Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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comida con David
Poli entró a la casa y subió directamente a la habitación donde entro a la ducha de agua tibia para quitarse el calor que llevaba en el cuerpo.
Se desplomó en la cama y su teléfono sonó con un mensaje de Luca.
— ¿Está todo bien?— ví llegar a Max solamente.
Tecleó poli con los dedos pesados por el cansancio:
"Sí, todo bien. Solo estoy agotada. Tu hermano se puso en modo 'protector dictador' y no me dejó traer la moto, pero logramos hundir a Lozano. cuando llegues te cuento los detalles, ahora mismo mi cerebro está fuera de servicio."
Bloqueó el teléfono y lo dejó en la mesa de noche, pero la imagen de Max desabrochándose los botones de la camisa y esa mirada oscura que le lanzó antes de arrancar no se iba de su mente.
Cerró los ojos y quedó completamente dormida, pasaron las horas y llegada casi la noche.
Toc toc toc.
Poli soy yo luca traje comida china.— dijo Luca .
Poli se frotó los ojos, desorientada por el sueño profundo, y se sentó en la cama. El aroma a pollo agridulce y arroz frito empezó a filtrarse por debajo de la puerta
—¡Pasa, Luca! Está abierto —exclamó con la voz todavía ronca por el sueño.
Luca entró con una bolsa de papel humeante en una mano y dos latas de refresco en la otra. Se sentó en la alfombra, frente a la cama, y empezó a sacar los recipientes de cartón
Supuse que no habrías comido nada decente.—dijo Luca, pasándole unos palillos—. Max entró directo a su despacho y no ha salido de ahí. Parece que el éxito de tu auditoría lo tiene muy ocupado... o muy pensativo.
Poli se estiró y bajó de la cama para sentarse en el suelo junto a él, agradeciendo el gesto de su amigo.
—Ni me lo menciones. Me obligó a dejar la moto allá —Poli suspiró, atacando un trozo de pollo—. Pero tenías razón, Luca. Lozano estaba robando a manos llenas. No entiendo cómo Max no lo vio antes.
—Porque Max no mira a las personas, mira los resultados —respondió Luca con sencillez, observándola con atención.
— Pues ahora tendrá que hacerlo, por qué ese hombre, robo demasiado.— dijo poli comiendo.
—Por cierto, Carli me llamó. Definitivamente viene para tu cumpleaños. Dice que tiene muchas ganas de salir de compras contigo.— dijo Luca sonriendo.
—Me encanta, aunque se que ahora estarás más ocupado.— dijo Poli haciendo puchero.
—¡Para nada! —protestó Luca, lanzándole un trozo de brócoli con los palillos en son de broma—. Sabes que tú eres mi prioridad en esta casa, aunque Carli esté aquí. Además, me servirá de escudo humano cuando Max se ponga insoportable.
Poli soltó una carcajada, sintiéndose un poco más ligera. La idea de Carli, las compras y un poco de aire fresco femenino en esa mansión de mármol y testosterona era justo lo que necesitaba para no volverse loca.
—Hablando del "insoportable"... —continuó Luca, bajando un poco la voz y señalando con la cabeza hacia la puerta—, cuando llegué, lo vi en el despacho con una botella de whisky y tu informe sobre el escritorio. No tenía cara de estar celebrando el dinero que le ahorraste, Poli. Tenía cara de... no sé, de estar pensativo.
— Pues espero, que ahora sí este pensando en dejarme tranquila.— dijo poli sonriendo.
Terminaron de cenar entre anécdotas de Carli y planes para el cumpleaños, logrando que Poli finalmente desconectara del estrés de la planta. Cuando Luca se retiró con los restos de la comida, el silencio volvió a inundar la habitación.
Poli le mando un mensaje a su madre sabía que no contestaría por el trabajo, solo suspiro.
Al día siguiente: 6:00 A.M.
Poli bajó las escaleras un poco más lenta que de costumbre. El cuerpo le pasaba factura por la caminata en la planta, pero su aspecto era impecable. Llevaba una camisa blanca ajustada y una falda negra que hacía resaltar su cabello y, por supuesto, sus zapatos de tacón más profesionales; después de todo, hoy no había moto que montar.
— Estás lista.— dijo Luca mientras la empleada le daba a ambos termos con leche con chocolate.
— Estoy despierta, si a eso te refieres, lo de ayer ya está cobrando factura en mi cuerpo.— dijo poli mientras tomaba el termo y agradecía a la empleada.
— Vamos no lleguemos tarde.— dijo Luca.
Al llegar a la oficina Poli entro a su oficina ya tenía un correo de Max, dándole órdenes de lo que tenía que hacer.
Cuando la hora de comer vio pasar a Max con una de las mujeres de la otra noche.
— Hola poli, me preguntaba si quieres salir a comer algo.— dijo David con una sonrisa.
— Eso es buena idea.— dijo Poli tomando su bolsa mientras David no dejaba de sonreír pues poli era una mujer hermosa.
Ambos bajaron por el ascensor asta el auto David dónde el la llevo al mejor restaurante de la cuidad, estaban terminando de pedir la comida cuando entró Max alado de la rubia que lo tomaba del brazo.
La mujer rubia a su lado —una modelo de piernas interminables llamada Vanessa— reía de algo que él acababa de decir, apretando su brazo contra el suyo de una forma que a Poli le resultó irritante sin razón aparente.
—Vaya, el mundo es un pañuelo —murmuró David con una sonrisa traviesa, notando la descarga eléctrica en el aire—. Y parece que a Max se le olvidó que este lugar requiere reserva con semanas de anticipación... a menos, claro, que seas un Vogel.
Los ojos de Max se pasaron en poli de inmediato, ella evitó mirarlo.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa