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Sediento De Venganza

Sediento De Venganza

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

Ethan es un joven que vive la vida a través de un cristal hasta que el destino le enseña que no todo lo que brilla es oro.

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La llegada.

París en otoño era un lienzo de tonos dorados y grises húmedos, un escenario mucho más vasto y peligroso que Múnich. Anelly se había instalado en un hotel boutique cerca de la Plaza Vendôme, utilizando los fondos de la tarjeta de Elean. No podía permitir que él supiera que lo había seguido de inmediato; tenía que parecer una coincidencia perfecta o una visita de negocios imprevista cuando llegara el momento de cruzarse en su camino.

A la mañana siguiente de su llegada, sentada frente al tocador mientras terminaba de pulir sus uñas, Anelly tomó el teléfono de la suite. Marcó el número de ll celular de Elean Al tercer timbrazo, la voz adormilada pero inconfundible de Elean resonó al otro lado de la línea.

Anelly sonrió, modulando su voz para que sonara vibrante, llena de esa energía contagiosa que a él tanto le divertía.

—¿Cómo estás? ¿Llegaste bien? ¡Vamos, dormilón, despierta!

—El día es para dormir —respondió Elean, con su habitual tono arrastrado y cínico—. Y tú, ¿desde cuándo das los buenos días? Además, no dormimos juntos.

Anelly soltó una carcajada limpia, recostándose en el respaldo de la silla.

—¡Jajaja, qué asqueroso eres, buenos días, señor modales! ¿Cómo te fue? ¿Ya te instalaste? ¿O te fuiste de fiesta anoche y no me invitaste?

—Me conoces bien. Sabes que ya no salgo tanto.

—Sí, tienes razón. Te volviste un anciano en cuerpo de joven. Lo olvidé, jajaja.

—Qué pesada —refunfuñó Elean, aunque Anelly pudo detectar el leve matiz de diversión en su voz—. No tengo ánimo de discutir después de no haber dormido bien.

Anelly arqueó una ceja de porcelana, agudizando el oído.

—¿Te ocurrió algo?

—Nada relevante.

—¿Volviste a tener esa pesadilla, cierto?

—¿Pesadilla...? —Una risa amarga escapó de los labios de Elean a través de la línea—. No solo volví a soñar lo mismo, sino que además me encontré a alguien importante.

El pulso de Anelly se aceleró sutilmente. ¿La mujer del club nocturno? No podía mostrarse celosa; esa era la regla de oro.

—¿Ah, sí? ¿A quién?

—A una vieja amiga. Ya te la he mencionado.

Anelly memorizó el tono de su voz. No sonaba obsesionado como con el fantasma del club; sonaba diferente.

—¿Quién? ¿Tu amiga de la infancia, Carter?

—Así es.

—¿Y? ¿Te le lanzaste?

—Jajaja, no es para tanto —respondió él, restándole importancia.

Anelly torció el gesto frente al espejo, fingiendo un aburrimiento que distaba mucho de lo que sentía en el pecho.

—Qué aburrido... me dio sueño solo de leerlo Hablas de esa chica como si te gustara todo el tiempo.

—¿Qué? Jamás he dicho algo similar. Me conoces.

Anelly se puso de pie, paseando por la alfombra persa de la habitación, estirando el cable del teléfono.

—Eres obscenamente atractivo. ¿Tanto te cuesta admitir que posiblemente tienes, no sé, esa cosa que late, jajaja, corazón o como sea que se llame? Es ridículo, un hombre como tú, en su mejor edad, no debería preocuparse por esas cosas.

—No tengo tiempo para complicarme la vida. Ya tengo suficiente con mis pesadillas, jajaja.

—Romeo, date la oportunidad. Quiero ver de cerca esa cara de bobo.

La voz de Elean se volvió un poco más densa, regresando a la verdadera razón de su tormento.

—Primero necesito averiguar quién es ella. Es por eso que volví. No necesito distracciones, a menos que sean placenteras.

Anelly miró el reloj de oro en su muñeca. Había obtenido suficiente información por hoy. Elean seguía buscando al fantasma del club, y esa tal Carter parecía ser solo un cable a tierra de su pasado. Tenía tiempo para actuar.

—Está bien, me voy a preparar para ir a trabajar y tú también deberías hacerlo.

—Claro, si a eso se le puede llamar trabajar —bromeó Elean, aludiendo a la supuesta revisión de "franquicias" de Anelly—. Te escribiré más tarde.

—Para mí es un trabajo. Escríbeme solo si es algo interesante o me aburrirás...

Al colgar el auricular, el silencio de la suite la envolvió. Anelly se quedó mirando el aparato unos segundos. La frustración de saberse irremplazable como amiga, pero invisible como mujer, le quemaba el orgullo. "Si no puedo tener tu corazón todavía, Elean, me alimentaré del de alguien más", pensó con una sonrisa gélida.

Terminó de arreglarse con una minuciosidad casi quirúrgica. Se aplicó carmín encendido en los labios perfectos, cepilló su cabello rubio hasta que pareció una cascada de hilos de oro y se puso un vestido de terciopelo negro que contrastaba de forma salvaje con su piel blanca de porcelana.

Salió del hotel cuando las farolas de París empezaban a encenderse, reflejándose en el pavimento mojado. No iba a buscar a Elean todavía; primero necesitaba diversión. Necesitaba recordar el sabor del control, la adrenalina de la conquista y, sobre todo, una nueva víctima. Alguien lo suficientemente rico como para justificar el juego, y lo suficientemente ingenuo como para dejarse arrastrar por la mirada azul de una de las mujeres más peligrosas de Europa.

Caminó hacia los opulentos clubes del distrito de la ópera, con la barbilla en alto y el corazón blindado, lista para abrir una nueva herida en el mundo mientras esperaba su momento con Elean.

1
Alondra Linares
que historia tan bonita llena de mucho odio, ethan siendo rescatado del odio para vivir en oax
b zamitiz
🙂
Mindy Rey
Esa desgraciada tuvo tanta suerte y tiempo para hacer el mal en todo el mundo
Yolanda Luna
Maravillosa
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