NovelToon NovelToon
Casada con un Mafioso

Casada con un Mafioso

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Matrimonio contratado / Mafia / Completas
Popularitas:67
Nilai: 5
nombre de autor: Autora Pandora

Oliver Santos solo quería salvar a su madre.

Con un diagnóstico de cáncer y sin dinero para el tratamiento, acepta la única opción que le queda: casarse con Gabriel Campos, el hombre misterioso y poderoso al que salvó una noche lluviosa en un callejón oscuro. Un matrimonio por contrato. Sin sentimientos. Sin complicaciones.

Pero Gabriel no es un hombre cualquiera.

Detrás de los trajes impecables, la mirada fría y los guardaespaldas, se esconde el líder de una de las organizaciones más temidas de la ciudad. Y ahora Oliver lleva su apellido.

Lo que comienza como un acuerdo calculado pronto se convierte en algo mucho más peligroso. Porque en el mundo de Gabriel, la lealtad se prueba con sangre, los enemigos no perdonan… y el corazón no obedece contratos.

Entre traiciones, tiroteos, secretos familiares y una atracción imposible de ignorar, Oliver descubrirá que la línea entre el deber y el deseo es mucho más delgada de lo que imaginaba.

¿Puede un matrimonio falso convertirse en el amor más real de su vida?

NovelToon tiene autorización de Autora Pandora para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 02

El sonido de la máquina de coser llenaba el pequeño apartamento de Oliver aquella mañana, creando un ritmo constante y casi reconfortante. La luz del sol atravesaba la ventana, iluminando partículas de polvo que danzaban en el aire, mientras telas de colores estaban cuidadosamente organizadas sobre la mesa.

Oliver respiró hondo, concentrado.

El hilo azul se deslizaba con precisión por la tela blanca, sus manos ágiles guiando cada puntada con dedicación. Coser siempre lo calmaba. Era como si, con cada puntada, lograra ordenar también sus propios pensamientos.

Pero aquel día…

Su corazón estaba inquieto.

Miró de reojo hacia el sofá.

Vacío.

Gabriel se había ido todavía de madrugada.

Cuando Oliver despertó, encontró solo la curación usada, cuidadosamente doblada sobre la mesa, y una sensación extraña en el pecho, como si aquella noche hubiera sido un sueño.

O tal vez no.

Sacudió la cabeza, intentando apartar los pensamientos.

— Concéntrate, Oliver… — murmuró, volviendo a coser.

Su madre necesitaba ese dinero.

Siempre lo necesitaba.

Desde que su salud comenzó a empeorar en los últimos meses, los gastos médicos aumentaron y, aun con los esfuerzos de él y sus hermanos, nada parecía ser suficiente.

De pronto, el celular sobre la mesa vibró.

Pantalla: Josh

Oliver sonrió automáticamente y contestó.

— Hola, Josh.

— Oliver, ¿ya estás despierto? — la voz del hermano mayor sonaba más tensa de lo normal.

La sonrisa de Oliver desapareció.

— Sí… ¿pasó algo?

Hubo un breve silencio del otro lado de la línea.

Demasiado silencio.

— Estamos en el hospital — dijo Josh, finalmente.

El corazón de Oliver se desplomó.

— ¿Hospital? ¿¡Qué pasó!? ¿¡Mamá está bien!?

— Se puso mal de madrugada. Se desmayó. El médico pidió estudios urgentes… ¿puedes venir?

La máquina de coser fue apagada de inmediato.

— Voy para allá ahora.

Ni siquiera se preocupó por cambiarse de ropa como era debido. Solo tomó la bolsa, el celular y salió a toda prisa, bajando las escaleras casi corriendo. Su pecho estaba oprimido, y cada paso parecía demasiado pesado.

"Por favor… por favor, que esté todo bien…"

El trayecto al hospital pareció una eternidad.

Cuando finalmente llegó, encontró a Josh y James sentados en la sala de espera. Los dos hermanos, idénticos en apariencia, tenían expresiones completamente diferentes.

Josh estaba inquieto, caminando de un lado a otro.

James, en cambio, permanecía sentado, manos entrelazadas, intentando mantener la calma, como siempre hacía.

En cuanto vio a Oliver, Josh se acercó rápidamente.

— Por fin.

— ¿Dónde está? — preguntó Oliver, jadeante.

— En observación. Los doctores están haciendo estudios más detallados.

Oliver se sentó junto a James, sus manos temblando ligeramente.

— Estaba peor de lo que dejó ver… ¿verdad?

James suspiró, los ojos verdes cargados de preocupación.

— Sí.

El silencio que siguió fue pesado.

El tipo de silencio que solo existe cuando todos tienen miedo de escuchar algo que puede cambiarlo todo.

Minutos después —o quizá horas, Oliver no sabría decir— un médico salió de la sala.

— ¿Familia de la señora María Santos?

Los tres se levantaron de inmediato.

— Somos nosotros — respondió Josh.

El médico se acomodó los lentes, revisando los papeles que tenía en las manos antes de hablar. Su rostro era profesional… demasiado serio.

— Necesitamos hablar.

El corazón de Oliver se aceleró de forma dolorosa.

Fueron conducidos hasta una pequeña sala.

Blanca.

Fría.

Silenciosa.

El médico respiró hondo antes de comenzar.

— Los estudios confirmaron una sospecha que ya teníamos desde las consultas anteriores.

Oliver sintió que le sudaban las manos.

— El estado de salud de su madre no es solo una anemia severa, como pensábamos inicialmente…

El mundo pareció detenerse.

— Tiene cáncer.

Las palabras resonaron como un trueno dentro de la mente de Oliver.

Cáncer.

La sala quedó en silencio absoluto.

Josh se congeló.

James cerró los ojos un segundo, absorbiendo la información.

Y Oliver…

No pudo hablar.

No pudo respirar.

— ¿En qué etapa? — preguntó James, con la voz sorprendentemente firme.

— Etapa inicial, pero agresivo. La buena noticia es que hay tratamiento. Sin embargo, necesita comenzar lo antes posible.

Oliver finalmente encontró su voz, aún temblorosa.

— Tratamiento… ¿significa quimioterapia?

— Sí. Y seguimiento constante, estudios, medicamentos específicos… — el médico hizo una pausa. — Desafortunadamente, no será barato.

Esa frase golpeó a Oliver con más fuerza que cualquier otra.

No será barato.

Era como si el suelo hubiera desaparecido bajo sus pies.

Ya sabía la respuesta antes siquiera de preguntar.

Pero preguntó de todos modos.

— ¿Cuánto… costaría?

El médico mencionó una cifra.

Josh soltó un suspiro pesado.

James se quedó completamente en silencio.

Y Oliver sintió que el corazón se le hacía pedazos.

Era una cifra imposible.

Completamente imposible.

Aun juntando todos los trabajos, ahorros y esfuerzos, no llegarían ni cerca de ese número.

— ¿Existe alguna alternativa más barata? — preguntó Josh, desesperado.

El médico vaciló.

— Hay opciones por el sistema público, pero la lista de espera puede ser larga… y, considerando el tipo de cáncer, esperar puede empeorar mucho el cuadro.

Esperar.

Empeorar.

Riesgo.

Cada palabra era un cuchillo clavado en el pecho de Oliver.

— ¿Podemos ver a nuestra mamá? — preguntó, casi en un susurro.

El médico asintió.

— Claro. Pero intenten mantener la calma frente a ella.

La calma.

Como si fuera fácil.

Cuando Oliver entró en la habitación, vio a su madre acostada en la cama del hospital, pálida, pero aún con esa sonrisa dulce que siempre tuvo.

— Oliver… — murmuró ella suavemente.

Los ojos le ardieron de inmediato.

Se acercó, sosteniendo la mano de ella con cuidado.

— Debiste haberme dicho que te estabas sintiendo tan mal…

Ella rio bajito, débil.

— No quería preocuparlos.

Josh desvió la mirada.

James apretó los labios.

Y Oliver…

Sintió una culpa aplastante invadirle el pecho.

Debió haberse dado cuenta antes.

Debió haber insistido más.

Debió haber hecho algo.

— Es algo grave, ¿verdad? — preguntó ella, observando a sus tres hijos.

El silencio fue respuesta suficiente.

Pero Oliver forzó una sonrisa amable.

— Va a estar todo bien, mamá. Nosotros nos vamos a encargar de todo.

Aunque no tenía idea de cómo.

Ella le apretó ligeramente la mano.

— Ya hacen tanto por mí…

Las palabras de ella dolieron aún más.

Después de un rato, los hermanos volvieron a la sala de espera.

Josh se pasó las manos por el cabello, claramente desesperado.

— No tenemos ese dinero, Oliver. Ni juntando todo.

— Lo sé — respondió Oliver, en voz baja.

James habló por primera vez desde el diagnóstico.

— Entonces necesitamos trabajar más. Puedo tomar turnos extra.

— Yo también — dijo Josh de inmediato.

Oliver se quedó en silencio.

Sus ojos cayeron sobre el piso brillante del hospital.

Turnos extra.

Trabajo doble.

Cansancio extremo.

Aun así… tal vez no sería suficiente.

Y entonces…

Como un relámpago cruzando su mente, un recuerdo surgió.

Ojos azules intensos.

Una voz firme.

"Si algún día necesitas algo… cualquier cosa… búscame."

Su corazón se disparó.

Gabriel.

El hombre al que salvó.

El hombre que prometió ayudar.

Oliver apretó las manos con fuerza, el conflicto apoderándose de sus pensamientos.

Era una locura.

Completamente una locura.

Apenas conocía a ese hombre.

No sabía quién era realmente.

No sabía de dónde venía su dinero.

No sabía ni si debería confiar en él.

Pero…

También sabía una cosa.

El tiempo de su madre se estaba agotando.

Y él no podía perderlo.

Josh notó el silencio prolongado y lo miró.

— ¿Oliver? ¿En qué estás pensando?

Él levantó el rostro lentamente.

Una sonrisa pequeña y forzada apareció en sus labios.

— Yo… voy a buscar la forma.

James frunció el ceño.

— ¿Qué tipo de forma?

Oliver desvió la mirada.

— Voy a buscar más trabajos. Quizá dos empleos. O tres, si es necesario.

Josh suspiró, aún preocupado.

— No te sobrecargues demasiado, ¿está bien?

Oliver solo asintió.

Pero, en el fondo, ya había tomado una decisión.

Una decisión que lo cambiaría todo.

Esa noche, de vuelta en su apartamento silencioso, se quedó de pie frente a la ventana, observando las luces de la ciudad.

Su reflejo en el vidrio parecía más frágil que nunca.

— No tengo opción… — susurró.

Sus dedos temblaban ligeramente.

Miedo.

Duda.

Desesperación.

Y esperanza.

Respiró hondo, cerrando los ojos un instante.

Entonces, recordando la mirada intensa de aquel hombre en la noche de lluvia, murmuró:

— Gabriel…

Y, por primera vez desde el diagnóstico, Oliver finalmente aceptó la verdad que había estado evitando.

Iba a buscarlo.

Costara lo que costara.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play