Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 7: Demasiado cerca para ser normal
El vapor llenaba el baño.
El agua caía constante, creando un sonido relajante… casi engañoso.
Demasiado tranquilo para lo que realmente estaba pasando.
—…esto ya es demasiado —murmuró Kakucho.
Estaba sentado en el borde de la bañera.
Con el pie derecho… todavía encadenado.
Pero ahora, la cadena estaba enganchada a una barra metálica al costado.
—No te quejes —respondió Izana, apoyado contra la pared—. Apenas puedes mantenerte en pie.
Kakucho lo miró.
—Puedo bañarme solo.
—No.
Silencio.
—Izana…
—Cállate.
Antes de que pudiera protestar otra vez…
Izana se acercó.
El vapor envolvía todo.
El espacio se sentía más pequeño.
Más cercano.
Más peligroso.
Izana tomó la esponja.
La mojó.
Y sin pedir permiso…
la apoyó en la espalda de Kakucho.
El contacto fue lento.
Firme.
Kakucho se tensó.
—…
Izana empezó a pasar la esponja con cuidado.
Limpiando las heridas.
Evitando las más profundas.
Pero sin apartarse.
—Te ves peor de lo que creía —murmuró.
Kakucho no respondió.
Pero su respiración cambió.
El ambiente…
se volvió extraño.
—Izana…
—¿Qué?
—Esto es raro.
Izana arqueó una ceja.
—¿Raro?
La esponja bajó un poco más.
—Sí… raro.
Silencio.
Y entonces…
Kakucho empezó a reírse.
Primero bajo.
Luego más fuerte.
Izana se detuvo.
—¿De qué te ríes?
Kakucho negó con la cabeza, todavía riendo.
—De esto…
—¿Esto qué?
—Esto —dijo señalando la cadena—
y tú… actuando como si fuera normal.
Izana lo miró.
Fijo.
—Lo es.
Kakucho soltó otra risa.
—Estás completamente loco.
Silencio.
Izana entrecerró los ojos.
—Deja de reírte.
Pero Kakucho no podía parar.
—Perdón… pero mírate —dijo—
pareces una mezcla de enfermero y secuestrador.
Eso…
no ayudó.
Izana apretó la esponja.
—No tiene gracia.
Pero Kakucho seguía.
Y eso empezó a molestarle.
Porque él…
no estaba tomando esto en broma.
—Estoy intentando cuidarte.
—¡Lo sé! —respondió Kakucho entre risas—
¡pero podrías empezar quitando la cadena!
Silencio.
El ambiente cambió.
Izana dejó la esponja a un lado.
Se inclinó un poco.
Más cerca.
—No.
La palabra fue baja.
Firme.
Kakucho dejó de reír.
—¿Por qué?
Izana lo miró.
Y por un segundo…
no había enojo.
—Porque te irías.
Eso…
lo dejó sin respuesta.
Pero justo cuando el silencio se volvía más intenso…
Un ruido.
Pasos.
Izana giró la cabeza de golpe.
—…
Kakucho frunció el ceño.
—¿Escuchaste eso?
Demasiado tarde.
La puerta se abrió.
—Kakucho—
Manjiro Sano se quedó congelado.
Detrás de él…
Ken Ryuguji también.
Silencio.
Muy largo.
Muy incómodo.
La escena frente a ellos:
Kakucho… mojado, encadenado, en la bañera.
Izana… demasiado cerca.
Demasiado… íntimo.
Mikey parpadeó.
—…
Draken levantó una ceja.
—…
Izana los miró.
Con una expresión que decía claramente:
Si hablan, los mato.
Kakucho…
quería desaparecer.
Silencio.
Y entonces…
Draken giró.
—Nos vamos.
—Sí —dijo Mikey, aún procesando—
nos vamos.
Se dieron media vuelta.
Como si no hubieran visto nada.
La puerta se cerró.
Silencio.
Kakucho se cubrió la cara.
—…quiero morir.
Izana no dijo nada.
Pero su mirada…
era peligrosa.
Mientras tanto…
Afuera.
Mikey caminaba rápido.
Demasiado rápido.
—Oye —dijo Draken.
No respondió.
—Mikey.
Nada.
Draken lo agarró del brazo.
Lo detuvo.
—¿Por qué te importa tanto?
Silencio.
Mikey miró hacia otro lado.
—Es solo un amigo.
Draken lo observó.
Largo.
—No parece solo eso.
Mikey frunció el ceño.
—Ya dije que—
Pero no terminó.
Porque Draken lo besó.
Directo.
Sin aviso.
Mikey se quedó en shock.
Un segundo.
Dos.
Y entonces—
—¡¿QUÉ HACES?! —exclamó, apartándolo de golpe.
Su reacción fue inmediata.
Y sin pensarlo…
le dio un golpe.
Directo.
Abajo.
—¡AAH—! —Draken cayó al suelo.
Silencio.
Mikey lo miró.
Aún confundido.
—¡¿ESTÁS LOCO?!
Draken, en el piso, apenas podía hablar.
—…eso… dolió…
Pero Mikey ya no estaba.
Salió corriendo.
Sin mirar atrás.
Mientras tanto…
Dentro del baño…
Kakucho seguía en silencio.
Izana lo miró.
—…¿terminaste de reírte?
Kakucho suspiró.
—Sí.
Pausa.
—Pero esto no lo voy a olvidar nunca.
Izana entrecerró los ojos.
—Yo tampoco.
Y por alguna razón…
eso sonó como una amenaza.
💕💕💕💕..... 💕💕💕💕...... 💕💕💕💕....
Cuando creías que todo estaba tranquilo…
aparece Izana 💯
Celoso 💯
Intenso 💯
Problemas emocionales
Peligrosamente guapo 🤤
💔 Y Kakucho… bueno… ya no puede escapar ni aunque quiera
Porque en esta historia:
nadie está a salvo…
y mucho menos del amor tóxico
😂 Si te gustó, deja tu mensaje
(si no lo haces… Izana irá por ti 😳🤣🤣 jajaja)
con cariño Luna Auol 🌸