Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo;13
Las puertas del ascensor se cierran, dejándome a solas con el silencio metálico y el reflejo de una mujer que Román aún no termina de comprender... Pero no voy a bajar directamente al estacionamiento.
Presiono el botón de la planta intermedia, donde se mueve el corazón de la empresa, si voy a trabajar aquí, necesito conocer las salidas de emergencia, las rutas del personal y sobre todo, quiénes son los que realmente mantienen este lugar en pie.
Al salir, el bullicio me recibe... Es un laberinto de cubículos, planos gigantes extendidos sobre mesas y el zumbido constante de las computadoras.
Camino con paso lento observando todo con ojos de águila... Noto a un grupo de ingenieros discutiendo sobre un pilar; su lenguaje es técnico, pero su lenguaje corporal grita estrés.
Noto a los guardias de seguridad en las esquinas; están relajados, demasiado relajados.
Si yo quisiera entrar aquí con una unidad de asalto, me tomaría menos de tres minutos controlar este piso, pienso mientras acaricio mi vientre.
Me detengo frente a un gran ventanal que da al área de carga en la parte posterior del edificio... Desde aquí puedo ver el movimiento de los camiones, es un caos organizado, pero detecto tres brechas en el protocolo de entrada que harían que cualquier cargamento ilegal fuera interceptado en cuestión de segundos por la policía... o por algo peor.
Mi celular vibra y observo un mensaje de Román.
“Ven la oficina para que conozcas a tu nuevo jefe”
Doy un último vistazo al lugar para luego irme a la oficina nuevamente.
Llego a la oficina y sin decir nada tomo asiento de manera elegante mientras observo mis uñas con atención... Creo que necesito una manicura urgente.
—Disculpe la demora señor Ossorio.
Una voz masculina, joven y cargada de una arrogancia que reconozco al instante, interrumpe mis pensamientos.
Me giro lentamente y debe ser él, el hombre del que Román me habló.
Lleva un traje azul marino que parece costar más que el salario anual de la recepcionista y sostiene una tableta digital como si fuera un cetro real.
—Mateo Smith, te presento a mi esposa Isabela.
Dice Román, y noto un rastro de diversión maliciosa en su voz.
—A partir de hoy, será tu asistente personal.
Mateo me recorre con la mirada, deteniéndose un segundo de más en mi vientre antes de soltar una risita que intenta ocultar sin éxito, bajo una falsa cortesía.
—¿Asistente?
Mateo mira a Román como si fuera una broma privada.
—Señor Osorio, con todo respeto, estamos en medio de la licitación del puerto y coordinando los envíos de... "Textiles" de alta prioridad... No tengo tiempo para ser niñera de una mujer embarazada que probablemente se canse a las dos horas.
Me levanto de la silla lentamente y a pesar de mi estado, mi postura sigue siendo la de alguien que ha comandado tropas y bandas en terrenos pantanosos.
Me acerco a él, invadiendo su burbuja personal hasta que tiene que echar la cabeza un poco hacia atrás.
—Escúchame bien, Mateo Smith.
Le digo con una voz suave, pero que corta como el cristal.
—No necesito que seas mi niñera... Lo que necesito es que me des los registros de rutas y los manifiestos de carga de los últimos tres meses.
Mateo enarca una ceja, recuperando su arrogancia.
—¿Y para qué? ¿Para ver si combinan con el color de tus zapatos? Mire, señora Osorio, yo me gradué con honores en logística internacional, manejo algoritmos y sistemas de rastreo satelital que usted ni siquiera podría pronunciar... Si quiere jugar a la oficina, pídale a su esposo un escritorio en el área de diseño de interiores.
—Los algoritmos no sirven de nada si no sabes que un camión con sobrepeso suena diferente en una pendiente de diez grados.
Le respondo y veo cómo su sonrisa se congela.
— Y tus sistemas de rastreo no detectan a un francotirador en una zona ciega de comunicación.
Mateo parpadea desconcertado.
Mira a Román buscando apoyo, pero mi esposo está extrañamente callado observándonos con los brazos cruzados.
—Mañana a las ocho de la mañana quiero esos informes en mi escritorio.
Continuo dándole la espalda para recoger mi bolso.
—Y más te vale que estén completos... No me gusta perder el tiempo con aficionados que creen que un título colgado en la pared los hace intocables.
—Señor Osorio...
Balbucea Mateo indignado.
—Haz lo que dice, Smith.
Responde Román con voz plana.
—Es mi esposa... Si quiere leer informes antes de renunciar, dáselos.
Salgo de la oficina sin decir una palabra más... En el pasillo escucho a Mateo quejarse en voz alta: ¡Esto es ridículo! ¡No va a aguantar ni el primer café!
—Pobre idiota.
Murmuro para mí misma mientras espero el ascensor.
— No tiene idea de que acaba de dejar entrar a un lobo en su rebaño de papel.
Al llegar a la planta baja, paso por delante de la nueva recepcionista que buscaron de reemplazo y me mira con un terror absoluto tras ver el despido de su compañera.
Con una sonrisa algo a la calle y el aire de la ciudad me golpea, pero me siento más viva que nunca.
—Prepárate, Mateo.
Acaricio mi vientre con una sonrisa triunfal.
—Mañana vas a aprender que en este mundo, la verdadera logística se escribe con sangre y astucia, no con algoritmos de universidad.
y yo pensando que era una más de tantas oportunistas y nada que ver 🤭
pd: esta chica le hecho el ojo a Jonathan y no lo va a dejar
pd: autora Jonathan es bueno y merece ser feliz con una mujer que lo quiera por lo que es y no por su dinero 💰 no es justo que aparezca una mujer y se hacer que a él solo por interes no señor y ya sabemos que lo mamá de se amigo no es para el y no le combine por algo se lo dijo Roman el se merece alguien mejor