme en ese lugar.

____ Bueno, pero tú también le dijiste que amabas a otro. ¿Qué querías? ___ Exclamó clara sin pelos en la lengua.

Entre risas y paseo los agarró la noche.

Emily camina de vuelta al departamento, las llaves apretadas en el puño. Cada paso resuena en la acera vacía y el aire de la noche le eriza la piel.

Se detiene en la esquina y, de reojo, nota una figura unos metros atrás que frena cuando ella frena y avanza cuando ella avanza.

De repente el cielo revienta.

Emily apenas ha doblado la esquina cuando la lluvia cae como un muro, pesada y helada. El agua le golpea la cara, le empapa el abrigo en segundos y le chorrea por el cuello hasta calarle los huesos.

El viento azota, las farolas titilan y el sonido de la lluvia es ensordecedor. Ella aprieta las llaves, inclina la cabeza y corre, con el corazón golpeándole el pecho, cada paso chapoteando en charcos que le llegan a los tobillos. La calle está desierta, y bajo ese aguacero furioso, la sensación de que algo está a punto de pasar se vuelve insoportable.

Entre el aguacero, una figura aparece corriendo hacia ella, abriéndose paso entre el agua que cae a cántaros.

Era Dylan.

Llega jadeando, se planta frente a Emily a centímetros, ambos empapados, la lluvia cayendo entre sus rostros. Se miran bajo el chaparrón, el agua resbalando por sus mejillas, y el mundo se reduce a ese instante cara a cara en medio de la tormenta.

1
Ruth Stella Osorio
Excelente gracias por su novela felicidades
Petra Melo
ésos abuelos de miércoles 🤬😡 no jombre 🤬😡
Petra Melo
así es Mateo, Emily te quiere mucho. cómo otro hijo ♥️
Petra Melo
peero que gente tan 🤬😡🤬😡ay no
Petra Melo
la bruja Sofia sacó las pezuñas 😡🤬😡
Petra Melo
Ay qué viejo taaann 🤬😡🤬 uy no imbécil 🤬
Petra Melo
a quién elegirá Emily
Petra Melo
😥ay no capítulo pá triste 😥😥
Petra Melo
y querías so pendejo! te casaste y ahora la vienes a buscar? pos noooo
Petra Melo
muy tristes capítulos, ojalá y pueda seguir adelante 💔
Petra Melo
la noticia del compromiso saldrá por todos lados, pobre muchacha 😥😥💔
Petra Melo
y éste pendejo, no le habló claro antes de entregarse los dos, ahora sí van a sufrir 💔 y seguro Emily quedó embarazada 😥
Petra Melo
😥triste capítulo 💔♥️
Petra Melo
porqué ésos matrimonios arreglados Entre familias lo que traen es desamor, infelicidad, y tan bien que se siente con Emily, los dos van a sufrir 💔😥
Petra Melo
el amor, muy linda pareja ♥️ qué pasará después?
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
🤩🤩🤩🤩
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
No faltan las brujas 😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente inicio, será que nuestro chico es un ser sobrenatural 🤗
Petra Melo
buen comienzo del capítulo ♥️
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