Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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Moretón
Sábado, 10 AM
Sala de visitas del juzgado
Mesa de plástico, dos sillas, una cámara en la esquina y una trabajadora social anotando todo, Catalina llegó 10 minutos antes, traía la bufanda cubriéndole media cara, el moretón ya estaba amarillo en los bordes.
Mateo entró con Franco y Zamira hasta la puerta.
Franco- Una hora, yo estoy afuera, cualquier cosa
Mateo- Ok.
Le soltó la mano y entró solo, Catalina se levantó de golpe cuando lo vio.
Catalina- Amor, ven aquí.
Mateo se sentó frente a ella, a un metro de distancia.
Catalina- ¿Cómo estás?
Mateo- Bien.
Catalina- ¿Te trataron bien esta semana?
Mateo- Sí.
Silencio, solo la asistente anotando cada gesto y silencio
Mateo- ¿Te duele?
Señaló el moretón.
Catalina- Un poco, Pero ya pasó.
Mateo la miró fijo.
Mateo- Mamá, ¿tú te pegaste sola, verdad?
A Catalina se le cortó la respiración, la trabajadora social levantó la cabeza del cuaderno.
Trabajadora social- ¿Qué dices, Mateo?
Mateo- El viernes en la mañana yo te escuché en tu cuarto, Estabas gritando por teléfono, Después se oyó un golpe, Salí y te vi sentada en el piso, agarrándote la cara, Dijiste “así van a creerme”.
Catalina negó con la cabeza, rápido.
Catalina- No es cierto, tu papá me empujó.
Mateo- Papá ni siquiera estaba en la casa, Se fue a dejar a Zamira en la parada a las 7:30, Yo vi la hora en el microondas.
La trabajadora social dejó el lápiz.
Trabajadora social- Señora Catalina, ¿quiere decir algo?
Catalina- Está confundido, es un niño.
Mateo- No estoy confundido, No me gusta que mientas, Por eso no quiero quedarme solo contigo.
Catalina se quedó sin palabras, por primera vez, no tenía respuesta, ni plan, ni argumento legal, solo tenía a su hijo mirándola como si no la reconociera.
Catalina- Yo solo quería que te quedaras conmigo.
Mateo- Y yo solo quiero que no me mientas.
Se acabó el tiempo, la trabajadora social se puso de pie.
Trabajadora social- Terminamos por hoy.
Mateo se levantó y se fue directo a la puerta, no abrazó a Catalina, no dijo adiós, afuera, Franco lo esperaba con la mano extendida, Zamira venía un paso atrás, Catalina se quedó sentada sola, mirando la puerta cerrada.
El moretón ya no importaba, lo que importaba era que Mateo había elegido la verdad
Catalina salió de la sala de visitas sin mirar a nadie, esa noche no durmió, al día siguiente llamó a Franco.
Catalina- Quiero ver a Mateo el sábado, solo, sin supervisión.
Franco- Negado.
Catalina- Entonces quiero hablar contigo, de adultos.
Franco- Tengo cosas que hacer.
Catalina- Sobre Mateo.
Franco dudó, suspirando respondió
Franco- 20 minutos, en la cafetería del parque, sin abogados.
Se vieron el miércoles, Catalina llegó con café, sin bufanda, sin moretón visible.
Catalina- Me equivoqué.
Franco- ¿En qué?
Catalina- En pensar que quitándote a Mateo me iba a sentir mejor, Quiero arreglar esto, por él.
Franco- Te escucho.
Catalina- Deja que tenga visitas normales, que pueda llevarlo al cine, a comer, Y... deja de tratar a Zamira como si fuera de la familia, Es la niñera, Franco, nada más.
Franco- Para Mateo no.
Catalina- Ya lo sé, por eso te pido que me ayudes a que vuelva a ser solo eso, Una empleada.
Franco la miró largo.
Franco- Lo pienso.
Catalina sonrió por dentro.
Plan D: fingir paz para bajar la guardia de Franco.
Luego movería a Zamira fuera con un “problema de contrato”
Tenía ventaja, aun Zamira no dormía en la casa
Esa misma noche, a las 2:17 AM, sonó el teléfono de Franco.
Operadora- Señor Franco Morales, tenemos un incendio en el edificio Santa Rosa 340, Apartamento 4B. ¿Conoce a la señorita Zamira López?
Franco no contestó, se tiró de la cama, agarró las llaves y salió corriendo.
Zamira vivía a 8 cuadras.
Cuando llegó, el edificio era una columna de humo negro, bomberos, gente gritando, sirenas.
Bombero- ¡Atrás, señor! No se puede entrar.
Franco- Está mi mujer adentro y no la voy a dejar sola
No esperó, Se metió por la entrada de servicio con un trapo mojado en la cara, Humo espeso, Calor que quemaba la piel.
Franco- ¡Zamira!
Tosía con cada palabra.
Zamira- ¡Aquí!
Estaba en el pasillo del cuarto piso, arrastrándose, con el brazo cubriéndose la cara, Franco la cargó sin pensarlo.
Franco- Aguanta.
Zamira- No tengo... aire
Franco- respira tranquila, yo te llevo
Bajaron entre escombros y agua de las mangueras, salieron por la puerta trasera justo cuando el techo del tercer piso cedió, afuerá, aire frío.
Zamira tosía tanto que no podía hablar, Franco la sentó en la vereda y se arrodilló frente a ella, tenía hollín en toda la cara, el pelo chamuscado, la mano quemada.
Franco- Estás bien, estás bien.
Zamira- Mi departamento... todo se perdió.
Franco- No importa, estas bien y eso importa- Le tomó la cara con las dos manos- Sin excusa, ahora vivirás en la casa con nosotros.
Zamira lo miró, entre lágrimas y humo.
Zamira- No puedo...
Franco- Sí puedes, Mateo te necesita, yo te necesito.
Franco- Y se acabó de discutirlo.
Los bomberos vinieron a revisarlas, Franco no la soltó en ningún momento, A la mañana siguiente Catalina llegó con “galletas para Mateo”.
Se encontró con la casa patas arriba, Zamira dormía en el cuarto de huéspedes, Franco bajaba con una bolsa de ropa quemada, Mateo estaba sentado en la cama de Zamira contándole que su dinosaurio también había sobrevivido a un incendio.
Catalina- ¿Qué pasa aquí?
Franco- Se incendió su edificio.
Catalina- ¿Y?
Franco- Y ahora vive aquí.
Catalina- No puedes decidir eso solo.
Franco- Acabo de hacerlo, te recuerdo que la casa esta a nombre de Mateo, el decide quien entra, quien se queda y quien se va, tu solo vienes de visita y Si tienes un problema, habla con mi abogado.
Catalina apretó las galletas hasta que la caja se arrugó, Plan D se fue al carajo, Zamira la miró desde la puerta, no había miedo en sus ojos, solo cansancio.
Zamira- No vine a pelear contigo, Catalina.
Catalina- Ya lo sé.
Dijo en voz baja.
Catalina- Pero tampoco me voy a quedar quieta
Zamira solo asintió mientras Mateo le ponía una curita de dinosaurio en su dedo cortado y ella sonreí por ese pequeño gesto
Mateo- con esto te sentirás mejor, más un beso y abrazo
Lo hizo, sin duda la hizo sentir mejor, mientras que Catalina aumentaba su enojo
Gracias