En un mundo donde los corazones se entrelazan y se rompen, Justin, un joven de 25 años se enamora perdidamente de Saúl, un hombre de 40, sólo para ser rechazado. Desesperado por seguir adelante, comienza a coquetear con el amigo de Saúl, un atractivo de 42 años, llamado Mark.
Pero cuando los celos despiertan en su antiguo amor, la batalla por el corazón del joven apenas comienza, y las sombras del pasado amenazan con oscurecer su nuevo futuro.
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Cap 4: Charla y coqueteos
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Justin dejó pasar a Mark y juntos se dirigieron a la cocina. Estando allí, el mayor se colocó el delantal y lavó sus manos para cocinar.
— ¿Cómo has estado, Mark?
— Bastante bien, ocupado en el trabajo en mi empresa y en los negocios conjuntos con Saúl.
— Entiendo.
— ¿Puedo saber cómo te fue fuera del país?
— Bastante bien, en los estudios me gradué con honores, estaba trabajando en la empresa de mi padre allá. Pero decidí venir a encargarme de la sucursal acá en la ciudad— decía mientras sacaba las compras de la bolsa
— ¿No tuviste novi@s en ese tiempo?
— No, estaba enfocado en estudiar y ser alguien de ayuda para mis padres.
— ¿Es eso o no puedes olvidar a Saúl?
— No lo menciones, ya no quiero saber nada de él.
— Lo siento, entonces hablemos de la comida.
— Está bien, si no es mucho pedir, no le coloques cilantro a la comida. No me gusta— colocando el cilantro lejos de allí
— Pero anteriormente te veía comerlo.
— Era estúpido y quería ser agradable y no tan quisquilloso.
— Entiendo, nada de cilantro. ¿Hay algo más que no te guste comer?
— Soy alérgico a la nuez moscada, es por esto que no comía carne de res ya que me daba alergias. No me gusta el cilantro, no me gustan las uvas verdes y tampoco los vegetales verdes.
— Parece que odias el color verde.
— Los vegetales verdes saben extraño y el cilantro sabe a jabón.
— De vez en cuando te traeré vegetales y verás que son muy ricos y buenos para la salud.
— No quiero, saben fatal.
— jajaja, de acuerdo no te molesto con eso.
El mayor continuó cocinando, mientras charlaba amenamente con Justin, quien de vez en cuando le limpiaba el sudor o le rozaba la mano con cuidado cuando iban a tomar algún ingrediente o el cuchillo. Al terminar de cocinar, Mark sirvió los platos y Justin organizó el comedor, para cenar juntos.
— Mark, cocinas muy rico.
— Gracias— viendo al chico disfrutar del plato
— Tus novias son muy afortunadas de tenerte.
— No le cocino a mis aventuras.
— ¿Aventuras? ¿No has tenido novias formales?
— No, no me interesa comprometerme. Disfruto más siendo soltero y con una que otra aventura.
— ¿No necesitas casarte para que tus hijos hereden?
— Tengo otros hermanos y sobrinos que pueden heredar lo de mis padres. Mis empresas y demás lo manejaré a su tiempo.
— entiendo, disculpa mi imprudencia.
— No te preocupes, es normal ese tipo de cuestionamientos.
— “ Es bastante interesante y mucho más amable que Saúl”— pensaba mientras movía el vaso con jugo
— ¿en qué piensas? ¿Ya no te gustó la comida?
— Pienso que eres bastante atractivo, muy amable e interesante.
— ¿Gracias?
— No me prestes atención.
— está bien, termina la comida
Los hombres continuaron la comida, entre una que otra charla sobre sus vidas, pasatiempos y trabajo.
— Por cierto, Mark. ¿Puedo pedirte un favor?
— ¿Es sobre Saúl?— indagó observando al joven fijamente
— Nada de eso…… sé que eres un hombre con bastante experiencia en los negocios. Por esto me gustaría pedirte ayuda para revisar unos proyectos.
— ¿Revisar proyectos?
— Son proyectos con potencial, pero que el CEO actual de la empresa los ha descartado dándole prioridad a otros proyectos insignificantes y nada rentables.
— Entiendo, puedes ir a mi empresa y ahí vemos todo.
— Muchas gracias, Mark— dijo para darle un beso en la mejilla, ya que estaban sentados uno al lado del otro
— No es nada, siempre que pueda te ayudaré.
— No será gratis, te pagaré por tu tiempo y también si los proyectos son aceptables ante ti, podemos firmar un contrato para que tu empresa haga la publicidad de nuestros productos.
— Está bien, será como tú decidas.
La cena terminó y ellos continuaron charlando sobre los proyectos y los posibles contratos entre ellos. Pasado el tiempo, Mark se despidió pues ya era bastante tarde.
— Gracias, Mark. Fue agradable charlar contigo y la cena estuvo muy deliciosa.
— No es nada, cuando quieras comer algo rico, me llamas o envías un mensaje.
— ¿También puedo hacerlo, si quiero comerte a tí?— preguntó coqueto
— Puedes hacerlo, aunque nunca he probado a un chico….. Pero viéndote, debes ser bastante tierno y jugoso.
— Bueno, si quieres saberlo, algún día podrías intentarlo.
— Algún día, por hoy, me despido.
— Ten buena noche, Mark— dijo para darle un beso en la comisura de los labios
Después de despedirse, Mark se dirigió a su auto, pero su sorpresa fue ver a Saúl junto a este.
— ¿Te dijo algo? ¿Qué planea hacer para acercarse a mí?
— No te preocupes, no piensa en molestarte y aún menos en dañar tu relación.
— ¿Entonces por qué demoraste tanto allí dentro?
— Estamos cenando y hablando de trabajo.
— Entiendo. Aún así, debes ayudarme a vigilarlo
— Está bien. Debo irme, mañana tengo algunas reuniones importantes.
— De acuerdo, gracias por ayudarme en esto.
— No te preocupes— respondió para subir a su auto
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.
Al día siguiente, Justin se preparó temprano y preparó todos los documentos sobre los proyectos, para ir a la empresa de Mark. Necesitaba el punto de vista del hombre y también lograr un buen contrato para sacar la empresa de la crisis en la que está en estos momentos.
— Buenos días, señor Vervain— dijo a través del teléfono
— Buenos días, Joven Belalcazar— respondió sonriendo por la seriedad del chico
— Señor Vervain, estoy fuera de su empresa. ¿Es posible que me reciba ahora?
— Claro que sí, ya doy la orden a recepción para que te dejen pasar.
— Muchas gracias
Después de colgar la llamada, Justin entró a la empresa y se anunció en recepción. La mujer de inmediato lo dejó pasar y le indicó el ascensor que debía tomar para llegar a la oficina de Mark.
— Joven Belalcazar, bienvenido
— Muchas gracias por recibirme.
— No es nada, hablemos de esos proyectos.
El joven asintió y sacó su ordenador de la maleta, junto a varios documentos impresos, dejándolos sobre el escritorio. Con todo en orden, se los mostró a Mark, mientras le explicaba cada proyecto, los beneficios y rentabilidad, entre otras cosas importantes para llevar los proyectos a cabo.
— Los proyectos tienen bastante potencial y en el mercado tendría gran acogida. ¿Por qué ese encargado los rechazó?
— Estoy investigando al respecto. Por ahora todo apunta a que esos proyectos miserables, que quiere llevar al mercado, son propuestas de algunos familiares y trabajadores que él mismo ha ingresado a la empresa.
— Puede que tenga sentido
— Lo tiene, por un lado beneficia a su gente, roba el presupuesto de la empresa, mientras la está dejando en bancarrota.
— ¿Entonces qué piensas hacer?
— Ya llamé a mi padre para que se encargue él mismo de este asunto, ya que esos inversionistas no quieren hacer nada contra ese hombre con la excusa de que es hombre de mi padre….. Mañana que tenga todas las pruebas en manos, las daré a las autoridades competentes para que se encarguen.
— No te expongas al peligro. Si has hablado con esos inversionistas y no hicieron nada, es posible que sean cómplices y hagan algo para silenciarte.
— Entonces tendré que enviar cuánto antes las pruebas a las autoridades. También enviar todo a mi padre.
— ¿Y tu seguridad?
— Tengo un par de guardaespaldas y la mansión es bastante segura.
— Bien, si me necesitas o estás en peligro, no dudes en contactarme.
— Lo tendré en cuenta, gracias por todo, Mark.
— ¿Ya no soy señor Varvein?
— En el trabajo es el señor Varvein, en la privacidad es Mark.
— Dentro de dos días es mi cumpleaños. Quiero que me acompañes ese día.
— Dentro de dos días….. De acuerdo, allí estaré con un gran regalo para tí.
— Te esperaré, solo no arruines mi cumpleaños con una confesión a Saúl.
— No lo haré, no arruinaré tu día especial con tonterías.
— Confío en ti.
— nos vemos dentro de dos días, Mark.
Dicho esto, le dió un beso en la comisura de los labios y salió de la oficina.
ojalá Mark y Justin arreglen sus indiferencia
les falta comunicación a los dos para que ya arreglen sus cosas