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El Precio De Tu Amor

El Precio De Tu Amor

Status: Terminada
Genre:Romance / Venganza / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Baudilio Smith Burgos

Laura dejó la universidad y su país por amor. Creyó que Michel era el hombre de su vida, pero su madre, Maritza, la humilló hasta hacerla huir. Sola, sin dinero y sin papeles, Laura empezó desde abajo: limpiando pisos y durmiendo en un albergue. Hasta que un hombre llamado Alfred McCormick vio en ella algo que nadie más había visto: talento, inteligencia y una fuerza indomable.

Ahora Laura es economista, esposa de un CEO, y el rostro de una empresa millonaria. Pero el precio de su amor ha sido alto. La mafia rusa, un exnovio arrepentido, una suegra que la odia, y una misión encubierta en Cuba pondrán a prueba todo lo que ha construido. Porque cuando el pasado regresa, no siempre viene solo. A veces trae balas.

NovelToon tiene autorización de Baudilio Smith Burgos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Peso De Las Remesas

Capítulo 3: El peso de las remesas.

Pasaron dos meses desde aquella tarde en el banco de piedra, y la relación entre Laura y Michel se había convertido en un campo de batalla silencioso. Él seguía siendo cariñoso, atento, detallista. Pero ahora cada conversación llevaba implícita una pregunta, que ninguno de los dos se atrevía a formular en voz alta: ¿Y después qué…?

Laura seguía yendo a la universidad, pero sus notas habían bajado. No porque fuera menos inteligente, sino porque su cabeza estaba en otro lugar. Las discusiones con Michel sobre el futuro se repetían, como el estribillo de una canción.

—No entiendo por qué tienes que matarte estudiando —decía él, recostado en la cama de su apartamento, mientras ella repasaba sus apuntes—. Mi madre me llama todos los días para decirme, que ya casi tiene los papeles listos. En unos meses me voy a Wisconsin. ¿Tú qué vas a hacer?

—Terminar mi carrera —respondía Laura, sin levantar la vista—. Te lo he dicho mil veces.

—¿Y después? ¿Vas a quedarte aquí sola?

—No sé. Tal vez haga la maestría, y después busque trabajo.

—¿Trabajo de economista en Cuba? —Michel soltó una risa amarga—. ¿Para ganar cincuenta dólares al mes? ¿En serio eso es lo que quieres?

Laura cerró el libro de golpe.

—No todos medimos el éxito, por la cantidad de dólares que tenemos en el bolsillo.

—Claro —dijo Michel, sentándose—. Tu dices eso porque tu madre te da una parte de su salario, tú das clases particulares y con eso llegan a fin de mes. Pero sabes que no es lo mismo recibir remesas, que te permiten comprar lo que quieras sin hacer colas en el mercado.

—¿Y tú crees que eso me importa? —Laura se levantó, con los ojos brillantes de rabia contenida—. A mí lo

que me interesa es ser alguien por mí misma, no vivir del dinero que tu madre te manda, porque no tuvo tiempo para criarte. El golpe fue bajo y Michel palideció.

—No hables de mi madre —dijo, visiblemente ofendido—. Ella hizo lo que pudo por mí. Se fue a Estados Unidos para darme una vida mejor, por eso no tienes derecho a juzgarla.

—No la juzgo —respondió Laura, más calmada—. Pero no quiero depender de ella ni de nadie.

—Entonces, ¿Qué quieres? ¿Dejarme?

El silencio fue la respuesta. Michel se acercó a ella y le tomó las manos.

—Mira Laura, yo te quiero de verdad y no puedo perderte. Pero tampoco quiero que te quedes aquí estancada. Vente conmigo a Estados Unidos. Mi madre nos puede ayudar al principio, después tú puedes estudiar allá y convalidar tu título, pero no concibo la idea de separemos.

Laura sintió que el corazón se le partía en dos. Por un lado, la voz de su madre Andrea resonaba en su cabeza: "No dejes que nadie te desvíe del camino". Por otro lado, la voz de Michel le susurraba promesas de un futuro juntos, de un amor que podía superar todos los obstáculos.

—Dame tiempo para pensarlo —dijo, al final—. No me presiones.

—No te presiono —respondió él, besándole la frente—. Solo te pido que no me cierres la puerta de tu Corazón.

Esa noche, Laura volvió a llegar tarde a su casa. Su madre la esperaba en la sala con el rostro marcado por resignación.

—Volviste a llegar tarde, sabiendo que yo me preocupo —dijo Andrea—. Y tienes ojeras. ¿Estás durmiendo bien?

—No mucho, mami.

—¿Es por ese muchacho?

Laura se sentó a su lado.

—Sí. Quiere que me vaya con él a Estados Unidos.

Andrea cerró los ojos.

—¿Y tú qué quieres?

—No lo sé. Una parte de mí quiere terminar la carrera. La otra parte... no quiere perderlo.

—Hija —Andrea tomó su mano, y le dijo en un tono maternal—. A veces no podemos luchar contra el destino. Por eso haz lo que te manda el corazón. Si ese muchacho te ama de verdad, te apoyará en lo que decidas, aunque eso signifique esperar a que termines tu carrera.

—El dice que su madre casi tiene los papeles listos, y en unos meses se va.

—¿Y tú te irías sin estar segura de lo que te espera? ¿Sin un plan? ¿Sin papeles?

Laura guardó silencio. Su madre tenía razón, como siempre.

—No tomes una decisión apresurada —concluyó Andrea—. Termina el semestre al menos. Luego decides si te vas o te quedas.

Laura asintió, pero en el fondo sabía que no terminaría el semestre. El tiempo se le escapaba como el agua entre los dedos, y la estaba poniendo entre la espada y la pared.

En Wisconsin, Maritza no dormía tranquila. Las llamadas de su hijo eran cada vez más frecuentes, y en todas aparecía el nombre de Laura y eso la enfurecía. No porque la muchacha le cayera mal —aunque así fuera—, sino porque veía en ella un obstáculo, para el único plan que le importaba: traer a Michel a Estados Unidos.

Una noche, después de su turno en la joyería, Maritza llamó a su hijo con un ultimátum disfrazado de consejo.

—Mira, Michel —dijo, sin preámbulos—. Ya tengo contacto con un abogado para tus papeles. En seis meses puedes estar aquí, pero necesito que estés decidido.

—Lo estoy, mami —respondió él, aunque en su voz no había la misma certeza de antes.

—¿Y la muchacha esa? ¿Por fin viene contigo?

—Quiere terminar la carrera primero.

Maritza soltó una risa corta.

—¡Terminar la carrera! —Repitió con ironía—Será para colgar el título en el baño.

—Mami por favor—Suplicó Michel—Deja a mi novia tranquila, que ella no se ha metido contigo.

—¡A esa Gatica caliente tu no la calculas, pero yo si adiviné enseguida lo que ella pretende. Dile que si

quiere venir tiene que ser ahora. Que dejes la universidad porque eso aquí no resuelve nada, o se queda

allá y tú vienes solo.

—Mami, no puedo dejarla así...

—¿No puedes? —la voz de Maritza se endureció—. ¡Ah pero yo si puedo trabajar como una bestia aquí, para mandarte dinero. ¿Eso sí puedes? Michel, tú eres joven y no entiendes que las mujeres van y vienen. Lo importante es que tú hagas tu vida y no arrastres contigo a una cualquiera, que en vez de ayudarte se va a convertir en una carga.

Michel no respondió. Maritza interpretó su silencio como una victoria.

—Piénsalo —dijo, antes de colgar—. ¡Pero no tardes porque los aviones no esperan a nadie!

Laura aguantó un mes más de discusiones, de noches sin dormir, de llamadas de Maritza que cada vez

eran más hostiles. Un mes viendo cómo sus notas seguían bajando, y cómo sus profesores la miraban con decepción. Hasta que un día que Yamilé la encontró llorando, en el baño de la facultad.

—¿Qué te pasa mi amiga? —preguntó, abrazándola.

—No puedo más —sollozó Laura—. Michel me dice que me vaya con él, mi madre me dice que me quede, Maritza me llama por teléfono para decirme que soy un estorbo. Y yo aquí con los exámenes encima, sin poder concentrarme en nada.

—¿Y qué quieres tú?

—Quiero terminarlo todo. Quiero dejar de sufrir.

Yamilé la separó y la miró a los ojos.

—Déjalo Laura, olvídate de ese buscavidas. ¡Yo he observado como el actúa, y no vale la pena que lo sacrifiques todo por él!

—Lo quiero —respondió Laura, con la voz rota—. Lo quiero mucho.

—Querer no es suficiente. A veces hay que quererse más a una misma.

Laura no supo qué responder. Esa noche, en su casa, tomó la decisión más difícil de su vida.

—Mami —le dijo a Andrea, mientras cenaban en silencio—. Voy a dejar la universidad.

Andrea dejó el tenedor en el plato.

—¿Qué dices?

—Voy a dejar la universidad —repitió Laura, sin mirarla—. Voy a ahorrar para los trámites del pasaporte y la visa. Y me voy a Estados Unidos con Michel.

Andrea se quedó en blanco. Luego, lentamente, se levantó de la mesa y se fue a su habitación sin decir una palabra. Laura escuchó el llanto de su madre a través de la puerta, y sintió que se moría por dentro. Pero ya había tomado la decisión y no podía dar marcha atrás.

Los seis meses siguientes, fueron los más duros de la vida de Laura. Trabajaba de día como mensajera en

una empresa estatal, y de noche como mesera en un bar del Vedado. Llegaba a su casa a las dos de la madrugada, dormía cuatro horas, y volvía a empezar.

Andrea apenas le hablaba. No por rencor, sino por dolor de ver a su hija, la muchacha brillante que iba a ser economista destruirse por amor, era más de lo que podía soportar. Michel por su parte, la veía poco. Él también trabajaba, pero sus horarios no coincidían con los de ella. A veces pasaban días sin verse, y cuando se encontraban estaban tan agotados, que apenas podían conversar.

—¿Vale la pena? —le preguntó Michel una noche, mientras compartían un café en su apartamento.

—No lo sé —respondió Laura—. Pero ya es tarde para arrepentirme.

Ahorró cada centavo. No compró ropa nueva. No salió a divertirse. No volvió a la universidad ni siquiera para despedirse de sus profesores. Su vida se redujo a trabajar, dormir, y ahorrar. Al séptimo mes, juntó lo suficiente para los trámites migratorios. El pasaporte, la visa, y el pasaje. No era mucho pero alcanzaba. Maritza, al enterarse por Michel, no pudo ocultar su desprecio.

—¡Así que al final la Gatica caliente, logró salirse con la suya! —dijo por teléfono, sin disimular su disgusto—. Bueno, que sepa que aquí no la vamos a mantener. Que se busque su propio trabajo.

—Lo hará, mami —respondió Michel—. Laura es muy trabajadora.

—Trabajadora, sí —admitió Maritza—. Pero trabajadora no es lo mismo que conveniente.

Laura no escuchó esa conversación, pero algo le decía que en Estados Unidos no la esperaba un cuento de hadas. La noche antes del viaje, Andrea por fin habló con su hija. No para convencerla de que se quedara, sino para darle lo que ninguna otra persona podía darle: su bendición, aunque doliera.

—Hija —dijo, abrazándola fuerte—. No estoy de acuerdo con lo que haces, pero te quiero y te voy a

apoyar siempre.

—Gracias, mami —respondió Laura, con lágrimas—. Voy a extrañarte mucho.

—Yo también. Pero esto no es un adiós, es un hasta luego.

Se abrazaron en silencio, y Laura sintió que se llevaba consigo un pedazo del alma de su madre. Al día siguiente, en el aeropuerto de La Habana, Michel la esperaba con dos pasajes en la mano. Ella llevaba una maleta pequeña, la misma con la que había llegado a su apartamento cuando empezaron a salir. Ahora esa maleta contenía toda su vida: ropa, fotos, el título de bachiller, y una carta de su madre que no se atrevía a leer todavía.

—¿Lista? —preguntó Michel, sonriendo.

—Lista —respondió Laura, aunque por dentro sentía que dejaba algo irremplazable.

El avión despegó. La Habana se hizo pequeña debajo de ellos, y luego desapareció entre las nubes. Laura cerró los ojos y se aferró a la mano de Michel. No sabía que al otro lado del viaje, la esperaba una suegra que la odiaba, un país donde no conocía a nadie, y un amor que se desmoronaría como un castillo de naipes.

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BsB
Hola Beatriz ! Soy el escritor de la novela y te adelanto que ya tengo listos el ochenta por ciento de las capítulos. Te agradezco mucho que hayas leído algunos de los que están publicados, y aunque no lo manifestaste abiertamente, que esperes a que esté termina significa que tal vez te gustó. Me complacería muchísimo saber tu opinión de lo que has leído, y si tienes alguna sugerencia que hacerme. Fue un placer interactuar con usted.
Beatriz
Cuando esté terminada la leo. Está inconclusa
Saily Smith
me en
Sarai Smith
Me encanta esta novela!! Que sucederá con Laura?
BsB: Laura es una mujer luchadora, una guerrera dispuesta a enfrentarse a todos, por defender a su familia y a la empresa. La mafia la amenaza y la coacciona para que forme parte de su nómina, pero ella se resiste. Laura cederá ante la mafia, o trabajará con el FBI para acabar con los mafiosos? Qué tu harías si fueras la escritora de la novela? Tu opinión es muy importante para mí. Gracias por leer y apreciar mi obra.
total 2 replies
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