En el mundo empresarial laodicense y en la mafia londinense, un matrimonio estable no es solo amor: es poder, reputación y dominio.
Jed Bennett, heredero del temido linaje formado por Harry Bennett y Jessika Brown, ha cargado durante años con el peso de un imperio dividido entre negocios legales y el bajo mundo. Aunque gobierna con inteligencia y sangre fría, hay algo que aún se resiste a aceptar: un matrimonio por conveniencia que lo convierta en el indiscutible sucesor del trono mafioso.
Cuando su padre concreta su compromiso con Rianna, hija de una poderosa familia criminal, todo parece encajar. Ella es brillante, letal y digna del apellido Bennett. La alianza promete estabilidad, expansión y respeto. Y contra todo pronóstico, la química entre ellos comienza a florecer.
Pero el equilibrio se rompe el día en que Steicy, la joven y talentosa estratega de la cadena hotelera familiar, deja caer accidentalmente un anuncio que lo cambia todo: “Se vende virginidad”...
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Oferta directa...
...Steicy estaba aquella mañana completamente concentrada organizando los primeros pasos para el desarrollo del proyecto en Holanda....
...Las proyecciones financieras, estrategias de expansión y alianzas comerciales debían ejecutarse exactamente tal como ella las había planteado durante la exposición frente a los directivos y los empresarios holandeses....
...Christian Devereux había sido sumamente enfático respecto a eso....
...—Todo debe salir perfecto, licenciada Allen. Los Van Deer Meer fueron muy claros: la quieren a usted como ejecutora principal del proyecto y el jefe aceptó la condición. En dos semanas viajaremos a Holanda para iniciar la primera fase....
...Aquellas palabras habían significado muchísimo para ella....
...Tal vez una de las pocas alegrías reales que la vida le había permitido sentir. Porque, por primera vez, alguien valoraba verdaderamente su capacidad profesional....
...Sin embargo, la felicidad nunca le duraba demasiado....
...La angustia regresaba una y otra vez, su permanencia en la cadena hotelera no solo representaba el trabajo que más amaba… también sostenía el resto de empleos con los que seguía reuniendo dinero para la cirugía de Luke....
...Steicy tenía la absoluta certeza de que, si Jed Bennett decidía despedirla, probablemente tampoco volvería a permitirle trabajar en ninguno de sus hoteles....
...Y aquello la mantenía viviendo en un estrés constante. Ya no sabía qué la consumía más: La enfermedad de su hermano…...
...O el miedo de perder las únicas fuentes de ingreso que tenía. Aun así, aquella mañana estaba completamente sumergida en la pantalla de su ordenador, organizando meticulosamente el desarrollo del proyecto....
...Los suaves golpes de Ainara en la puerta la sacaron abruptamente de su concentración....
...—Adelante....
...La secretaria presidencial abrió con delicadeza. —Licenciada Allen, el señor Bennett solicita verla inmediatamente en su oficina....
...Steicy levantó la vista de golpe. —¿El señor… Bennett? —tartamudeó—. ¿Está aquí?...
...—Sí, licenciada. Y, por favor, no se tarde. El señor suele ser un tanto impaciente....
...Steicy apenas logró asentir....
...Miró la pantalla del ordenador y luego a Ainara, quien claramente notó el nerviosismo que invadió a la joven....
...El cuerpo le tembló, el pecho se le agitó con miedo....
...Sintió las manos heladas, miró nuevamente el ordenador, guardó el archivo y se puso de pie....
...Se alisó el vestido con dedos temblorosos mientras, mentalmente, repasaba el discurso que había ensayado cientos de veces para aquel momento....
...Porque si algo tenía claro… Era que haría hasta lo imposible por no perder el empleo....
...Tocó con inseguridad la enorme puerta de caoba negra, cuando escuchó la voz masculina, clara y firme de su jefe, ingresó....
...Jed levantó la mirada inmediatamente, la observó sin el menor disimulo de arriba abajo....
...Llevaba un vestido sencillo color palo de rosa....
...Jed conocía perfectamente de ropa y supo enseguida que seguramente aquella prenda había sido comprada en alguna oferta económica, probablemente un dos por uno....
...Aun así… Le quedaba ridículamente bien....
...El corte recto y ajustado marcaba delicadamente sus curvas sin verse vulgar....
...Encima llevaba un blazer azul cielo perfectamente combinado con unos stilettos del mismo tono....
...El mismo reloj sencillo del otro día, la misma pulsera tejida, cero joyas, cero maquillaje. Solo ese perfume barato, suave y agradable que él ya empezaba a reconocer....
...Su cabello castaño oscuro iba suelto, cayendo en ondas naturales un poco más abajo de su espalda, con un pequeño recogido a los lados que enmarcaba todavía más la delicadeza de su rostro juvenil....
...Y esas pecas. ¡Maldita sea!. Esas pequeñas pecas alrededor de su nariz seguían pareciéndole absurdamente adorables....
...“Preciosa”, pensó para sí, pero su rostro permaneció completamente serio. —Licenciada Allen, tome asiento —ordenó con frialdad....
...Ya no quedaba rastro de la amabilidad de semanas atrás....
...Solo esa seriedad distante que a Steicy le aterraba....
...Ella tragó saliva y obedeció de inmediato. —Señor Bennett, yo puedo explicarle lo que vio el otro día…...
...Intentó hablar, pero Jed se acomodó lentamente en la silla, apoyó ambos codos sobre el escritorio y la miró fijamente....
...Aquello bastó para hacerla arrepentirse al instante de haber abierto la boca....
...—Seguramente puede hacerlo —dijo él con calma—, pero no me interesa su explicación ni la necesito....
...Steicy sintió cómo el estómago se le contraía....
...Jed sostuvo su mirada oscura y penetrante unos segundos más antes de continuar. —Seré muy directo, licenciada Allen. Sus anuncios, en letras grandes y en negrita, me dañaron la puta cabeza y no he hecho más que pensar en ellos....
...El corazón de Steicy dejó de latir un instante....
...—Así que le tengo una oferta —continuó él, frío y calculador—. Usted está vendiendo algo… y yo quiero comprarlo....
...El aire abandonó los pulmones de la joven....
...Sus dedos se tensaron sobre su regazo....
...—Piense muy bien su oferta porque pagaré el doble —añadió sin apartar la mirada de ella—. Si decide aceptarme como cliente solvente y discreto… tanto o más que usted, por supuesto....
...La intención en aquella última frase fue brutalmente clara....
...Steicy quedó inmóvil....
...Completamente helada....
...Jed tomó una tarjeta negra con detalles plateados y la deslizó lentamente sobre el escritorio hacia ella....
...—La espero esta noche en esta dirección. Si no sabe llegar o no tiene cómo hacerlo, llame al número que aparece ahí. Irán por usted....
...El cambio la golpeó, la primera vez la había tuteado, ahora le hablaba con absoluta distancia, como si quisiera recordarle exactamente lo que era aquello....
...Una negociación. —Piénselo bien —continuó él con voz grave—. Quizá yo sea el mejor cliente que pueda tener. A menos que prefiera negociar con algún viejo verde oportunista… porque, por si no lo sabe, abundan y no dudarán en caerte como tiburones a la presa....
...Steicy lo miró completamente petrificada....
...No sabía si debía sentirse aliviada porque finalmente tenía un comprador… O aterrada porque ese comprador fuera precisamente su jefe....
...Jed siguió observándola con aquella intensidad sofocante que la mantenía prácticamente pegada a la silla....
...Luego volvió a hablar. —Y como sé que probablemente piensa que lo que vi puede afectar su permanencia en la compañía, quiero dejar algo claro: jamás mezclo mi vida personal con la laboral. Sé separar perfectamente ambos aspectos....
...Aquello la golpeó emocionalmente de una forma extraña, fría, dolorosa, humillante incluso....
...Pero permaneció en silencio....
...—Espero que usted también tenga eso claro y mantenga intacto su profesionalismo. Sobre todo ahora que los holandeses la quieren como ejecutora principal del proyecto....
...Hizo una breve pausa antes de concluir: —No tengo nada más que decirle. Puede retirarse y continuar con su trabajo....
...Steicy asintió mecánicamente....
...Se puso de pie intentando ocultar el temblor de sus piernas....
...Tomó la tarjeta con dedos fríos y caminó lentamente hacia la puerta....
...—Licenciada Allen....
...La voz de Jed la detuvo antes de salir....
...Ella giró todavía desencajada....
...—Si decide ir… la esperaré máximo hasta las nueve. Si llega después, retiro mi oferta y todo seguirá como si nada....
...Aunque él sabía que era mentira....
...Porque, si Steicy rechazaba su propuesta, encontraría la manera de tenerla de todos modos....
...Esoo era precisamente lo que más le molestaba de sí mismo. El siempre controlado, racional y obsesivamente disciplinado Jed Bennett estaba perdiendo los límites por una mujer que apenas conocía....
...No cualquier mujer, sino una joven ocho años menor que él… una empleada de su compañía… una muchacha con ojos color miel que llevaba un maldito mes viviendo dentro de su cabeza....
...Steicy llegó a su oficina prácticamente por inercia....
...El pecho le latía con tanta fuerza que sentía el pulso retumbándole en los oídos....
...Apenas cerró la puerta, se dejó caer contra ella y exhaló todo el aire que había estado reteniendo desde que salió del despacho presidencial....
...Sus dedos temblaban....
...Miró la tarjeta una vez más....
...La dirección elegante grabada en relieve negro. El número privado escrito con tinta plateada. La caligrafía impecable. Fría. Directa. Tan intimidante como el hombre que se la había entregado....
...Las palabras de Jed seguían resonando en su cabeza con claridad devastadora....
...“Usted está vendiendo algo y yo quiero comprarlo.”...
...Steicy cerró los ojos con fuerza. —Steicy, tienes que pensar de manera razonable… —se dijo a sí misma en un susurro quebrado—. No es momento para sentimentalismos ni emociones que nadie quiere....
...Apretó la tarjeta contra su pecho. —Ese dinero representa la vida de tu hermano… la posibilidad de darle el tratamiento que merece…...
...Caminó hasta la pequeña mesa donde estaba la jarra de agua y se sirvió un vaso con manos torpes, luego otro....
...Después fue hasta el baño privado de la oficina, abrió el grifo y se lavó el rostro con abundante agua fría....
...Observó su reflejo en el espejo, las ojeras. El agotamiento. La tristeza permanente instalada en sus ojos....
...Y también el miedo. —Mi jefe no era precisamente el cliente que hubiese imaginado… ni querido… —murmuró con amargura—. Pero no tengo más opciones....
...Su voz fue apenas un susurro bajo. —Cuatro millones de euros representan la vida de Luke… aunque para mí signifiquen entregar algo que se supone debía darle al hombre del que me enamorara....
...El silencio del baño fue insoportable, aun así.... La decisión ya estaba tomada......
...Entre tanto, en la oficina Jed Bennett intentaba convencerse de que seguía teniendo el control de sí mismo. Sin demasiado éxito....
...Porque, aunque llevaba años dominando cada aspecto de su vida con precisión enfermiza, aquella mañana había actuado impulsivamente....
...Y eso no era propio de él. El hombre frío. Calculador. Meticuloso. El que jamás permitía que una emoción gobernara una decisión importante....
...Había perdido completamente la cabeza por una muchacha de ojos miel y unos anuncios impresos en papel barato....
...Y lo peor… Era que no se arrepentía, porque la deseaba, la anhelaba, Llevaba un mes imaginándola sin descanso....
...La idea de otro hombre tocándola le resultaba insoportable, no así, no como un negocio, no como una transacción miserable....
...Jed se pasó una mano por el rostro mientras intentaba concentrarse en unos documentos sobre la mesa de reuniones de su oficina privada....
...Aquello fue misión imposible, su cabeza volvía una y otra vez a Steicy, a sus labios temblando. A sus ojos asustados. A la manera en que había apretado aquella tarjeta entre los dedos....
...Un golpe suave en la puerta lo sacó de sus pensamientos. —Señor Bennett, la señorita Morris ha llegado....
...Jed levantó apenas la vista. —Hazla pasar....
...La puerta se abrió segundos después y Rianna Morris entró al piso presidencial como si el lugar también le perteneciera, honestamente, parecía hecho para ella....
...Llevaba un elegante vestido satinado color vino tinto, ajustado a la cintura y con una abertura discreta sobre una de sus piernas largas. El escote pronunciado pero sofisticado resaltaba su cuello delicado y la fina cadena de diamantes que descansaba sobre su piel....
...El cabello rubio caía en ondas suaves sobre sus hombros y los tacones negros de diseñador resonaron con seguridad sobre el mármol brillante del lugar....
...Sensual. Elegante. Imponente, absolutamente consciente del efecto que provocaba....
...Como era de esperarse, su presencia no pasó desapercibida. Varias asistentes fingieron trabajar mientras la observaban pasar......