Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
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Capítulo 15
Un nuevo día llega. Para Elena significa un despertar en muchos. Se da cuenta de que en los últimos meses de su relación con Raúl ella estaba muerta en vida. Hoy se siente plena.
Observa a Adrián dormir a su lado. Su respiración relajada, el latido de su corazón contra su pecho. Acaricia su mandíbula, su incipiente barba le hace verse aún más atractivo.
Él abre los ojos y sus miradas se encuentran.
- Qué hermoso es despertar y que tu rostro sea lo primero que veo.
- Siempre tienes algo lindo que decir.
- Es la verdad, eres hermosa.
Adrián se incorpora la besa dulcemente.
- Espera- lo detiene Elena- Si continuamos, llegaremos tarde al hospital.
- Te olvidas que soy el jefe y puedo llegar tarde y qué tú también puedes modificar tus citas.
- No me olvido, pero no me gusta cancelar citas con mis pacientes.
- Ya entendí, doctora. No te voy a convencer de quedarte un poco más en la cama.
- Has comprendido perfectamente. Podemos ducharnos juntos.
Adrián salta de la cama y persigue a Elena hasta la ducha. Ahí, hacen el amor.
- Debo ir a mi apartamento por ropa limpia. Te veo más tarde en el hospital, amor.
- Sí, allá nos vemos- responde Elena besándolo.
Llegando al hospital se encuentra con Tania. La expresión de su rostro le indica que no se encuentra bien.
- Amiga, buenos días. ¿Todo en orden?
- Buenos días. No, las cosas siguen mal con Germán. ¿Crees que puedas acompañarme mañana a seguirlo?
- Claro que sí. ¿A qué hora quieres hacerlo?
- Por la tarde. Hace un par de semanas se inscribió en el gimnasio y sospecho que es una mentira y hace otro tipo de ejercicio.
- Yo te acompaño.
- A ti te noto distinta, tienes un brillo diferente en la mirada.
- Estoy feliz. Ayer Adrián me pidió que sea su novia.
- Por supuesto, le dijiste que sí y cerraron el trato.
- Acertaste.
- Ahora comprendo perfectamente por qué te ves distinta. ¡Felicidades, amiga! Estoy segura de que al lado de Adrián cumplirás tus sueños.
- Hasta el momento estamos en el mismo canal, buscamos lo mismo a futuro.
- Estoy muy feliz por ustedes.
- Lamento qué estés teniendo problemas con Germán. Seguro van a solucionarlo.
- Mi opinión sobre él ha cambiado tanto. Hace poco me sentía muy afortunada. Creía tener un buen matrimonio y una linda familia. Hoy ya no estoy segura de nada.
- Debe haber una explicación.
- Quisiera pensar lo mismo.
- Tranquila, mañana saldrás de dudas.
- Eso espero, no puedo seguir con esta incertidumbre.
La conversación continúa unos minutos más y se despiden. Al medio día, Adrián la busca para invitarla a almorzar fuera del hospital.
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Raúl llega a la Universidad para impartir las clases del día. Ingresa al salón aprovechando que los alumnos se encuentran en receso. Anota algunas ecuaciones en el pizarrón.
El sonido de la puerta al cerrarse lo saca de concentración. Lizbeth camina hacia él; viste una falda corta, una blusa que deja poco a la imaginación y con descaro se despoja de su ropa interior sin interrumpir su andar.
- Lizbeth, por favor. Estamos en un salón de clases.
- Antes eso no te importaba- asegura, desabotonando con destreza su blusa para dejar sus senos al descubierto.
Raúl no puede dejar de insertar esa parte del cuerpo femenino que ya quedado expuesta.
Lizbeth lo toma por el cuello; acerca los labios a la boca masculina en un gesto provocador, más no permite que la bese.
En lugar de besarlo, desliza su mano por su pecho, baja lento por su abdomen hasta llegar a su hombría, que palpita al sentirla.
Él no se resiste ante la provocación y en un movimiento rápido; la levanta en vilo, la coloca sobre el escritorio y ambos dan rienda suelta a sus bajas pasiones.
Ella termina de abotonar su blusa cuando la puerta del salón se abre y los estudiantes ingresan. Ninguno se percata de qué han estado a punto de presencia una inapropiada escena entre su profesor y su compañera de clase.
Raúl se obliga a olvidar lo sucedido y comenzar su clase. Sin embargo, Lizbeth continúa con su juego desde su butaca, haciéndolo perder la concentración.
Al finalizar la clase, con discreción, le solicita a Lizbeth que se quede.
- Esto no puede ni debe volver a suceder- murmura al quedarse solos- Alguien puede vernos y yo estaría en un grave problema.
- ¿Por qué últimamente te preocupa tanto que nos descubran? Ambos solos adultos, solteros...
- Somos maestro y alumna. Sería un escándalo, lo sabes. El primero en poner el grito en el cielo sería tu padre y yo perdería mi trabajo.
- Tranquilo, no va a pasar nada. Llevamos así más de un año y nadie se enteró.
- Yo quiero recuperar a Elena. La nuestro fue algo carnal y ambos estuvimos de acuerdo desde el principio. No me pidas más de lo que puedo darte.
- Qué necedad la tuya. ¿Para qué quieres volver con una mujer qué no te inspira nada?
- Te equivocas, amo a Elena. Solo no quiero casarme ni tener hijos.
- Si de verdad la amas, no harías lo que haces conmigo. Pero bueno, sigue mintiéndote a ti mismo. Nos vemos luego.
Le lanza un beso al aire antes de abandonar la sala de clases. Raúl mueve la cabeza de un lado para otro y esboza una sonrisa. Es imposible decirle qué no a esa chica.
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Elena y Tania se encuentran afuera del hospital. Esta última, aunque ha planeado minuciosamente la estrategia para espiar a su marido, se siente sumamente ansiosa.
- Listo, vámonos- dice Elena al subir al auto de su amiga- Tranquila- le dice apoyando su mano sobre la de ella- Necesitas saber la verdad.
- Creí que me había preparado para este momento, pero estaba equivocada.
- Nadie puede estar preparada para algo así. Créeme. Dime a donde vamos y qué haremos.
- Vamos al edificio en donde está su oficina. Esperaremos a qué salga y lo seguimos. Se supone qué después del trabajo va al gimnasio y ahí deberemos ingenieros para entrar y ver qué sucede adentro sin que nos vea.
- Lo más difícil será conseguir que no nos vea. Quizá deba entrar solo yo y pedir información, seguro me mostraran las instalaciones y sí Germán me ve, puedo fingir qué me recomendaron el gimnasio y me interesa asistir.
- No había pensado en eso. Quería entrar y verlo con mis propios ojos.
- ¿De verdad crees que te engaña con alguien del gimnasio?
- Si de verdad después del trabajo se va a entrenar y no a otro lugar, sí. La verdad es que creo que lo del gimnasio es una mentira y ocupa ese tiempo para ver a otra mujer.
- Pues salgamos de la duda.
Observan desde lejos a Germán salir del edificio donde se encuentra su oficina y subirse a su auto. Para sorpresa de Tania, conduce hasta el gimnasio, saca una bolsa del maletero e ingresa al lugar.
Elena espera un tiempo prudente antes de dirigirse al gimnasio. Por insistencia de su amiga, ha comenzado a grabar con su celular, lo lleva discretamente en el bolsillo de su blusa.
La chica de la recepción amablemente, le ofrece una visita guiada por el lugar. No tarda en identificar al marido de su amiga, quien se encuentra haciendo ejercicio en una caminadora.
Elena busca hacer preguntas a la chica sobre los aparatos con la finalidad de quedarse el mayor tiempo posible ahí. Veinte minutos después, no encuentra más motivos para permanecer ahí y deben marcharse.
- Dime qué viste- le dice Tania desesperada.
- Nada, en el tiempo que estuve ahí, Germán no hizo nada más que ejercitarse. De hecho, no lo vi interactuar con nadie- le responde entregándole el celular para que vea el video qué grabó.
Tania suelta un suspiro de alivio, su rostro se relaja y le devuelve el celular.
- Al parecer, me equivoqué. Germán me dijo que quería llevar una vida más saludable y que por ese motivo se inscribió al gimnasio y yo pensando mal. Seguramente el cambio de actividad lo tiene agotado y por eso ha estado distante.
- Sí, puede ser. Quizá también les haga falta una escapada romántica. Entre el trabajo y su labor como padres, no tienen mucho tiempo para estar a solas.
- Tienes razón, voy a organizar una escapada de fin de semana. Gracias por estar aquí para mí.
- Siempre, no hay nada que agradecer.
Tania lleva a Elena hasta su apartamento y después se dirige a su casa. Saber que Germán no la engaña le ha dado paz. Al llegar, ve el auto de su esposo estacionado frente a la casa.
Pocas veces ella usa la cochera, pero mañana se tomará el día libre y no le ve sentido a dejar afuera su camioneta. La imagen que queda ante sus ojos al abrir la puerta automática le provoca náuseas.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏