Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 9: Cuando todo se rompe de verdad
El silencio era pesado.
Doloroso.
Izana abrió los ojos de golpe.
Su respiración era agitada.
Su cuerpo… dolía.
Pero no le importaba.
—…Kakucho…
—Ya despertaste.
Izana giró la cabeza.
Ahí estaba.
Ken Ryuguji.
De pie.
Mirándolo.
Y entonces lo recordó todo.
El ataque.
La pelea.
La caída.
Sus ojos se oscurecieron.
—Ve a buscar a los hombres —dijo, levantándose de golpe—
y que vengan armados.
Draken lo miró en silencio.
—Hoy… voy a limpiar el vecindario.
Su voz…
no era normal.
Era peligrosa.
Draken sonrió apenas.
—Así me gusta.
Se giró.
—Vamos por Taiju Shiba…
se metió con nosotros…
Pausa.
—…y con lo que es nuestro.
Izana no corrigió esa frase.
Porque en ese momento…
pensaba lo mismo.
La noche volvió a arder.
Los pasos retumbaban.
Los motores.
Las sombras moviéndose.
La guerra…
había comenzado.
El lugar estaba rodeado.
Izana caminó al frente.
Draken a su lado.
—No dejen a nadie en pie —ordenó Izana.
Y entonces…
Entraron.
La pelea explotó.
Golpes.
Gritos.
Cuerpos cayendo.
Izana no peleaba.
Destruía.
Cada golpe llevaba furia.
Cada movimiento…
era personal.
—¡IZANA!
Draken cubría su espalda.
Pero nadie podía detenerlo.
Izana avanzaba.
Sin parar.
Sin dudar.
Hasta que—
—¡Mikey!
Ahí estaba.
Manjiro Sano.
Golpeado.
Pero consciente.
Izana llegó.
Derribó a los que lo rodeaban.
—¿Dónde está? —preguntó.
Mikey respiraba agitado.
—Arriba…
—…Taiju lo tiene.
Silencio.
Izana cerró los ojos un segundo.
—Llévatelo —le dijo a Draken.
—¿Y tú?
Izana levantó la mirada.
—Voy solo.
Y no hubo discusión.
El pasillo estaba oscuro.
Cada paso…
más pesado.
Izana llegó a la puerta.
La abrió.
Y el mundo…
se detuvo.
Kakucho estaba ahí.
Sobre la cama.
Cubierto apenas con una sábana.
Su respiración lenta.
Irregular.
No estaba bien.
Y frente a él…
Taiju Shiba.
Sentado.
Sonriendo.
—Llegaste.
El aire se volvió insoportable.
Izana no habló.
Pero sus ojos…
ardían.
—Lo encontré interesante —dijo Taiju—
quería ver cuánto aguantaba.
Silencio.
Izana caminó.
Lento.
—Te voy a matar.
Taiju se levantó.
Sonrió.
—Inténtalo.
Y entonces…
La pelea comenzó.
Brutal.
Izana atacó primero.
Golpe directo.
Taiju lo bloqueó.
Respondió.
El impacto resonó.
La habitación temblaba.
Kakucho empezó a moverse.
—…Izana…
Sus ojos se abrieron.
Confusos.
—No… —murmuró.
Intentó incorporarse.
Vio la escena.
—¡DETENTE!
Pero nadie escuchaba.
Kakucho se levantó como pudo.
Tomó lo primero que encontró.
Se cubrió.
Se acercó.
—¡IZANA, BASTA!
Pero Izana…
no veía nada.
Solo a Taiju.
Solo rabia.
Kakucho se interpuso.
—¡YA BASTA!
Y en ese momento—
Izana lanzó otro golpe.
Y lo alcanzó.
A Kakucho.
El impacto fue seco.
Silencio.
Total.
Kakucho retrocedió.
Se llevó la mano al rostro.
Sangre.
Izana se quedó quieto.
Un segundo.
Pero fue suficiente.
Taiju sonrió.
—¿Ves?
—Lo vas a perder.
Silencio.
—Y cuando lo hagas…
Se inclinó levemente.
—…vas a venir conmigo.
Izana apretó los puños.
—¿Contigo?
Su voz era baja.
—Ni muerto.
Pero Kakucho…
ya no estaba mirando la pelea.
Estaba mirándolo a él.
—Izana…
Pero esta vez…
no había enojo.
Había cansancio.
—Ya no puedo más…
Silencio.
—Te dije que nos fuéramos…
Pausa.
—…y no escuchaste.
Izana no respondió.
Kakucho retrocedió.
Tomó la sábana.
Se cubrió mejor.
Y caminó hacia la puerta.
—Kakucho…
Pero no se detuvo.
Salió.
Afuera…
Ken Ryuguji estaba apoyado contra la pared.
Vio la puerta abrirse.
Y se quedó quieto.
Kakucho salió.
Golpeado.
Cansado.
Roto.
Draken frunció el ceño.
—¿Dónde está Izana?
Kakucho lo miró.
—Sigue peleando…
Silencio.
—…pero yo ya no puedo más.
Draken no dijo nada.
—Intenté que se fuera conmigo…
Su voz tembló apenas.
—…y me rompió la nariz.
Silencio.
—No puedo con esto.
El aire se volvió pesado.
Draken lo miró.
Por primera vez…
entendiendo.
Porque esto…
ya no era solo pelea.
Era algo más.
Algo que dolía demasiado.
Mientras tanto…
Dentro…
Izana seguía peleando.
Pero algo…
ya no estaba.
💕💕💕💕...... 💕💕💕💕..... 💕💕💕💕......
Golpes que no se olvidan…
miradas que lo dicen todo…
y un error que puede destruirlo TODO.
Izana perdió el control…
y en ese momento… también empezó a perder a Kakucho.
Porque no todas las batallas se ganan con fuerza…
algunas se pierden con una sola decisión.
💔 Y esta vez… dolió más que cualquier golpe.
Espero que dejes tu mensaje
(sino Draken irá a visitarte 👀 jiji… na es mentira 😂)
pero quiero saber… ¿qué parte te gustó más?
con cariño Luna Auol 🌸