Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
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Capítulo 1
La doctora Elena Ríos tenía una vida que, desde fuera, parecía impecable. Cirujana reconocida, agenda llena, manos firmes y mente brillante.
En el quirófano, todo era claro: cortar, reparar, salvar. Pero fuera de él… su vida sentimental era un rompecabezas mal armado.
Su relación con Raúl, su pareja desde hacía siete años, se había convertido en una rutina sin dirección. Sin promesas. Sin futuro claro.
Se conocieron en un Club, una de las pocas noches que Elena decidió salir a divertirse. Ella es una mujer alta, delgada, piel blanca, cabello negro y ojos café oscuro. Se sintió atraída de inmediato por Raúl; un hombre alto que sobresalía entre la multitud, piel morena clara, cabello rizado negro, una mandíbula bien definida y unos labios gruesos y carnosos tentadores.
Sus miradas se cruzaron y una fuerza magnética los atrajo. Se presentaron solo con su nombre de pila, él le invitó un trago y pasaron la noche entera bailando y coqueteando.
A partir de esa noche se volvieron inseparables. Meses después ya estaban viviendo juntos. Sus horarios son muy distintos. Él es maestro de Cálculo en una Universidad y ella pasa mucho tiempo en el hospital.
Como Cardióloga, siempre debe estar disponible. Es común recibir llamadas durante la noche, debido a alguna emergencia que exige su presencia inmediata.
Raúl por el contrario, tiene un trabajo diurno que le da noches y fines de semana libres. Para cualquier otra pareja, esto podría significar un grave problema, no para ellos.
Él parece entender a la perfección la profesión de su novia y jamás le ha hecho ningún reproche al respecto. Ambos intentan compaginar agendas para pasar tiempo de calidad.
Económicamente, están bien. Ambos tienen buenos salarios, acostumbran dividir los gastos y viven en el apartamento de él. Han viajado y cumplido sus metas profesionales.
El último año no ha sido fácil para ella, los cuestionamientos sobre su relación son cada vez más constantes. Siempre ha tenido claro lo que quiere en la vida y aunque su carrera fue en algún momento lo más importante, hoy hay otras cosas que también importan.
Quiere casarse y tener hijos. Su reloj biológico corre y no hay nada que lo detenga. A sus 32 años sabe bien que no le queda mucho tiempo para poder concebir de manera natural. Se rehúsa a la idea de convertirse en madre después de los 40.
Es consciente de lo que implica un embarazo a esa edad y no quiere correr riesgos. Sus padres son muy respetuosos respecto a sus decisiones, pero últimamente la pregunta sobre sus planes a largo plazo con Raúl es más frecuente.
La noche cae en la Ciudad. El ajetreo en el hospital parece detenerse. Ha tenido un día largo, realizó una cirugía que duró poco más de cinco horas. Ingresa al vestidor para tomar su pertenencias del locker.
- Elena, me enteré de que la cirugía fue todo un éxito. ¡Felicidades!
- Gracias, Tania. Sabes que no es mérito mío únicamente, alguien allá arriba guía mis manos.
Tania es cirujana ortopédica y es amiga de Elena desde hace muchos años. Se conocieron mientras cada una hacía su especialidad.
- ¿Cómo va todo con Raúl?
- Igual, seguimos estancados.
- Ya son muchos años. A estas alturas de la vida te imaginaba casada y con hijos.
- También pensé qué así sería, pero cada vez que menciono la palabra "matrimonio", Raúl cambia el tema.
- Quizás sea momento de darle un ultimátum, ¿no crees?
- No lo sé. No quiero que me pida matrimonio por obligación.
- En ese caso debes plantearte si quieres seguir con la relación. Su plan de vida no es el mismo.
- Lo sé, pero son siete años...
- Sí y pueden ser más.
Salen juntas del vestidor, se despiden en el estacionamiento. La conversación con su amiga da vueltas en su cabeza. No puede seguir evadiendo la realidad, ha llegado el momento de hablar seriamente con Raúl.
Al llegar al apartamento le sorprende encontrarse con una oscuridad absoluta. Al parecer, su novio no ha llegado. Le envía un mensaje y la respuesta tarda unos minutos en llegar.
📩 No me esperes despierta, corazón. Vine con Sergio al bar a tomar unas copas. Necesitaba desestresarme.
📩 Diviértete, saluda a Sergio de mi parte.
No hay respuesta. Cada tanto, Raúl acostumbra salir con su amigo a beber. Nunca ha sido un problema para ella, pero esta noche es distinto. Quería conversar con él seriamente sobre su futuro y ahora debe esperar.
La semana termina y el sábado, mientras miran una película, ella decide qué es el momento de conversar acerca del futuro.
- Amor, ¿qué sigue para nosotros?
- No entiendo. ¿Qué sigue de qué?
- Llevamos juntos siete años. Siempre te dije que quiero casarme y tener hijos. ¿Tú qué quieres?
El celular de Elena comienza a sonar, es del hospital. Responde la llamada sin demora.
- Salvado por la campana- comenta Raúl sonriendo.
- Debo irme. Hay una emergencia en el hospital. Esta conversación está pendiente, necesito saber qué piensas al respecto.
- Lo hablamos después, ahora lo importante es que llegues al hospital.
Elena toma su bolso, su celular y se marcha. Raúl suspira aliviado. No le gusta hablar de matrimonio y mucho menos de hijos.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏