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LA REINA DEL GÁNGSTER

LA REINA DEL GÁNGSTER

Status: Terminada
Genre:Mafia / Comedia / Dominación / Completas
Popularitas:603
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Esmeralda "La Dama de Hierro" Durán. Con una mente tan afilada como sus tacones de aguja, Esmeralda es la jefa indiscutible del "Casino del Mal" y de todo el submundo criminal que lo rodea. Elegante, astuta y con un sentido del humor tan negro como su café matutino, no teme ensuciarse las manos, aunque prefiere que sus guardaespaldas lo hagan. Su dominación no se basa en la fuerza bruta, sino en la inteligencia, la manipulación psicológica y una habilidad innata para hacer que la gente haga exactamente lo que ella quiere, a menudo sin que se den cuenta. Es una maestra del disfraz emocional, capaz de pasar de un encanto desarmante a una frialdad glacial en cuestión de segundos. Su único punto débil... si es que se le puede llamar así, es su adoración por Señor Bigotes.

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: La Alianza Impensable y el Resurgir del Glamour Vengativo

El Baile de Máscaras Inesperado había sido la gota que colmó el vaso para Don Fabrizio Bianchi. La humillación pública, la pérdida del "collar de María Antonieta" (aunque fuera una réplica, él no lo sabía) y la revelación de su secreto más íntimo por un chihuahua enmascarado lo habían sumido en un abismo de resentimiento. Pero Don Fabrizio no era un hombre de rendirse. Era un hombre de venganza. Y esta vez, su plan era más grande, más audaz y, sorprendentemente, involucraría una alianza impensable.

Esmeralda, mientras tanto, disfrutaba de una calma que sabía efímera. El Casino del Mal seguía prosperando, la reputación de Don Fabrizio estaba por los suelos y el Señor Bigotes era una celebridad local, con varias marcas de comida para perros ofreciéndole contratos de patrocinio. Sin embargo, una premonición le decía que la paz no duraría. Don Fabrizio era como un herpes labial: molesto, recurrente y siempre aparecía en el momento más inoportuno.

"Jefa, tenemos noticias preocupantes", anunció Leonardo, entrando en la oficina de Esmeralda con su habitual seriedad. "Don Fabrizio ha estado reuniéndose con el Cónsul Búlgaro. Y también con el director de 'Glamour Global', la revista de moda más influyente del mundo."

Esmeralda frunció el ceño. "¿El Cónsul Búlgaro? ¿Y 'Glamour Global'? ¿Qué tiene que ver la diplomacia y la alta costura con nuestro amigo de los gnomos de jardín?"

Sofía, que ya había estado investigando en las redes sociales, intervino. "Al parecer, Don Fabrizio ha decidido rediseñar su imagen. Quiere presentarse como un filántropo, un hombre de negocios visionario, alejado de cualquier conexión con el submundo. Y el Cónsul Búlgaro parece ser su 'puerta de entrada' a la alta sociedad europea."

"Y 'Glamour Global' está a punto de publicar una entrevista exclusiva con él, presentándolo como el 'Zar de la Filantropía Culinaria', tras el éxito (según ellos) de 'Il Serpente Affamato'", añadió Marco, proyectando en la pantalla una foto de Don Fabrizio posando con un traje impoluto y una expresión de falsa humildad.

Esmeralda soltó una risa irónica. "El 'Zar de la Filantropía Culinaria'. Lo que me faltaba por oír. Así que nuestro amigo ha decidido que la mejor venganza es volverse... respetable."

"Y también ha anunciado que va a organizar la 'Gala del Renacimiento', un evento benéfico de proporciones épicas, para recaudar fondos para una fundación de protección de serpientes en peligro de extinción", continuó Leonardo. "Y, jefa, nos ha enviado una invitación personal."

La invitación, impresa en papel de arroz y con un diseño de escamas doradas, era un derroche de pretensión. El evento prometía la presencia de celebridades, dignatarios y, por supuesto, una nueva línea de alta costura inspirada en la "elegancia de los reptiles".

"Esto es una trampa, ¿verdad?", preguntó Sofía.

"Por supuesto que lo es", respondió Esmeralda, su mirada brillando con una determinación peligrosa. "Don Fabrizio no ha olvidado ninguna de nuestras 'bienvenidas especiales'. Esta 'Gala del Renacimiento' es su escenario para su venganza. Quiere ridiculizarnos públicamente, desacreditar nuestra reputación y, muy probablemente, intentar despojarnos de algo de valor."

"¿Y cuál es el plan, jefa?", preguntó Leonardo.

"El plan, mis queridos", dijo Esmeralda, una sonrisa maliciosa asomando en sus labios, "es asistir a su gala. Con estilo. Y hacer que su 'Renacimiento' sea, en realidad, un espectáculo de marionetas donde él es el principal protagonista... y el principal hazmerreír."

La "Operación Glamour Vengativo" se puso en marcha con el entusiasmo de un equipo que sabía que estaba a punto de desatar el infierno con lentejuelas.

"Sofía", dijo Esmeralda, "necesito que diseñes un vestido para mí que sea inolvidable. Algo que grite 'poder', 'elegancia' y 'una pequeña dosis de caos'. Y para el Señor Bigotes, un esmoquin a juego que incluya un dispositivo especial."

Sofía, con los ojos brillando de emoción, ya estaba haciendo bocetos en su libreta. "Considera hecho, jefa. El Señor Bigotes tendrá un arnés con GPS y un mini-lanzador de... sorpresas."

"Marco", continuó Esmeralda, "necesito que te infiltres en la seguridad de la gala. Don Fabrizio seguramente habrá instalado sistemas de última generación. Quiero control total sobre las pantallas, la música y, si es posible, el sistema de sonido. Y averigua si Cleopatra asistirá a la gala."

Marco, con su habitual discreción, ya estaba analizando los planos del Mega-Casino. "Cleopatra tiene un palco VIP reservado, jefa. Y parece que estará haciendo una 'aparición especial' durante la subasta benéfica."

"Perfecto", Esmeralda sonrió. "Leonardo, necesito que prepares a un equipo de nuestros mejores hombres. No para pelear, sino para causar el tipo de interrupciones que Don Fabrizio nunca olvidará. Y que te asegures de que nuestra entrada sea... grandiosa."

La noche de la "Gala del Renacimiento" fue un despliegue de ostentación. El Mega-Casino Bianchi estaba transformado en un salón de banquetes, con decoraciones de serpientes doradas y orquídeas exóticas. Don Fabrizio, con un esmoquin blanco impecable y una sonrisa que parecía tallada en mármol, recibía a sus invitados, irradiando una falsa modestia.

Cuando Esmeralda hizo su entrada, el salón entero se quedó en silencio. Su vestido, diseñado por Sofía, era una obra maestra: un vestido de noche ajustado, de un color verde esmeralda que brillaba bajo las luces, con incrustaciones de pequeños cristales que formaban la silueta de un flamingo rosa en la espalda. En su mano, en lugar de un bolso, llevaba una pequeña jaula dorada con un canario que cantaba alegremente. Y a su lado, el Señor Bigotes, en un esmoquin de seda verde, con un diminuto sombrero de copa y unas gafas de sol.

Don Fabrizio se acercó a ella, su sonrisa tensa. "Esmeralda. Qué placer tenerte aquí. Veo que has traído... compañía." Su mirada se posó en el canario. "¿Un canario?"

"Oh, sí", respondió Esmeralda, con una sonrisa encantadora. "Me pareció que tu gala necesitaba un poco de... vida. Y un canario canta mucho mejor que una serpiente desafinada."

El Señor Bigotes, con sus gafas de sol, ladró una vez, como si estuviera dando su aprobación.

La gala transcurrió con la solemnidad que Don Fabrizio había planeado, al menos durante un tiempo. Marco, desde su escondite, había logrado hacerse con el control de las pantallas gigantes que mostraban imágenes de serpientes en peligro de extinción.

El momento cumbre llegó con la subasta benéfica, donde Cleopatra haría su "aparición especial". Don Fabrizio subió al escenario, con Cleopatra elegantemente enrollada alrededor de su cuello, y comenzó su discurso sobre la importancia de la conservación de los reptiles.

"Y ahora", exclamó Don Fabrizio, "tengo el honor de presentarles el objeto estrella de nuestra subasta: un diamante en bruto, extraído de las profundidades de la Tierra, un símbolo de la pureza y la belleza natural."

Mientras Don Fabrizio hablaba, Marco, desde su terminal, activó su plan. En las pantallas gigantes, las imágenes de serpientes en peligro de extinción fueron reemplazadas por un video en bucle de Don Fabrizio, atrapado en la red de flamencos rosas, con la canción de salsa desafinada de fondo.

La audiencia estalló en risas. Don Fabrizio, al ver su humillación proyectada en tamaño gigante, palideció.

Pero la verdadera sorpresa llegó cuando Cleopatra, irritada por el ruido y la música, y quizás recordando su indigestión de diamantes, comenzó a desenroscarse del cuello de Don Fabrizio, dirigiéndose directamente al canario de Esmeralda.

"¡Cleopatra, no!", gritó Don Fabrizio, intentando agarrar a su serpiente.

Pero Cleopatra ya estaba en la mesa de Esmeralda, sus ojos fijos en el canario.

Fue en ese momento que el Señor Bigotes entró en acción. Con un ladrido agudo y una agilidad sorprendente, activó el "mini-lanzador de sorpresas" que Sofía había incorporado a su esmoquin. Un pequeño chorro de... agua con esencia de queso rancio salió disparado, rociando directamente a Cleopatra.

La pitón, sorprendida por el olor y el chorro, siseó furiosamente y se retiró, deslizándose hacia la mesa de postres, donde se dedicó a devorar un pastel de frutas confitadas.

La escena fue el caos. Don Fabrizio, con el canario de Esmeralda revoloteando alrededor de su cabeza y Cleopatra devorando el postre, intentaba recuperar el control.

Esmeralda, con una sonrisa triunfal, se levantó. "Don Fabrizio", dijo, "parece que tu 'Renacimiento' es más bien un circo. Y tu diamante en bruto... creo que tu serpiente acaba de encontrar uno más dulce."

En ese momento, Leonardo, al frente de su equipo, desató la "interrupción final". Un grupo de mimos, disfrazados de Don Fabrizios diminutos, apareció en el escenario, imitando los gestos y los tics del mafioso, mientras otros lanzaban pequeños gnomos de jardín de juguete a la multitud.

La gala, que debía ser el triunfo de Don Fabrizio, se convirtió en una comedia de errores, en la que él era el principal chiste. Esmeralda, con el Señor Bigotes en sus brazos y el canario cantando alegremente, se despidió con una sonrisa.

"Parece que el glamour, Don Fabrizio, no es lo tuyo", dijo Esmeralda. "Pero te doy un consejo: si quieres organizar una gala, asegúrate de que tus invitados no tengan un mejor sentido del humor que tú. Y que tus serpientes no tengan una debilidad por los pasteles."

Mientras Esmeralda y su séquito de flamencos rosas y chihuahuas con esmoquin se retiraban, dejando a un Don Fabrizio completamente desmoralizado y al público en un frenesí de diversión, la "Reina del Gángster" había demostrado una vez más que el verdadero poder no residía en la fuerza, sino en el ingenio, el humor y la capacidad de transformar cualquier situación en una comedia digna de un Oscar.

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Cinzia Cantú
Personajes interesantes
Jessics8
Admito que mis personajes son un poco… peculiares. Pero si te gusta la gente rara (y quién no), te encantarán. Mis novelas están llenas de diálogos ingeniosos, situaciones descabelladas y la garantía de que, al menos por un rato, te olvidarás de tus propios dramas. ¡Porque mis dramas son mucho más divertidos!
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