Dos chicos totalmente opuestos en carácter estarán involucrados en una relación sin compromisos... Uno lo sugirió y el otro pretendió aceptar hasta hacerlo cambiar de opinión.
¿Podrán terminar juntos a pesar de sus diferencias?
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Preámbulo
...❤️...
- !!señor Son!! [Gritó]
¿Se encuentra usted bien? - levanté la cabeza del monitor enseguida.
- Perdón Ana, estaba muy concentrado ¿qué decías? - llevaba horas buscando información.
- Me di cuenta... Aquí están los últimos balances que pidió de recursos humanos le recuerdo que a las seis es su junta con los de planeación...
- ¡Gracias Ana! Lo había olvidado por completo, ¿ya imprimiste el informe que redacte para ellos?
- Todo está listo Señor...
- Ana, ya te dije que dejes de llamarme señor, sólo dime Son
- ¡Lo siento! Las políticas son fuerte, sí alguien me oyen hablar de manera inadecuada me podrían sancionar...
- Yo no veo a nadie más que a ti y a mí... -me sonrió tímidamente, Ana es una chica dulce y una asistente de lujo, gracias a ella pude ponerme al corriente con todo desde mi llegada.
- Señor... - me quite los lentes para mirarla mejor -...digo Son, ya es más de las tres deberías comer antes de que te traiga los informes del evento próximo...
- Cómo siempre tan dulce, ¿tú has comido algo?
- Ya Son, gracias. ¿Quieres una bebida para tú comida? - señalando mi caja de almuerzo a mis pies. - ¿O bajarás al comedor?
- Lo primero por favor, me quedaré aquí hoy, sirve que ojeo los balances... un bombón me dio un regalo - lo último lo dije en tailandés.
- ¿Cómo dice?
- No me hagas caso, revisaré esto primero.
- ¡Enseguida regreso! - mi dulce asistente me devolvió a la realidad.
Estaba buscando definiciones sobre relaciones sin compromisos, Pin es un maldito pescador y no caí en la cuenta hasta que tenía el anzuelo en la boca.
Al estar en la parada me sentí un triunfador lo habia librado...
Eso pensé, de la nada apareció una pick-up negra de cuatro puertas, que tuvo la osadía de detenerse justo en mi parada. Faltaba que la chica curvas peligrosas, que por cierto no dejaba de mirarme con ojos de "eres comible", hubiera cautivado a un niño rico.
No me interesó mirar, una voz logro que cambiará de opinión.
Pin está en esa camioneta de lujo y quería que me subiera, prefería morir antes de hacerlo, para mí desgracia no entiende un no por respuesta, mi colmo fue la chica curvas peligrosa al meterse en nuestra conversación.
¡Eso sí que no! Como todo un caballero de buenos modales me deshice de ella.., al demonio si alguien piensa lo contrario.
Estaba muy molesto, ese hombre le hacía honor a su mote: "Don perfecto"
No dejo todo el camino de molestarme con su "tú me gustas" le gustaron mis besos y lo entiendo es una cualidad mía, que puedo decir.
Ese no es el maldito dilema, estaba duro y dale que no tendría problema en una relación sin compromisos y no podía decir nada a mi favor, yo empecé.
No me quedó de otra que buscar información para poderme amparar en ves de trabajar, nada me emocionó todo era tan superficial.
Por dios si la palabra lo decía, el terco que vive en mi busca otras alternativas.
Deje de lado el monitor para subir la caja de almuerzo, eso sí que me dió un golpe bajo, en qué momento pensó en mí y preparó esto, quería odiarlo por su maldita arrogancia y no podía, es tan propio que me altera, al decir que disfrutemos de nuestra mútua compañía, estaba por subirme al techo de la camioneta, sono tan simple, pero su connotación no tenía nada de simple, creó que me he abstenido mucho tiempo, por qué no le veo nada de sano a mi actitud.
Separé los compartimiento, ¡dios! Pin es de otra época, hasta su comida se ve formal, todos los aperitivos guardaban una armonía, en perfecto órden...
...no quería tocarlos, sería injusto no comerlo, él se tomó la molestía...
La puerta de mi oficina se abrió.
- Aquí está tu bebida Son - mi asistente se quedó mirando mi caja de almuerzo fascinada.
- ¿Quieres? - ella negó con la cabeza, podía verla salivar - ¡Anda! prueba primero, sinó mueres sabré que está buena... - la cara que puso me hizo soltar una carcajada - ¡Es broma mujer! Come o te reporto...
- Me vas a reportar por no comer... - se cruzó de brazo escéptica, mi asistente siempre es muy pasiva y estás pocas veces en las que me enfrenta me mostraba que de pasiva no tenía nada.
- ¡No! Por llamarme Son - reí.
- ¡Eso no es justo! - tome mis palillos y metí un gran bocado a mi boca.
- Ves... No morí.. puedes comer...
- Sí usted insiste - la vi probar, sus mejillas se expandieron causado por sus pupilas gustativas, lo mismo me pasó al probar la comida de Pin.
- ¿Te gustó?
- ¡Esta delisioso!
- Come más, Don perfecto me puso como sí pensará alimentar a un regimiento.
- Tú tienes buen apetito Son... - lo dijo sin darse cuenta mientras comía de mis brochetas de fruta.
- Señorita Ana es usted muy observadora - aparentando sentirme ofendido. Se encogió de hombros.
- Lo siento... puedo preguntar ¿quién es "Don perfecto"?
- Puedes.., qué te responda es otro asunto - me acomode en mi asiento abriendo mi bebida.
- Lo pregunto por qué recuerdas que tenemos el evento a final del mes, con esto podríamos sorprender a los accionistas extranjeros...
-No es mala idea, olvidas que ya tenemos cubierto ese campo, la empresa tiene una agencia que se encarga de ellos.
- A eso me refiero, su comida es buena, los aperitivos dejan mucho que desear... -no podía creer que mi asistente me estuviera haciendo considerar una idea tan descabellada.
- No sé, tendría que hablar con él primero, la verdad no me gustaría deberle favores.
- No sería un favor...
- No me entiendes, ése hombre es un dictador.
- Las personas mayores tienden a ser así, sólo háblale bonito al abuelito... - me reí con ganas.
- ¿Que dije?
- El abuelito del que hablas está en la universidad y trabaja en un restaurante por las noches es ayudante de cocina...
- lo lamento, su comida se ve de un profesional con experiencia por eso dí por hecho...
- No te disculpes, tú afirmación no está lejos de la realidad - lo que no le dije es que ése abuelito tenía el demonio por dentro y me estaba tratando de corromper, sí se lo permitía, por qué eso sí, él señor al menos lo pide con mucho respeto, sonreí.
- Son esa sonrisa tuya me asusta ¿en quien piensas?
- Más bien tú me asustas... adónde escondiste a mi encantadora asistente ¡mujer provocadora! - sonrió sin negarlo.
- Piensa lo de los aperitivos, tenemos tiempo. Te dejo comer...
- ¿No quieres más? - negó con su cabeza, su cabello largo y ondulado se movía de un lado a otro.
- Disfrútalo, se nota que lo prepararon con mucho cariño para ti, te agradezco que me dejarás probarlo - salió sin esperar mi respuesta, ése Pin ya está metido en mi oficina puedo oler la hiervabuena invadir mi interior.
Empecé hablar sólo...
- Entonces la cena que no es "cita" ahora sí será una cita, pero de negocios... -estaba decidido a dejarlo esperando, con ésto, me es imposible no ir es por el bien de la empresa.
"Vamos Son a quíen quieres engañar"
¡¡Te odió maldito yo interno!!
La junta se había alargado más de la cuenta, estos niños no entienden todavía lo que es planeación, se suponía que ellos tenía que tener ya todo resuelto, Ana trataba por todos los medio que no golpeará al tonto del Coordinador de Proyectos por sus estúpidas escusas.
Eran las nueve y media y mi límite llegó hasta aquí. Me levanté de la mesa de juntas y señale a los chicos.
- ¡Ustedes cuatro! la próxima que vuelvan a traerme su tarea de secundaria en vez de un trabajo decente, espero que estén listo para las consecuencias...
- Lo sentimos no volverá a pasar... - Ana les hizo señas para que salieran en silencio. Ella como siempre intercedió por todos.
- Se que tienen algunos errores Son... su idea no está nada mal, sólo no supieron desarrollarla como es debido.
- Por ello necesito que lo tomen en serio, sobre todo su líder...
- Lo harán, vete ya. Yo cierro tu oficina, tus cosas las traje conmigo - estaba parada esperando con mi saco en las manos para ayudarme a ponerlo.
- Ana lo vuelvo a repetir, me asustas...
- Tranquilo jefe, conmigo está seguro - me dió mi maletín con una gran sonrisa.
- Lo mismo digo Ana, te compensaré... -le guiñe un ojo sonriendo, salí rumbo al elevador feliz.
Es oficial estoy loco.
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Nota:
El preámbulo en la relación de pareja, a menudo entendido como juegos previos o seducción, es fundamental para la intimidad, yendo más allá de lo sexual para incluir conexión emocional, buenos tratos, elogios y comunicación, idealmente cultivado durante las semanas.