Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 23: Decreto
ALARIC
A la mañana siguiente Heidi fue llevada al bosque de los secretos. No se resistió, no peleó. Solo aceptó su destino. Había ido personalmente a decirle.
Bajaba los escalones en dirección al calabozo. Mis pasos resonaban por todo el pasillo cargado con ese olor nauseabundo a sangre, sudor y llanto. Darian venía conmigo con el decreto escrito y firmado por mi Padre.
Al bajar el último escalón sentí ese peso nuevamente en mis hombros. Había ejecutado tantas órdenes y entre ellas ejecuciones, pero esto era diferente. Debía anunciarle a la hermana de mi futura esposa que sería enviada al bosque de los secretos con el fin de que no lastimara a nadie ni a ella misma.
Apenas llegamos a la celda. Heidi se levantó del suelo de piedra sucio con cuidado, al hacerlo ella simplemente dijo:
—¿Qué me harán?—Preguntó con voz plana y firme.
—Heidi de Arendelle, se ha tomado la decisión de llevarte al bosque de los secretos. No tendrás compañía, no tendrá a nadie. Vivirás y morirás como lo dicta tu maldición.—Ella suspiró resignada.
—Ustedes han sido bastante benevolentes conmigo. Otros en su lugar me habrían dejado en esta celda por el resto de mi patética y miserable vida. Pero considerando que soy un peligro... bueno es justo. ¿Cuándo me voy?
—Hoy mismo. Sí alguien de tu pueblo sabe que estás aquí será malo para todos incluyéndote.—Ella asintió despacio comprendiendo la situación.
—Entonces llévenme y no dejen que Sofía me vea. Ella tiene bastante con lo de ser madre y luna de este reino. No necesito que se preocupe por mí.
Asentí. Hice una seña a dos de mis soldados que llegaron y sacaron de la celda a Heidi. Ella apenas y miró hacia el frente.
La sacamos de allí llevándola directamente a su destino. Al salir de las catacumbas ella cerró los ojos por un momento, los abrió y siguió caminando sintiendo las miradas de desconcierto y de algo parecido a la pena.
Llegó el carruaje que la llevaría a su destino. Entró en él sin mirar atrás. Cerré la puerta detrás de ella y el carruaje dio marcha.
Mientras se alejaba, percibí el olor de Sofía. Miré por encima de mi hombro y ella venía con los gemelos dentro del funesto a ambos.
—Sé que ella no deseaba verme, pero no pude evitar venir y verla partir.—Confesó con pesar.
—Ella así lo quiso—le respondí con honestidad. Ella sonrió.
—Lo sé y es algo que nunca cambiará en una bruja como ella. Además, cuando dijo que su maldición que le lanzó a Arendelle fue redirigida a ella por mi padre me desconcertó, pero sinceramente no tanto. Mi padre ama Arendelle y él haría lo que sea con tal de protegerlo.
—¿Hasta el punto de usar la maldición impuesta por su propia hija en contra de esta?—Asintió.
—Exactamente. Y siendo honesta tengo la sensación de que pronto tendremos noticias de Arendelle.
—No voy a permitir que nos quiten a uno de nuestros hijos. Jamás.—Tomó mi mano. Y la tomé.
—Lo sé.—Volvimos al palacio, dejando atrás un peso que ya no era necesario llevar sobre los hombros.
Al llegar un destello de magia se hizo presente en el cielo de la mañana. Fue en dirección a Sofía quien con magia lo tomó y este se transformó en un sobre.
Tenía el sello de Arendelle. Una llama azul intensa y debajo dos espadas atravesadas en forma de X con un fondo blanco.
Abrió el sobre con manos temblorosas. Apenas lo leyó suspiró y me dio el papel.
«Escoge al hijo que será mi heredero o lo haré yo...»
Arrugue el papel con impotencia.
—No puede llevarse a ninguno de mis hijos, pero por lo visto tendré que hacerle ver eso por las malas...
Habló Sofía con voz plana y profunda.
—No lo permitiré.—Ella asintió despacio comprendiendo que esas palabras escritas en el papel eran una amenaza palpable que se cumpliría cometiendo el más mínimo error.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔