Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 9: Lágrimas de plata...
SOFÍA
Pasó un mes desde que nos fuimos del pueblo. Sin embargo, me sentía de alguna manera libre y tranquila. Vidar, no podía dar conmigo ni con el ejército por más que trató.
Sin embargo, estando tan cerca de dar a luz era obvio que él esperaría a que paráramos en algún lugar cerca de un pueblo o algo parecido, pero Alaric no era de ese tipo. Él siempre se concentraba en estar en un punto medio, donde nadie buscaría, donde nadie pensaría que se estaría ocultando.
Mi relación con él realmente no era perfecta. Solo había respeto, comprensión y confianza por parte de los dos. Pero... amor... eso era algo muy diferente. El amor debía darse con el tiempo, no de forma apresurada.
Mientras pensaba en ello, me encontraba sanando heridas con hierbas a uno de los soldados que había salido de caza y al terminar terminó por caerse de un risco que tenía poca profundidad para su buena suerte.
Solo tenía un feo rasguño en el hombro que curé con hierbas y lo vende con vendas tratadas con plata molida, y algo que evitaba alguna reacción adversa por parte de la plata.
—Listo, ya está.—Me agradeció.—Ten más cuidado la próxima vez.
—Gracias, mi Luna.—Sonreí. Realmente esos soldados ya me veían como su Luna pese a que no estaba casada con Alaric.
Cuando terminé me enfoqué en limpiar el desastre y en ese momento llegó Ida con las manos cubiertas de ungüento morado.
—Deja lo hago yo, debes descansar.—Me insistió. Acepté porque era simplemente una cubeta con agua sucia con sangre y un par de pañuelos de lino cubiertos de sangre.
Me quedé sentada en el tronco del árbol dándome cuenta de que en el mes siguiente daría a luz a mi hijo o hija. El silencio que siguió fue palpable, pero no fue incómodo. Los soldados trabajaban con diligencia, mientras que otros ayudaban a Ida.
En ese momento Alaric se apareció y tomó asiento a mi lado. Llevaba la misma máscara puesta, no entendía por qué no podía mostrarme su rostro. Sin embargo, tenía la sensación de que lo había detrás de esa máscara era algo más que un simple hombre lo que se ocultaba.
—¿Cómo te sientes?—Me preguntó poniendo de forma cuidadosa su mano en mi vientre.
—Me siento algo cansada, pero bien. Es solo que... nunca pensé que tendría que abandonar nuevamente otro lugar que ahora veía como mi hogar.
—El Reino Luna de Plata, será tu nuevo hogar.—Me aseguró con voz firme.
No dije nada, simplemente quería vivir en paz y tranquilidad absoluta.
—Iré a ayudar a Ida con el resto de las hierbas.—Dije y mientras me levantaba, él me tomó de la muñeca, lo miré por encima de mi hombro y suspiré pesadamente.
—No me alejes de ti, desde que te conocí en esa oscura y opaca noche supe que eras la mujer que tanto estuve buscando. Y tampoco, me alejarás de mi hijo.—Suspiré pesadamente al recordar otra vez eso. Separarlo de su hijo...
Era algo que ni yo misma había considerado. Lo único que buscaba era ya no tener ataduras en ningún lado que me atara.
—No deseo vivir atada a un solo lugar, pero... no soy una desalmada. Estoy aquí y verás a tu hijo nacer, lo verás crecer y es todo lo que te diré.—Me solté de su agarre y fui a trabajar, había mucho que hacer. Y medicinas por ordenar.
Él no se conformó con ello. Volvió a sujetarme, pero esta vez fue de la cintura.
—No me importa a que parte del mundo te vayas, yo seré tu sombra, seré lo primero que veas cada mañana, cada que levantes la vista, me verás.
Te he buscado y añorado desde el momento en que percibí tu aroma. Y no pienso dejarte ir, menos cuando llevas dentro de ti a nuestro cachorro.—Puse una mano de forma instintiva en mi vientre.—Y no es porque seas mi Mate. Si no porque eres todo lo que he buscado en una mujer que quiero en mi vida y por el resto de esta.
—Suéltame.—Le dije, pero no cedió.
—Prométeme que te quedarás a mi lado, que no huirás de mí. Pequeña bruja escurridiza.—Accedí de malas, porque realmente no podía controlar mi magia. Su toque, el roce de sus dedos, el calor natural de su cuerpo, su voz, provocaban que mi magia se saliera un poco de control.
Y él se dio cuenta.
—Al parecer tu bruja interior ya me aceptó, pero tú aún no. Ya es un avance.
Me alejé y lo dejé solo con su estúpida arrogancia. Tenía cosas más importantes de las cuales ocuparme.
Mientras limpiaba unos frascos de vidrio, un par de lágrimas corrieron por mi rostro. Eran brillantes y plateadas, y era señal de que mi bruja interior estaba aceptando el vínculo emocional que se estaba formando entre Alaric y yo.
Puse una mano en mi vientre.
—Creo que nos hará bien quedarnos un tiempo aquí. ¿No crees?—Mi bebé pateó y sonreí.
Seguí trabajando dejando de lado las lágrimas de plata que salieron de mis ojos.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔