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CASADA CON UN DESCONOCIDO

CASADA CON UN DESCONOCIDO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Paula, una joven valiente y dedicada, se enfrenta a una situación desesperada: su madre, Susana, padece una enfermedad grave que requiere un tratamiento costoso e inmediato. Con todas las puertas cerradas y el tiempo agotándose, Paula se ve obligada a tomar una decisión impensable. A través de un inusual arreglo, acepta casarse con Sergio, un hombre completamente desconocido para ella, con la promesa de que a cambio, los padres de Sergio cubrirán los gastos médicos de Susana.

Sergio, un empresario exitoso y enigmático, acepta este matrimonio por sus propias razones, presionado por sus estrictos padres que buscan asegurar su linaje y fortuna. Desde el momento en que sus vidas se entrelazan por el matrimonio, Sergio y Paula se ven inmersos en un mundo de apariencias, secretos y resentimientos.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

Las semanas se arrastraban en la mansión Valdés, un ciclo interminable de cenas formales, eventos sociales forzados y la constante supervisión de la señora Valdés. Paula había intentado seguir el "manual de la casa" al pie de la letra, pero cada intento parecía solo darle a su suegra una nueva munición para sus críticas. La tensión se había vuelto una presencia constante en el comedor, un invitado no deseado en cada comida.

Una noche, durante una cena particularmente tensa, el señor Valdés hablaba de los planes para una gala benéfica, insistiendo en que Paula debía perfeccionar sus habilidades de conversación trivial. "Nuestra familia no puede permitirse que la esposa de mi hijo se vea... inexperta. Es fundamental que proyecte una imagen de sofisticación y conocimiento."

La señora Valdés intervino, con su tono gélido habitual. "Y, Paula, por favor, recuerda el protocolo al sentarte. No queremos que parezca que estás... encogida. Una Valdés debe ocupar su lugar con elegancia. Y esa forma de tomar los cubiertos es inaceptable." Señaló con un gesto despectivo la mano de Paula, que por milésima vez, no había logrado la "postura correcta".

Paula sintió una oleada de humillación. Había pasado horas practicando, pero nada parecía suficiente. Estaba a punto de disculparse, de encogerse de hombros y tragar la amargura, como de costumbre.

Pero entonces, algo inesperado ocurrió. Sergio, que hasta ese momento había permanecido en un silencio distante, absorto en su comida como si la conversación no le concerniera, dejó su tenedor con un suave pero audible tintineo en el plato.

"Madre, padre, creo que es suficiente", dijo Sergio, su voz tranquila pero con una autoridad subyacente que hizo que todos, incluida Paula, se sobresaltaran. Sus ojos, fijos en sus padres, destellaban con una resolución que Paula nunca le había visto.

La señora Valdés lo miró con asombro. "Sergio, ¿qué dices? Solo estamos instruyendo a Paula en las formas correctas de la casa."

"No", replicó Sergio, sin alzar la voz, pero con una firmeza inquebrantable. "Están haciéndola sentir incómoda y avergonzada en cada cena. Paula es mi esposa. Tiene sus propias cualidades y no necesita que la desmantelen en cada oportunidad." Miró a Paula por un instante, un vistazo fugaz que contenía una complejidad que Paula no pudo descifrar. Luego, volvió a sus padres. "Además, ¿realmente creen que alguien en esa gala estará observando si toma el cuchillo con la mano correcta o si se sienta a la perfección? Están perdiendo la perspectiva de lo que realmente importa para la imagen de la familia."

El comedor quedó en un silencio sepulcral. Los Valdés estaban atónitos. Era la primera vez que Sergio intervenía de forma tan directa y abierta en defensa de Paula, o de cualquiera que no fuera él mismo. La señora Valdés enrojeció de ira contenida, y el señor Valdés frunció el ceño, claramente disgustado.

Paula, por su parte, se quedó petrificada. No podía creer lo que acababa de escuchar. La intervención de Sergio la había tomado completamente por sorpresa. Una mezcla de alivio y confusión la inundó. No sabía si sentirse agradecida o desconfiada.

Sergio, al percibir el impacto de sus palabras, se aclaró la garganta y, con un cambio abrupto en su tono, añadió: "No olvidemos que debemos mantener una imagen de unidad familiar. Las constantes críticas públicas a mi esposa no ayudan a esa imagen, ¿verdad? Se trata de estrategia. Tenemos que proyectar una imagen sólida al exterior."

El matiz en su voz era clave. Aunque había defendido a Paula, su justificación había sido pragmática: mantener las apariencias de cara a la sociedad. No fue una defensa por afecto o preocupación personal, sino por la fachada que debían sostener como pareja Valdés.

Sin embargo, para Paula, aquel gesto, por pequeño y condicionado que fuera, fue un punto de inflexión. Había sido un quiebre en el muro de frialdad y de indiferencia que Sergio había mantenido. Fue una diminuta fisura, un hilo de luz que se colaba en la oscuridad de su vida en la mansión. No sabía qué significaba, ni si volvería a ocurrir, pero por primera vez, Sergio había reconocido su existencia de una manera que no era puramente contractual. La cena terminó en un silencio incómodo, pero el ambiente era distinto. Algo había cambiado, un imperceptible cambio de mareas.

La cena terminó en un silencio incómodo, pero el ambiente era distinto. Algo había cambiado, un imperceptible cambio de mareas.

Más tarde esa noche, Paula encontró a Sergio en la biblioteca de la mansión, absorto en un libro. Se armó de valor y se acercó.

"Sergio...", comenzó, su voz apenas un susurro.

Él levantó la vista, sus ojos ámbar tan inescrutables como siempre. "Sí, Paula."

"Yo... quería agradecerte por lo de la cena", dijo ella, nerviosa. "No tenías por qué hacerlo."

Sergio cerró el libro y lo dejó sobre la mesa. Su mirada se fijó en ella. "Sí, sí tenía. No podemos permitir que mis padres nos desestabilicen en público. La fachada es lo primero. Somos un frente unido, ¿recuerdas?" Su tono era neutral, casi frío.

Paula asintió, una punzada de desilusión en su pecho. Había esperado, quizás ingenuamente, un atisbo de otra cosa. "Claro. Las apariencias."

"Exacto", confirmó Sergio, sin más. Volvió a abrir su libro, dando por terminada la conversación.

Paula se dio la vuelta, el pequeño rayo de esperanza que había sentido atenuándose. La fisura existía, sí, pero seguía siendo una rendija muy, muy estrecha.

 

1
Jeannette Francisca
así va a ser ? repetir los capítulos ? eso aburre !!
Nancy Matthei
hasta ahora parece interesante la novela, pero sería genial que dejen de repetir capitulos
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