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“Amarte Otra Vez Desde Cero”

“Amarte Otra Vez Desde Cero”

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Matrimonio arreglado / Amor-odio
Popularitas:14.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Adri pacheco

Es una historia de un matrimonio por contrato entre un CEO frío y una mujer que acepta casarse por necesidad. Lo que empieza como un acuerdo sin amor se convierte en una relación intensa donde ambos terminan enamorándose, pero deben enfrentar traiciones, separación y pérdida de memoria que ponen a prueba su relación.

NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 11

La casa seguía siendo la misma.

Perfecta.

Ordenada.

Vacía.

Pero algo había cambiado.

No en las paredes.

No en los espacios.

Sino en la forma en que Elena la habitaba.

Ahora… el silencio ya no era solo ausencia.

Era presencia.

Una constante.

Algo que se metía en cada rincón… y no la dejaba respirar del todo.

Había pasado el día con sus hermanas.

Y eso debería haber sido suficiente para aliviarla.

Debería.

Pero no lo fue.

Porque incluso ahí…

En las risas de Luna.

En las quejas de Sofía.

En la calidez que tanto extrañaba…

Había sentido algo raro.

Como si una parte de ella…

Se hubiera quedado atrás.

En esa casa.

En ese lugar donde no era nadie.

Y eso…

No tenía sentido.

Cuando volvió, ya era de noche.

Las luces estaban encendidas.

Eso fue lo primero que notó.

Él estaba en casa.

No preguntó.

No necesitó hacerlo.

Lo sintió.

Entró.

Dejó su bolso.

Caminó.

Y lo vio.

Leonardo estaba en el living, sentado, con un vaso en la mano. La televisión estaba encendida… pero sin sonido.

Como todo.

Sin sonido.

Sin emoción.

Sin vida.

—Volviste tarde.

Su voz llenó el espacio sin necesidad de alzarla.

Elena se detuvo.

—Fui a ver a mis hermanas.

—Lo sé.

Eso la hizo fruncir levemente el ceño.

—¿Lo sabés?

—Tengo información.

Claro.

Control.

Siempre control.

Elena avanzó unos pasos.

—Están bien.

Él asintió apenas.

—Es lo esperado.

Nada más.

Ningún interés real.

Ninguna pregunta.

Pero tampoco indiferencia total.

Era… extraño.

Elena se quedó de pie.

No subió.

No se fue.

No sabía por qué.

Pero se quedó.

—¿Siempre es así?

La pregunta salió suave.

Casi sin pensar.

Leonardo giró la cabeza apenas.

—¿Así cómo?

—Silencioso.

Él la miró unos segundos.

—Es eficiente.

Esa respuesta…

No era una respuesta.

—No todo tiene que ser eficiente.

Silencio.

—Sí.

Directo.

Frío.

Final.

Pero esta vez…

Elena no lo dejó ahí.

—No para las personas.

Eso…

Eso sí lo hizo mirarla distinto.

Más fijo.

Más atento.

Como si algo en esa frase no encajara en su mundo.

—Las personas complican las cosas.

—O las hacen reales.

Silencio.

Denso.

Pesado.

Diferente.

Elena dio un paso más cerca.

No demasiado.

Pero lo suficiente.

—¿Nunca te cansás?

Él no respondió de inmediato.

La observó.

Como si estuviera midiendo esa pregunta.

—No.

Mentira.

Y por alguna razón…

Elena lo sintió.

—Yo sí.

La confesión salió más baja.

Más sincera.

—¿De qué?

—De fingir.

Eso…

Se quedó entre ellos.

Flotando.

Pesando.

Porque los dos sabían de qué hablaba.

Leonardo dejó el vaso sobre la mesa.

Se inclinó levemente hacia adelante.

—Es parte del acuerdo.

—Lo sé.

—Entonces cumplilo.

Frío.

Otra vez.

Pero no tan automático.

No tan fácil.

Porque ahora…

Había algo más en juego.

Elena lo miró fijo.

—Lo estoy haciendo.

—No parece.

Eso dolió.

Porque era injusto.

—¿Qué más querés?

Silencio.

Y ahí…

Pasó algo.

Pequeño.

Pero real.

Leonardo no respondió de inmediato.

Como si realmente estuviera pensando.

Como si no tuviera una respuesta lista.

—Nada.

Finalmente.

Pero no sonó igual.

No sonó vacío.

Sonó…

incompleto.

Elena bajó la mirada un segundo.

Y luego volvió a levantarla.

—Eso es lo peor.

Él frunció apenas el ceño.

—¿Qué?

—Que no quieras nada.

Silencio.

Y esa vez…

Fue distinto.

Más pesado.

Más profundo.

Más peligroso.

Porque no era una queja.

No era un reclamo.

Era una verdad.

Y él lo sabía.

Leonardo se puso de pie.

Lento.

Seguro.

Acortando la distancia.

Elena no se movió.

No retrocedió.

No bajó la mirada.

—Cuidado con lo que buscás.

Su voz fue más baja.

Más cercana.

—No estoy buscando nada.

—Entonces no cuestiones.

—Entonces no existo.

Silencio.

Brutal.

Directo.

Real.

Los dos se quedaron quietos.

A pocos pasos.

Mirándose.

Por más tiempo del que deberían.

Y en ese momento…

El silencio ya no era vacío.

Era tensión.

Era incomodidad.

Era algo que ninguno de los dos quería nombrar.

Pero que estaba ahí.

Leonardo fue el primero en romperlo.

Se apartó.

Como siempre.

Volviendo a su lugar.

A su control.

—Andá a descansar.

Orden.

Distancia.

Límite.

Elena lo sostuvo un segundo más.

Y luego…

Asintió.

—Buenas noches.

—Buenas noches.

Subió las escaleras.

Lenta.

Pensando.

Sintiendo.

Y entendiendo algo…

Que no quería entender.

Esto ya no era solo un contrato.

Porque si lo fuera…

No dolería así.

Cuando entró a su habitación…

Se detuvo frente a la puerta cerrada.

Respiró hondo.

Y apoyó la frente contra la madera.

Cerró los ojos.

Porque lo que más le pesaba…

No era lo que él hacía.

Sino lo que no hacía.

Mientras tanto…

Abajo…

Leonardo seguía de pie.

En el mismo lugar.

Mirando hacia la nada.

Pero sin ver realmente nada.

Porque su mente…

No estaba en el trabajo.

No estaba en los números.

No estaba en el control.

Estaba…

En esa conversación.

En esas palabras.

En esa forma en que ella lo había mirado.

Sin miedo.

Sin interés.

Sin necesidad.

Y eso…

Eso no encajaba.

Tomó el vaso otra vez.

Bebió.

Pero no tuvo el mismo efecto.

Porque por primera vez en mucho tiempo…

El silencio no era cómodo.

Era…

incómodo.

1
Jesus Castro Montero
Muy buena novela escritora Adri Pacheco te felicito eres lo máximo me fascina lo que escribes
Jesus Castro Montero
Leonardo te atrapó una mujer muy buena como Elena y según tu nunca te ibas a enamorar de ninguna mujer jajaja
Jesus Castro Montero
Leonardo estas enamorado hasta los huesos de Elena que bueno
Diana maryuri
el calor subio
Jesus Castro Montero
Leonardo cambiaste para bien por Elena te llegó el amor si pensarlo y eso es bueno
Jesus Castro Montero
Por que Leonardo se ena
orí de Elena sin querer bueno asi ese amor entra sin que lo llamen te felicito escritora eres grandiosa
Jesus Castro Montero
Por fin consumaron su amor por contrato ahora a ser felices
Jesus Castro Montero
Leonardo ahora sí te toca cuidar de verdad a Elena ambos se aman
Diana maryuri
cómo se conocieron ellos , porque da la inteyvde que ese contrato vino porque de alguna manera ellos se habían relacionado quizás ella trabajó en su empresa
Jesus Castro Montero
Gracias escritora Adri Pacheco todas tus novelas son maravillosas y geniales te felicito
Jesus Castro Montero
Elena ni tengas miedo si lo amas de verdad demuestraselo para qye nunca busque en otra mujer ño que tiene con tigo es real
Jesus Castro Montero
Nada podía ser igual por que estaban entregándose a ese amor que recién estaban descubriendo
Jesus Castro Montero
Te lo dije Elena Leonardo se está enamorando de ti como el también
Jesus Castro Montero
Ya déjense de juegos ambos lo nesecitan suelten todo lo que tienen guardado
Jesus Castro Montero
Elena ya no des marcha atrás tanto tu como el nesecitan una noche de pasión
Jesus Castro Montero
Leonardo que esperas Elena está igual qye tu se enamoró y ya no puede estar lejos de ti
Jesus Castro Montero
Elena tu te casaste por contrato pero parece que Leonardo lo olvidó y ahora quiere cumplir como esposo que pasará más adelante
Jesus Castro Montero
Elena Leonardo sin querer se está enamorando de ti❤️😘/Drool/👍😘😘😘
Jesus Castro Montero
Elena tu amas a Leonardo los dos sob el uno para el otro
Maria Rodriguez gallardo
si me gusta
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