Impulsado por un afrodisíaco, una marca y la implacable presión del consejo de ancianos, el Rey Alfa se ve forzado a conseguir una Reina Luna mediante un contrato. Sin embargo, la palpable tensión entre ellos siembra la duda: ¿es su unión fruto de los sentimientos que han florecido con los años, una obligación contractual para asegurar el linaje lobuno de reyes alfas, o la innegable conexión de la marca que los une como almas gemelas?.
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Capitulo 10: Firma Del Contrato
Después de la reunión del consejo, no me quedó de otra que aceptar la propuesta de Dante: celebrar mi coronación como Reina Luna por todo lo alto. No será algo solo para nosotros, sino un evento mundial con representantes de cada manada y linaje. Es la primera vez que todos nos veremos las caras tras haber liquidado la amenaza del Rey Demonio, y la verdad, tengo los nervios de punta. Entiendo que hay que marcar territorio para consolidar mi puesto, pero sé que me estoy metiendo solita en el ojo del huracán. Aunque ahorita estemos en una paz relativa, nunca falta un arroz con mango o alguien que quiera adueñarse de lo ajeno. Estoy clara en que mi unión con Dante no va a traer pura alegría; en este mundo, el que más tiene más quiere, y no dudo que esto termine de alborotar el avispero por el poder.
Intento echar a un lado el montón de preocupaciones y los rumores de un posible golpe de estado contra Dante y contra mí; ser los líderes del linaje lobuno no es cualquier cosa. Sacudo la cabeza y me concentro en lo que tengo enfrente: la impresora escupiendo el contrato.
Ahí están, letra por letra, las cláusulas que dictan nuestra unión. Un pacto nacido de la necesidad y de aquel bendito afrodisíaco que nos tendió la trampa, pero que ahora sostenemos con pura fuerza de voluntad. Aunque el amor todavía no asome la cara, los dos estamos resteados para que esto funcione.
La parte que me dolió escribir fue la de procrear a los futuros herederos. A ratos me siento como una simple incubadora, una "fábrica de carajitos" para el bienestar del linaje. Sin embargo, sé que Dante no es así; él no querría hijos solo por cumplir, sino porque de verdad tiene la vocación de cuidarlos conmigo. Y menos mal, porque criar a un cachorro real no es juego de niños: son una caja de energía sin fondo comparados con los bebés humanos. Además, los lobos rara vez traen uno solo; la tarea de ser padres, reyes y pareja se multiplica y se pone cuesta arriba.
Por último, incluí la cláusula que más me mueve el piso: si el amor llega a nacer y se solidifica, este contrato se vuelve sal y agua. Quedará anulado. Seremos simplemente dos lobos que aprendieron a quererse, aunque no hayamos empezado como almas gemelas ni con aquel flechazo de película que siempre soñé que iba a suceder cuando encontrará a mi alma gemela.
Sujeto el contrato con fuerza y camino hacia el despacho de Dante. Al llegar, lo encuentro enterrado en papeleo; suelto una risita porque ya se dio cuenta de que organizar una fiesta de la magnitud que el quiere no es fácil ni rapido. No es por la plata, sino por el corre-corre de revisar cada detalle mil veces para que todo quede bien, rogándole a la diosa Luna que no se atraviese una piedra a última hora que nos ponga a hacer malabares.
Dante levanta la vista al sentirme. Se le nota el cansancio en el rostro, pero apenas me ve, me regala una sonrisa que me deja el corazón calientico. No entiendo mucho el porqué, pero se siente bien. Sin embargo, la alegría le dura poco: en cuanto se fija en el fajo de papeles que traigo, se le borra la sonrisa. El pobre debe estar pensando que le traigo más trabajo.
__Tranquilo, Dante, quita esa cara de pánico que te vas a arrugar antes de tiempo__. Le digo divertida mientras le muestro los documentos.
__Relájate, que esto no es más trabajo. Es el contrato para poner nuestra unión por escrito, tal como acordamos cuando sellamos el vínculo__. Él asiente, un poco más aliviado, y me pide el contrato. Le echa un ojo por encima y estampa su firma sin pensarlo dos veces. Acto seguido, firmo yo también. Así dejamos sellado este negocio entre nosotros, un pacto de conveniencia por el bienestar del linaje y, con suerte, también por el nuestro.
__Ya con nuestras firmas puestas, estamos amarrados hasta que la muerte nos separe, o bueno, si es que yo no meto la pata antes__. Me dice Dante con una convicción que me da risa. Asiento en silencio, sabiendo que el pobre todavía no supera que casi lo mando al otro mundo varias veces por ser tan mal líder. Gracias a la diosa Luna y el rey de los magos no hubo una tragedia, pero ahora que está libre de la manipulación de su padre y de ese intento fallido de reina, Dante ha dado un cambio de 180 grados. No solo estoy segura que va a sacar el pecho por su linaje, sino que va a dejar su nombre por todo lo alto en nuestro mundo.
__Mira, Dante, ya que salimos del rollo del contrato, te suelto la otra noticia: las invitaciones ya están en su destinó. Nuestro amigo Zharthus se movió rápido y ya todo el mundo tiene la suya, incluyendo al Alfa Draven. Ni te quejes, que dejarlo por fuera sería buscarnos un problema más grande del que nos queremos ahorrar__.
Dante puso los ojos en blanco, con la misma cara de asco de un niño cuando le ponen en contra de su voluntad un plato de brócoli. Solo oír el nombre de Draven lo pone de malas; ese alfa se ha vuelto un auténtico grano en el trasero el último año. Todo el mundo sabe que el hombre está empeñado en ser el Rey Alfa, y por poquito lo logra. Si Dante no se hubiese librado de esos hechizos de manipulación, ahorita sería un títere y Draven se habría adueñado del título por las malas.
En su mente alucinada, Draven juraba que si Dante moría sin dejar herederos, él empezaría su propia dinastía. Pero la realidad es otra: si Dante hubiera muerto, el legado se acababa ahí mismo, a menos que la Madre Luna se apiadara de nosotros y sacara un nuevo representante de debajo de la manga. El problema es que a Draven se le fue el plan a la basura cuando Dante recuperó el juicio. Desde ese día, el Rey de los lobos no ha hecho más que pulirse y darle fuerza a su entrenamiento, poniéndole la vara demasiado alta a Draven y volviendo su sueño una completa fantasía a menos que lo haga en contra de la voluntad de nuestra madre luna.
__Draven nos va a generar problemas, ¿verdad?__. Expreso Dante, con la mirada perdida al entender que no tenemos escapatoria. Ninguno de los dos lo quiere ver en la coronación, pero es un mal necesario; si lo dejamos por fuera, el tipo se agarrará de eso para justificar un golpe de Estado y quedarse con el puesto de Rey Alfa.
__Quisiera decirte que no, Dante, pero ese hombre lleva años moviéndose en las sombras para quedarse con tu puesto__. Le respondí con total franqueza.
__El hecho de que hayas sentado cabeza para ser un mejor Alfa solo le arruina los planes. Draven está obsesionado por el poder; lo confirmé hace un año cuando lo vi por última vez. Algo en él cambió: antes se escondía, pero ahora ni siquiera disimula que viene por lo tuyo__. Dante asintió con pura resignación. Yo guardé silencio, pero por dentro me quedé dándole vueltas a un montón de cosas que no me terminan de cuadrar. Ese Alfa siempre me ha dado mala espina y, por ahora, prefiero mantener mis pensamientos bajo perfil para no invocar las malas vibras.
de tal pepa tal semilla
así que relajado que Astrid criara o educar bien a Astra y Kael también a su hijo