Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo:20
ISABELA;
Román se pone en pies y se dirige al gran ventanal suspirando.
—Isabela...
Mi nombre suena en sus labios como si quemara.
—¿Sí?
—No te atrevas a traicionarme, no ahora.
Dejo la carpeta encima de su escritorio y camino hacia él, para luego mirar la gran ciudad por el ventanal... Esto es hermoso.
—No pienso traicionarte Román... Por una vez... Confía en mí.
Su hermoso rostro se gira hacia mí y sus ojos me miran fijamente por varios segundos.
—Ya lo estoy haciendo, pero debes comprender que contigo se siente como andar a ciegas... No sabes qué esperar.
Dice con voz baja y con una sonrisa me muerdo los labios... ¿Por qué tiene que hablar en ese tono? ¿Acaso él no sabe que una mujer embarazada tiene las hormonas alborotadas?
—Uuff, pero que calor está comenzando a hacer.
—¿Calor? No creo... El aire está encendido.
Su voz baja dos tonos más y da dos pasos hacia mi.
—Roman... No me alborote las hormonas, después los dedos no van a poder saciarme.
Los ojos de mi esposo brillan y se vuelven más oscuro mientras sonríe.
—¿Desde cuándo te has vuelto tan atrevida Isabela?
—Desde siempre... Entonces ¿Vas a besarme? O te vas a quedar ahí parado mirándome, sé que soy hermosa pero...
No termino de hablar cuando sus labios ya están juntos con los míos en un delicioso beso que me quita la respiración y me hace olvidar de quién soy.
Mis manos pasan a su cuello mientras las suyas se dirigen a mi cintura presionandome más contra él.
Un pequeño gemido sale de mi boca al sentir algo duro presionando contra mi estómago y eso es estimulación suficiente para que Román me pegue en la ventana y comience a subir sus grandes manos lentamente por mi cuerpo.
Sin poder esperar más, bajo mis manos de su cuello y lo dirijo a su paquete haciendo que gruña contra mis labios.
—Al parecer es grande.
Susurra contra sus labios y una sonrisa de suficiencia se forma en sus labios.
—¿Quieres ver?...
—Señor disculpe...
Una voz ajena a nosotros nos hace girar el rostro con sorpresa.
—¿¡Acaso no sabes tocar!?
Le grita mi querido a la secretaria que mira a otro lado avergonzada.
—Si lo hice señor... Pero no obtuve respuesta... Y...
—¿Qué es lo que quieres? ¿No ves que estoy ocupado?
—Señor lo lamento mucho... Es que tiene una visita.
Dice en un hilo de voz.
—¡Dile que se vaya, estoy ocupado!
—Es su madre...
El nombre cae como un balde de agua fría e inmediatamente busco rápidamente en mis fragmentados recuerdos, pero no encuentro nada sobre la señora.
Román por su parte, se pasa una mano por el rostro.
—Mierda
Susurra.
La puerta se abre de par en par antes de que podamos recomponernos del todo y entra una mujer que emana una autoridad gélida.
Viste un traje sastre color perla y camina con la elegancia de una reina que acaba de entrar en un establo... Es la madre de Román.
—Román, querido... Veo que sigues perdiendo el tiempo con distracciones en horario de oficina.
Dice ella ignorándome por completo mientras se acerca a su hijo para darle un beso cálido en la mejilla.
Román se aclara la garganta recuperando su máscara de hierro.
—Madre... No te esperaba hoy.
La mujer finalmente gira su cabeza hacia mí y sus ojos me recorren de arriba abajo con un desprecio que no se molesta en ocultar.
Ella no me ve como la heroína de la cantera; me ve como la nuera inútil y cazafortunas que siempre ha creído que soy y también que demostré que soy... Por un lado la entiendo completamente.
—Isabela.
Pronuncia mi nombre como si fuera un veneno.
—Me han llegado rumores de que ahora juegas a ser la jefa de logística me sorprende que después de años de ser una carga, ahora pretendas ser la mano derecha de mi hijo.
—Entiendo su duda, señora.
Le digo manteniendo la espalda recta y una sonrisa profesional.
—Mi historial no me favorece, pero la Isabela que solo sabía gastar dinero se quedó en esa cantera... Ahora me importa el futuro de mi hijo y la estabilidad de esta empresa.
—¿Tu hijo o tu herencia?
Me corta ella con rapidez.
—No intentes engañarme, he visto a muchas como tú intentar escalar usando un vientre como escalón.
—¡Madre, basta!
Interviene Román con voz de trueno.
—Isabela salvó un cargamento millonario ayer mientras tu hijastro Ronaldo, probablemente estaba planeando cómo sabotearnos.
La señora Osorio se tensa al escuchar el nombre de Ronaldo, al parecer no quiere saber mucho de él, pero su orgullo le impide darme la razón y se acerca a mí, invadiendo mi espacio con un perfume que huele a poder y años de privilegios.
—Ten cuidado Román, las personas no cambian por un golpe.
Me mira fijamente.
—Disfruta de tu nuevo juguete, pero recuerda, Isabela... Si descubro que estás usando a mi hijo o que tus "colaboraciones" son solo una pantalla para ocultar algo con Ronaldo... Yo misma me encargaré de que vuelvas a la miseria de la que saliste.
Le sostengo la mirada sin parpadear.
—Me parece justo señora, pero mientras usted vigila mis pasos, asegúrese de vigilar también los de Ronaldo, porque mientras usted me ataca por mi pasado, él está robando el presente de Román y yo no tengo miedo de ensuciarme las manos para detenerlo.
La matriarca entreabre los labios, sorprendida por mi audacia, y sale de la oficina sin decir una palabra más.
Román se desploma en su silla exhausto.
—Lo siento.
Murmura.
—Ella es difícil.
Camino hacia él y comienzo a masajear sus hombros tensos.
—No te disculpes, me gustan las mujeres difíciles.
Le susurro al oído.
—Al menos ella es honesta en su odio, no como muchos otros.
Román me toma de las manos y me sienta en sus piernas mirándome con una fascinación renovada.
—Lograste dejarla sin palabras, Isabela, Pero ahora tienes un problema: ella no va a descansar hasta encontrarte un fallo.
—Que busque.
Respondo besando su mandíbula.
— Mientras ella busca mis fallos, yo estaré encontrando los de sus enemigos. Por cierto... ¿Qué tanto odia tu madre a la mujer por la que tu padre la dejó? Porque creo que ahí es donde vamos a encontrar nuestra mejor alianza con ella.
y yo pensando que era una más de tantas oportunistas y nada que ver 🤭
pd: esta chica le hecho el ojo a Jonathan y no lo va a dejar
pd: autora Jonathan es bueno y merece ser feliz con una mujer que lo quiera por lo que es y no por su dinero 💰 no es justo que aparezca una mujer y se hacer que a él solo por interes no señor y ya sabemos que lo mamá de se amigo no es para el y no le combine por algo se lo dijo Roman el se merece alguien mejor