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Curvas De Acero

Curvas De Acero

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / CEO / Romance / Completas
Popularitas:14k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él era solo un niño de 20 años; ella, una guerrera de 28 huyendo de una traición.
Cuando Elena despierta en una casa de seguridad, lo último que espera es encontrarse con un joven de mirada color miel y una confianza que la descoloca. Tras una noche de pasión que ella jura olvidar, Elena lo desprecia: "Niño, busca a tu padre, no tengo tiempo para juegos".
Él solo le responde con una promesa que le quema el alma: "Este niño acaba de darte el mejor recuerdo de tu vida... y voy a volver por ti".
Diez años después, el niño se ha convertido en un hombre implacable. Elena ha sobrevivido a todo, pero no está lista para el regreso de aquel extraño. Él no ha olvidado su aroma, su fuerza, ni a su "gordita". Esta vez, no aceptará un "no" por respuesta.
Una historia de reencuentro, poder y una obsesión que el tiempo no pudo borrar.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

El aire en la suite presidencial del rascacielos estaba cargado, no solo por el aire acondicionado al mínimo, sino por una electricidad estática que hacía que el vello de la nuca de Elena se erizara. Alexander cerró la puerta con un doble clic seco, un sonido que para ella fue como el cierre de una jaula de oro. Ya no había gala, ni empresas, ni empleados cotillas. Solo estaban ellos dos y una deuda de diez años que él estaba cobrando con intereses de sangre y fuego.

Alexander se quitó el saco y lo lanzó sobre una silla sin apartar los ojos de ella. Sus ojos miel ahora eran pozos de una oscuridad líquida, devoradores.

—Quítate los tacones —ordenó Alexander. Su voz no era una invitación, era un comando.

Elena obedeció, sintiéndose más pequeña y a la vez más expuesta al quedar descalza sobre la alfombra de felpa. Él se acercó con esa zancada de animal de presa y le tomó la cara con una sola mano, obligándola a mirarlo. Sus dedos se hundieron en sus mejillas, no con dolor, sino con una posesión absoluta que la hizo jadear.

—Anoche te traté como a una reina, Elena. Hoy te voy a tratar como lo que eres para mí: mi propiedad.

Él la guio hacia la cama de postes altos, pero no la dejó acostarse. Sacó de su cinturón una corbata de seda negra, pesada y costosa. Con una rapidez que delataba una práctica oscura, le llevó las manos a la espalda y las ató con un nudo firme que le impedía cualquier movimiento de defensa. El roce de la seda contra sus muñecas la hizo temblar; el contraste entre la suavidad de la tela y la dureza del agarre de Alexander era embriagador.

—Alexander… —susurró ella, con el corazón golpeando su pecho como un pájaro enjaulado.

—Shhh. No hables. Solo siente —él la giró y la empujó suavemente hacia el colchón, quedando ella boca abajo, con el vestido de terciopelo todavía puesto, pero con la espalda arqueada por la atadura.

Elena sintió el peso de Alexander sentándose sobre sus muslos. Su calor era sofocante. Él empezó a besarle la nuca, subiendo por la línea de su mandíbula hasta su oído, donde dejó escapar un mordisco que la hizo soltar un grito ahogado.

—Dime qué sientes —exigió él, mientras sus manos empezaban a subir por sus piernas, desgarrando sutilmente la fina seda de sus medias—. Dime si este "niño" sabe cómo domar a una guerrera.

—Siento que voy a explotar… —logró decir ella, hundiendo el rostro en la almohada.

Alexander se levantó un momento, y Elena sintió un vacío gélido. Pero el vacío no duró. Un sonido seco, como un latigazo, cortó el silencio de la habitación. Elena sintió un golpe firme y caliente en su nalga derecha. No fue un golpe para herir, fue una palmada cargada de una pasión violenta que le envió una descarga eléctrica directo a su centro.

—¡Ah! —gritó ella, arqueándose aún más.

—Eso es por haberte ido esta mañana —dijo él, volviendo a golpear, esta vez en el otro lado, dejando su marca grabada en la piel de Elena a través del terciopelo—. Y esto es por hacerme esperar diez malditos años.

Con un movimiento fluido, él rasgó la parte trasera del vestido de terciopelo. La tela cedió con un crujido satisfactorio, dejando la espalda de Elena y sus curvas generosas expuestas a la luz tenue de la suite. Alexander se tomó su tiempo. Sus manos recorrieron cada pliegue de su piel, cada curva que ella antes odiaba y que él ahora reclamaba como un tesoro.

—Eres perfecta, Elena. Eres fuerza, eres carne, eres mía —susurró Alexander antes de morderle el hombro, dejando una marca que ella llevaría con orgullo al día siguiente.

Él la giró sobre su espalda. Elena se sintió vulnerable, con las manos atadas bajo su cuerpo y las piernas abiertas ante la mirada hambrienta de Alexander. Él se desabrochó la camisa, revelando un pecho de mármol y hombros que parecían cargar con todo el peso de su obsesión. Cuando él entró en ella, no hubo preámbulos suaves. Fue un reclamo total, una invasión que la dejó sin aliento, obligándola a mirar al techo mientras el mundo se desvanecía.

Alexander marcaba un ritmo salvaje, casi primitivo. Cada embestida era una palabra que no se atrevía a decir: posesión, hambre, amor, locura. Elena cerró los ojos, entregándose a la tormenta, pidiéndole más con gemidos roncos que Alexander acallaba con besos que sabían a vino y a una posesión ancestral. Ella se sentía llena, reclamada, como si cada poro de su piel estuviera siendo tatuado con la presencia de él.

Él la puso de lado, luego de pie contra el gran ventanal donde la ciudad seguía girando, ajena al incendio que ocurría en la suite. Alexander la sujetaba con una fuerza que le recordaba que ella ya no tenía el control. Él era el director de esta sinfonía de placer y dolor, y ella era su instrumento más preciado.

—Pídeme que no pare —le ordenó él, su voz ronca vibrando contra su espalda mientras la poseía con una intensidad que hacía que el cristal del ventanal vibrara.

—No pares… Alexander, por favor, no te detengas nunca —suplicó ella, con las lágrimas de puro placer asomando en sus ojos.

Él la llevó al límite una y otra vez, estirando cada sensación hasta que ella sentía que sus sentidos se quebraban. Cuando el clímax llegó, no fue una liberación suave; fue una explosión que los dejó a ambos temblando, colapsados el uno sobre el otro en el suelo alfombrado de la suite, con el sudor pegando sus cuerpos y el aroma de ambos llenando la habitación.

Alexander le desató las manos con una ternura que contrastaba con la violencia de minutos antes. Besó sus muñecas enrojecidas, una disculpa silenciosa por la intensidad de su fuego. Elena se refugió en su pecho, sintiendo los latidos acelerados de Alexander, ese ritmo que ahora dictaba su propia vida.

—Te lo advertí, Elena —susurró él, envolviéndola en sus brazos mientras el primer atisbo del alba empezaba a pintar el horizonte—. No te ibas a ir de aquí hasta que supieras que cada parte de ti me pertenece.

Elena no respondió. No tenía fuerzas. Pero mientras cerraba los ojos, supo que Hugo tenía razón. El lobo no solo la había encontrado; la había reclamado de tal forma que ya no había vuelta atrás. La guerrera finalmente había encontrado su hogar en los brazos de aquel niño que regresó convertido en su dueño.

Estuvieron así, entrelazados, hasta que el sol terminó de salir, olvidándose de la gala, de la empresa y del mundo entero. Solo existían ellos, el terciopelo desgarrado en el suelo y una promesa de fuego que duraría mucho más que una noche.

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Maria Silvia Curbelo Trigo
hermosa novela me encanto
Marelis Hernandez
este Hugo es un bacilon 🤣🤣🤣🤣 y el pobre Marcus 🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
Gracias autora me encantó la historia bendiciones y éxitos 🙏👏
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Cristina Alvarado
FOTOS por favorr4rrrrrrrrr
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente historia me encanta 👏👏❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
😈😈😈🔥🔥
Isela Aguirre
excelente novela
Yennifer Paola
excelente trabajo
Yennifer Paola
buenísima buenísima 👏👏🥰
Yolimar Pop
Una divinura de novela gracias autora te felicito hiciste un gran trabajo 🫶
Yolimar Pop
Escritora me encantó tú novela felicidades sigue escribiendo más novelas gracias
Isela Aguirre
buenísimo comienzo felicidades autora
Yolimar Pop
Está muy divina tú novela escritora🥳🤭👏☺️🥳🤭👏☺️
Yolimar Pop
Escritora está excelente tú novela de verdad bendiciones 🥳🤭👏☺️🥳🤭👏☺️
Nairobis Cardozo Portillo
Excelentes capitulos buenísimos 👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Pasado pisado y olvidado
Nairobis Cardozo Portillo
🔥😈🔥🔥😈😈
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Rudmy
súper me encanta
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