Odiar es una palabra fuerte, un sentimiento que se debía de sentir mucho entre los Markov y Villal Pero que pasa cuando quieren formar las paces entre ellos por el bien del dinero… digo las familias. ¿Obligarian a sus hijos a un matrimonio? Pero… ¿A quienes de ellos?
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El hermano equivocado
La música comenzó a llenar el salón lentamente.
Elegante.
Suave.
Peligrosamente romántica para el estado mental de Catalina.
Todos observaban.
La pista despejada.
Las familias esperando.
La prensa lista para capturar cualquier gesto.
Catalina sintió ganas genuinas de huir.
A su lado, Damian parecía igual de incómodo aunque intentara ocultarlo mejor.
Él abrió apenas la boca para decir algo.
Pero nunca llegó a hacerlo.
Porque alguien más se adelantó.
—Bueno… si vamos a destruir la reputación de nuestras familias, al menos hagámoslo entretenido.
Alekséi Markov apareció de la nada frente a Catalina con una sonrisa peligrosamente encantadora.
Y antes de que alguien reaccionara…
le extendió la mano.
Todo el salón quedó en silencio.
Damian frunció el ceño inmediatamente.
Thiago directamente dio un paso hacia adelante.
—Ni se te ocurra.
Alekséi ni siquiera lo miró.
Sus ojos seguían puestos en Catalina.
—¿Me concedes este baile, Villal?
Catalina parpadeó.
Confundida.
Porque claramente eso no era lo planeado.
Y justamente por eso…
Alekséi parecía disfrutarlo demasiado.
—Alekséi —advirtió Viktor.
—¿Qué? Estamos fomentando la unión familiar.
Damian seguía observándolo.
Callado.
Pero peligrosamente callado.
Catalina dudó apenas un segundo.
Lo suficiente para que Alekséi sonriera más.
—Vamos, Catalina.
Prometo no provocar una guerra internacional durante tres minutos.
—Eso suena difícil para ti.
—Me gustan los desafíos.
Thiago parecía a segundos de cruzar el salón para arrancarle la cabeza.
Y solo Bruno sujetándole el brazo evitaba una tragedia diplomática.
—Suéltame —gruñó Thiago.
—No.
—Bruno.
—No pienso ir preso por culpa tuya.
Catalina terminó aceptando la mano de Alekséi más por presión pública que por ganas reales.
Y apenas él la llevó hacia la pista…
las cámaras explotaron en flashes otra vez.
Perfecto.
Damian permaneció inmóvil observándolos.
Y por primera vez desde que Catalina lo conocía…
su expresión se endureció de verdad.
Alekséi apoyó una mano en su cintura mientras comenzaban a bailar lentamente.
Demasiado cerca.
Demasiado cómodo.
Demasiado coqueto.
—Tu hermano quiere asesinarme —comentó él divertido mirando hacia Thiago.
—Mi hermano quiere asesinar a muchas personas.
—Sí, pero conmigo parece emocional.
Catalina rodó los ojos.
—No empieces.
—Nunca empiezo. Yo empeoro las cosas.
Eso era probablemente lo más honesto que había dicho.
Alekséi bailaba sorprendentemente bien.
Con seguridad.
Con elegancia.
Y con esa facilidad irritante para hacer sentir nerviosa a la gente.
—Aunque debo admitir algo —murmuró inclinándose apenas hacia ella—. Damian va a odiarme después de esto.
Catalina levantó la vista inmediatamente.
—¿Qué tiene que ver Damian?
Alekséi sonrió lento.
Oh no.
Esa sonrisa significaba problemas.
—Vamos, Villal.
No soy ciego.
El corazón le dio un golpe incómodo.
—No sabes de qué hablas.
—Mhm.
—Alekséi.
—Créeme, reconozco esa mirada porque Damian rara vez mira así a alguien.
Catalina apartó la vista instantáneamente.
La música seguía sonando mientras giraban lentamente por la pista bajo la mirada de todos.
Y sí.
Damian seguía observándolos.
Fijo.
Intenso.
Thiago parecía listo para explotar en cualquier momento.
Bruno seguía reteniéndolo físicamente.
Amalia estaba claramente intentando no reírse.
Y los adultos…
Los adultos parecían encantados.
Porque desde afuera todo lucía perfecto.
Los Markov y los Villal bailando juntos.
Sonriendo.
Jugando a ser una familia funcional.
Exactamente la mentira que querían vender.
Alekséi volvió a acercarse apenas.
—Aunque si quieres mi opinión…
Catalina ya desconfiaba de ese tono.
—No la quiero.
—Demasiado tarde.
Él sonrió apenas mirando sobre su hombro.
Directamente hacia Damian.
—Creo que sacarte a bailar fue la peor idea que pude tener.
Catalina giró apenas la cabeza.
Y entonces lo vio.
Damian ya venía caminando hacia ellos.