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DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

Status: Terminada
Genre:Comedia / CEO / Venganza / Completas
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Dos imperios rivales, un odio de décadas y un testamento que obliga al implacable CEO Alessandro Rovere a casarse con Giulia Moretti, la heredera de su familia enemiga. Lo que empieza como una venganza y un contrato, termina convirtiéndose en un caos lleno de tensión, risas y un amor que nadie esperaba… ¡al borde de la locura!

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12: Síndrome de Couvade: Cuando papá también "espera"

La noticia del embarazo de Giulia fue recibida con alegría desbordante, pero también con una particularidad que nadie anticipó. Mientras Giulia, contra todo pronóstico, parecía llevar el embarazo con una gracia admirable, Alessandro Rovere, el inquebrantable CEO, comenzó a experimentar síntomas muy… peculiares.

Todo empezó con las náuseas matutinas. La primera vez, Alessandro se levantó de la cama con una sensación extraña en el estómago. Corrió al baño y, para su sorpresa (y un poco de vergüenza), terminó vomitando su perfecto desayuno de tostadas con aguacate.

—¿Estás bien, amor? —preguntó Giulia, asomándose al baño, apenas un mes después de la confirmación del embarazo—. Pareces… verde.

—Estoy perfectamente bien —gruñó él, enjuagándose la boca—. Debe haber sido esa extraña combinación de café y la foto de una sopa de algas que vi en el periódico. Totalmente asqueroso.

Pero las náuseas se hicieron frecuentes. Cada mañana, con la precisión de un reloj suizo (irónicamente), Alessandro corría al baño mientras Giulia, que se sentía de maravilla, lo observaba con una divertida incredulidad.

—Mi amor, ¿no crees que tus "alergias al periódico" son muy coincidentes con mis antojos? —bromeó ella un día, mientras él sufría un ataque de arcadas al oler el perfume de Luca.

Luego vinieron los antojos. Alessandro, el hombre que solo comía platillos gourmet y detestaba cualquier cosa que no fuera perfectamente equilibrada, empezó a desarrollar una fijación por la comida chatarra. Una tarde, Giulia lo encontró en la cocina, a las dos de la mañana, devorando un tarro de pepinillos y chocolate.

—¡Alessandro! ¿Qué haces? —exclamó ella, sorprendida.

Él se giró, con la boca llena y los ojos brillantes. —Es que… es que se me antojó mucho. ¿Quieres un poco? Es una explosión de sabor. Salado, dulce, ácido… ¡delicioso!

Giulia, que en ese momento solo podía pensar en una ensalada fresca, lo miró como si hubiera perdido la cabeza.

—Mi amor, eso es exactamente lo que yo comía hace un mes. ¿No crees que estás experimentando lo que llaman "Síndrome de Couvade"?

Alessandro frunció el ceño. —Eso son tonterías. Simple coincidencia. Yo soy un hombre de ciencia, Giulia. No creo en esas supercherías.

Pero las "supercherías" continuaron. Su sentido del olfato se volvió hipersensible. El perfume de su chófer, el detergente de la ropa, e incluso el olor a tinta fresca de sus contratos le provocaban un malestar inmediato. En la oficina, tuvo que pedir que desinfectaran su despacho con productos sin olor y que sus empleados evitaran los perfumes.

—Alessandro, estás pareciendo un personaje de dibujos animados —le dijo Luca un día, mientras él se tapaba la nariz con un pañuelo de seda al pasar por la cafetería—. ¿Seguro que no es una gripe muy persistente?

—¡Es que el olor a café quemado es insoportable! —se defendió Alessandro, aunque por dentro empezaba a dudar de su propia fortaleza.

Lo más cómico llegó cuando Alessandro empezó a quejarse de "piernas hinchadas" y "calambres nocturnos". Una noche, Giulia lo encontró masajeándose las pantorrillas con una crema especial para embarazadas que ella había comprado.

—Mi amor, ¿qué haces? —preguntó ella, aguantando la risa.

—Es que no puedo dormir, Giulia. Siento una presión extraña en las piernas. ¡Y acidez! ¡No sé por qué me da tanta acidez si solo cené un filete de salmón a la plancha!

Giulia no pudo más y soltó una carcajada.

—¡Alessandro, estás embarazado! ¡Tienes el Síndrome de Couvade! ¡Lo estás viviendo todo a la par que yo!

Alessandro se sentó en la cama, con una expresión de perplejidad. —Pero… ¿cómo es posible? Yo soy el hombre. Yo no…

—Es un fenómeno real, mi amor —explicó ella, con ternura—. Algunos padres, por empatía, por el estrés o por un deseo inconsciente de participar, desarrollan síntomas físicos del embarazo. No te preocupes, no es peligroso. Es hasta… tierno.

Alessandro, el hombre que había conquistado el mundo de los negocios, se encontró en una encrucijada personal. ¿Realmente estaba experimentando el embarazo de Giulia? ¿Sería posible que su cuerpo estuviera reaccionando a la espera de su bebé?

 

En la siguiente visita al ginecólogo, Giulia se encargó de mencionar los síntomas de Alessandro. La doctora, una mujer experimentada y con un gran sentido del humor, sonrió.

—Ah, el famoso Síndrome de Couvade —dijo, asintiendo—. Es más común de lo que se cree, señor Rovere. Es una muestra de su involucración y de su amor por la mamá y el futuro bebé. Felicidades, ¡está usted muy embarazado!

Alessandro se puso rojo, pero una extraña sensación de orgullo lo invadió. Su amor por Giulia y por su futuro hijo era tan grande que incluso su cuerpo estaba reaccionando.

A partir de ese día, Alessandro asumió sus síntomas con una mezcla de resignación y humor. Dejó de resistirse a los antojos (y hasta los usó como excusa para pedir helado a medianoche). Empezó a llevar la cuenta de las semanas de embarazo de Giulia con la misma precisión con la que llevaba la cuenta de sus acciones en bolsa. Y, para sorpresa de todos, desarrolló una fascinación por las ecografías.

—¡Mira, Giulia! ¡Aquí está su pequeño pie! ¡Y aquí su diminuto dedo! —exclamaba en cada consulta, señalando la pantalla con una emoción desbordante.

Giulia, que al principio se había divertido mucho con la situación, ahora disfrutaba de ver a su esposo tan involucrado. Él la mimaba, le preparaba cenas cuando ella se sentía cansada, y le leía libros sobre la paternidad con una seriedad que la hacía reír.

Una tarde, mientras Alessandro intentaba armar un carrito de bebé (una tarea que resultó ser más compleja que cerrar una fusión empresarial), Luca y Matteo aparecieron para "ayudar".

—¿Necesitas un ingeniero, Alessandro? —bromeó Luca, viendo a Alessandro sudar con un manual de instrucciones que parecía escrito en jeroglíficos.

—¡Esto está mal diseñado! ¡No hay lógica en estos pasos! —gruñó él, frustrado.

—Tranquilo, papá —dijo Matteo, dándole una palmada en la espalda—. Es parte de la experiencia. No todo es lógica en la paternidad. A veces es más bien… ensayo y error.

La casa se llenó de risas, de instrucciones equivocadas y de piezas de carrito que parecían no encajar en ningún lugar. Pero al final, con la ayuda de todos, el carrito quedó armado, aunque un poco torcido en una de sus ruedas.

—¡Perfecto! —exclamó Giulia, que había observado la escena desde el sofá—. ¡Un carrito con personalidad! ¡Como su padre!

Alessandro la miró con una sonrisa, aunque por dentro ya estaba pensando en cómo enderezar esa rueda torcida. Su vida, su perfecta y ordenada vida, se había convertido en un caos, sí, pero un caos lleno de amor, de risas y de una expectativa que lo llenaba de alegría.

El Síndrome de Couvade, lejos de ser una molestia, se había convertido en una experiencia compartida, un puente entre él y Giulia, una forma de sentir aún más cerca la llegada de su bebé. Y mientras los meses pasaban y la barriga de Giulia crecía, Alessandro sentía que su propio "embarazo" lo acercaba cada vez más a la paternidad.

—¿Crees que le gustarán los pepinillos con chocolate? —preguntó Alessandro una noche, acariciando la barriga de Giulia.

Ella rió, abrazándolo. —Con padres como nosotros, le gustará el caos. Y lo amará, estoy segura.

Y así, entre náuseas compartidas, antojos extravagantes y el montaje de muebles de bebé que desafiaban toda lógica empresarial, Alessandro Rovere se preparaba para ser padre. No solo como el CEO de un imperio, sino como el hombre que estaba dispuesto a sentir cada patadita, cada antojo y cada alegría de la paternidad.

 

💌 Palabras de la autora

¡Pobre Alessandro! 😂 ¡Me encanta cómo está viviendo el embarazo a la par de Giulia! El Síndrome de Couvade es real, ¡y muy cómico! ¿Qué más le pasará a nuestro CEO en los próximos meses?

1
Cinzia Cantú
No entiendo porque no comentan, es una historia fascinante y amena. Vamos lectoras a opinar que eso vale la pena e impulsa a la escritora a regalarnos más capítulos y otras historias muy entretenida. Historias que sanan el corazón
Cinzia Cantú
En verdad un descubrimiento muy especial
Cinzia Cantú
Un descubrimiento que agregó más historias y suspenso
Cinzia Cantú
El jardín secreto es el broche de oro para la familia y creo que los va a ayudar a descubrir más tesoros
Cinzia Cantú
Un capítulo muy especial que conecta el presente con el pasado e invita a conocer la historia de sus antepasados
Cinzia Cantú
Este capítulo despierta la curiosidad de todas aquellas personas que lo han leído y las invita a explorar junto a los torbellinos
Cinzia Cantú
Esta familia es un ejemplo a seguir a pesar de su caos
Cinzia Cantú
Leonardo es un verdadero líder y sabe muy bien lo que quiere y como compartir con sus hermanos. Los imagino como adultos trabajando juntos
Cinzia Cantú
Leonardo es muy especial como hijo y como hermano mayor y entre los tres alegran a la familia con sus logros y sus travesuras capitaneadas por el gran hermano mayor
Cinzia Cantú
Es realmente una bendición por partida doble
Cinzia Cantú
Qué hermoso que se preparen así para recibir a los bebés, todos ellos incluyendo a los amigos y el hermano mayor se preocupa de que su mamá no se exceda en las tareas
Cinzia Cantú
Dicen que lis niños lo saben, lo presienten
Cinzia Cantú
Qué sensibilidad, qué amor y cuánta dulzura, escritora te superaste con este capírulo
Cinzia Cantú
Qué hermosa confabulación y hasta el universo estuvo de acuerdo y pronto tendrán noticias. Espero que el papá no sufra como el embarazo pasado
Cinzia Cantú
Te felicito escritora, este capítulo es fenomenal y muy divertido, la forma en que un niño puede ver el mundo de los adultos
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia y todo lo que enseña ! La verdadera felicidad de la vida
Cinzia Cantú
En esa fiesta de cumpleaños yodos se divirtieron y la pasaron genial. Va a quedar en la historia de todos los que asistieron
Cinzia Cantú
Una familia con mucho amor, comprensión y ganas de crecer juntos
Cinzia Cantú
Es verdad que el amor encuentra siempre su camino
Cinzia Cantú
Pobre bebé con semejante padre
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