Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.
Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.
Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.
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Capítulo 14
Capítulo Catorce
Eloá (Madre de Sombra, Pedro y Pamela)
No conseguía entender por qué esa pobre chica tenía que pasar por tanto sufrimiento, Ayla era una joven tan buena, después de que llegó a casa, trajo la felicidad a nuestra familia.
Mis hijos todos la amaban, Paloma y Pedro consideraban a la niña su hermana, y mi querido William la amaba, pero aún mal sabía de eso, la aproximación de los dos era linda, mi niño siempre fue tan duro con todo y todos, cuando Ayla llegó lo cambió completamente y ni imaginaba eso.
El médico me liberó para quedarme con ella en el cuarto, y así que entré mi corazón dolió de ver a mi niña de nuevo en esa cama, ella estaba ligada a varios aparatos que ayudaban a ella a respirar.
— Oh mi niña, vuelve para nosotros, estamos con el corazón lastimado de verte así. — Digo sujetando sus manos.
Me quedé por un tiempo allí con ella y luego oí la puerta abrir despacio.
— Madre. — Pedro aparece cojeando un poco.
— Hola, mi hijo, ¿cómo estás? — Digo levantándome e yendo hasta él.
— Bien madre. — Él retribuye mi abrazo.
Pedro se aleja y mira para Ayla en la cama, veo una lágrima escurrir por su rostro y eso me parte el corazón.
— Cuando yo llegué en la casa ellos estaban arrastrándola para fuera, intenté ayudarla más me dieron un tiro, mismo ella allí mal, ella gritaba mi nombre y pedía para yo ser fuerte, ella mismo allí se preocupó conmigo y no con ella misma. — Mi niño sujetó las manos de Ayla con cariño. — Vuelve para nosotros hermanita, tú no sabes cuánto haces falta.
Pedro quedó un poco conmigo y luego el médico vino a llamarlo para poder hacer más algunos exámenes.
Acabé durmiendo y cuando desperté escuché un barullo chato viniendo del monitor, en la misma hora varios médicos y enfermeros entraron en la sala y mi corazón aceleró.
— ¡Pegue el carrito de reanimación! — uno de ellos gritó.
Mi niña estaba teniendo una parada cardíaca, fui para el rincón de la sala y me arrodillé en el suelo y empecé a pedir a Dios para que la ayudara, ella no podía ir ahora, ella no merecía perder la vida por la maldad del otro.
— Ayla yo estoy aquí, quédate conmigo, nosotros vamos a cuidar de ti, somos tu familia, quédate con nosotros. — Dije en voz alta.
Continué rezando y luego el monitor volvió a emitir el sonido normal.
— Conseguimos reanimarla señora. — Un médico dice.
— Gracias doctor. — digo en medio a las lágrimas.
Me recuperé de ese choque y levanté, respiré aliviada y senté nuevamente en la poltrona y continué rezando, pidiendo para Dios dar fuerzas a Ayla.
Acabé durmiendo.
…
Desperté con un poco de dificultad de abrir los ojos, cuando conseguí abrir todo estaba empañado, miré para dirección de la cama de Ayla y vi una figura llena de luz, no conseguía saber exactamente lo que era, más sentí cuando me miró, pensé que quedaría con miedo, pero una paz me invadió.
— Cuide de mi hija, ella aún tiene mucha cosa para pasar antes de en fin la vida de ella acertarse, por eso ella va a necesitar del amor y del cariño de ustedes. — La voz de una mujer ecoó por el cuarto.
Apagué de nuevo y minutos después desperté, abrí mis ojos y procuré por la figura y no había nada en el cuarto.
Me levanté y fui hasta Ayla y cuando iba a hablar con ella, la puerta del cuarto abrió y William pasó por ella.
— Buenos días madre. — él me abrazó con cariño.
— Buenos días hijo, ¿conseguiste descansar? — Pregunté.
— Sí madre, sólo demoré que tuve que resolver unas cosas en la boca, estamos intentando hallar a Veneno y a Raul. — Él dice y veo rabia en su mirar.
— Ella tuvo una parada de madrugada, mas volvió para nosotros. — Digo y él me mira asustado — William, después que eso aconteció y volví a quedar del lado de ella y acabé durmiendo, cuando desperté en determinado momento, vi alguien con ella, no conseguía ver bien pues mi vista estaba empañada, mas sentí una paz muy grande, la persona tenía una luz fuerte alrededor de ella. — Paré y sujeté la mano de Ayla. — Era la madre de ella, ella me pidió para que cuidáramos de ella, que nuestra niña aún pasaría por muchas cosas hasta que su vida quedase tranquila.
— Nosotros vamos a protegerla madre, nunca más voy a quitar los ojos de Ayla, no voy a más dejarla sola en momento alguno, lo que aconteció ayer fue un error mío. — Él dice y veo tristeza en sus ojos.
— No te culpes mi niño, el destino de todos nosotros está en una línea solo, todo que aconteció tiene un motivo, la única cosa que me deja triste es por el destino de Ayla ser tan triste, ella no merecía nada que pasó hasta ahora. — Hablo y jalo mi hijo para un abrazo. — Voy para casa, quédate con ella y en la noche Pamela dijo que va a quedar.
— Está bien madre, puede ir allá, te amo. — Él habla y me despido.
Salgo del hospital y voy directo para casa.
William (Sombra)
Dos semanas después
Ayla aún no despertó, hace una semana atrás los médicos quitaron ella del coma inducido y desligaron todos los aparatos, ella estaba bien mejor entonces conseguía respirar sin ellos. Ahora estábamos esperando para que ella despertase.
Veneno y Raul desaparecieron del mapa, puse mis hombres a ir tras ellos hasta el infierno, estoy con tres informantes en la favela de la Peña y contacté un aliado fuerte mío aquí de Río.
Sólo esa semana había torturado unos diez tíos que sabían informaciones de Raul y de Veneno, yo estaba con tanto odio de esos dos, que quería la cabeza de ellos lo más rápido posible.
Mi familia estaba triste, a cada día que Ayla no despertaba era un dolor para todos nosotros, hasta el BN y el Ctreze estaban mal.
Hoy yo quedaría con ella en el hospital, estábamos revés todos los días.
Salí de la boca y fui para casa tomar un baño, me cambié y ya bajé directo para el hospital. En el camino encontré Sheila.
— Hola mi amor, cuánto tiempo. — Ella habla agarrándome.
Empujé ella para lejos de mí y la misma me mira asustada. — Nunca te di esa intimidad Sheila y no es ahora que voy a dar, desaparecí porque no quiero más nada, entonces acepté y desaparece.
— ¿Tú sólo puedes estar bromeando, no? — Ella empieza a llorar. — ¿Qué aconteció contigo? Certeza que tiene dedo de la zorra que tú y tu familia quedan yendo a visitar en el hospital.
En la hora que ella habla eso exploto, voy para arriba de ella y pego la misma por el pescuezo. — Nunca más abras esa tu boca inmunda para hablar de alguien de mi familia, tú no pasas de una puta barata.
Solté ella en el suelo con todo y ni di tiempo de ella responder ya salí cortando. Antes de entrar en el hospital ya mandé la cinta para mis hombres quedar en el pie de la Sheila, aquella allí es loca y para surtar pensando que es mi fiel y querer hacer mal a Ayla es rapidinho.
Entré en el hospital y no sé porque sentí algo diferente, fui caminando hasta el cuarto y en el corredor vi una luz saliendo del cuarto de Ayla, me asusté un poco y fui hasta allá, mas antes que yo llegase se apagó.
Entré en el cuarto asustado y vi Ayla aún durmiendo y mi hermano también capotado en la poltrona. ¡Mas que mierda fue esa!.
Desperté Pedro y luego él fue para casa, me senté al lado de mi pequeña y sujeté su mano con cariño.
— Buena tarde mi pequeña, estoy sintiendo tanto tu falta Ayla. — Digo dando un besito en su mano delicada. — Esos días sin ti me hicieron ver cuánto necesito de ti en mi vida, me enamoré por ti, me enamoré por la mujer increíble que tú eres mi pequeña, quiero que vuelvas luego para yo poder hablar todos los días cuánto amo a ti, lo cuando amo tu olor, amo tu risa. — Me levanto y apoyo mi testa en la de ella. — Yo te amo Ayla.
— Yo…también…te…amo