Nancy González es una reconocida influencer de 28 años la cual ha crecido mucho en su carrera, es bloguera y le gusta viajar por el mundo creando contenido no solo de entretenimiento sino también de vida sana, buenos hábitos y medio ambiente entre muchísimas otras cosas, es ambientalista de corazón por lo que cree que un granito de arena de todos pueden cambiar el mundo en gran manera, con los millones que ha ganado como influencer se compró una finca autosustentable en la cual presenta videos de vida cotidiana y estilo de vida saludable también hace recorridos por el mundo buscando presentar estilos de vida de otras culturas en su canal de YouTube
La vida de Nancy cambia después de visitar las comunidades rurales de tribus africanas pues en sus viajes de aventurera la chica trata de vivir al igual que las personas de ese lugar por algunos días mientras documenta todo lo que vive para sus fans
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Toyota Century
Capítulo 6
10 maneras de preparar un coco: episodio 7
Elisse se despertó como cada mañana, se despejó la cara se limpió los dientes con una varita de madera y algunas hierbas de menta, se puso a hacer sus estiramientos de yoga y su ritual de sanación ya llevaba dos semanas en ese lugar, ni Karel ni Leife habían aparecido de nuevo sin embargo los frutos que dejaba ahora contenían mucha más variedad.
Elisse estaba completamente curiosa de saber de dónde recolectaban esos frutos, ella había querido explorar más allá de los lugares por los que había andado, más sin embargo al no conocer bien el entorno y saber que estaba expuesta a animales peligrosos no quería aventurarse mucho, sin embargo eventualmente era algo que tenía que hacer, por lo pronto necesitaba cargarse algunos cocos, por lo que se ató en algunas partes de los pies algunas vendas de cuero y también se hizo unos vendajes en las manos, había encontrado unas lianas que se veían fibrosas y correosas, perfectas para ser usadas como sogas, Elisse ubicó la palmera con más cocos, no sería fácil pero sin duda había visto ese método en una comunidad rural del caribe, los isleños se cinchaban una cuerda a la cintura y alrededor de la palma usándola como soporte y equilibrio para ir escalando las palmas después con un machetazo cortaban el tallo de los cocos, aunque parecía fácil esa maniobra suscitaría un gran esfuerzo de ese cuerpo que estaba fuera de forma, pero sin duda Elisse pensaba que la voluntad debía ser más fuerte que sus músculos.
-Dicen que el que no arriesga no gana así que a darle!!
La chica comenzó a trepar, sus muslos gruesos eran un problema pero más lo era el hecho de que el tronco tuviera tantos picos, de verdad que le gustaría tanto tener un machete, pero solo contaba con ese pequeño cuchillo que hasta ahorita le había resuelto la vida de muchas maneras, entonces recordó cuando se sentaba a ver viejos programas de televisión junto a su abuelo, sonrió y dijo:
-Sí Macgiver puede resolver los problemas del mundo con una navaja yo sin duda puedo con este cuchillo!-
La positividad hacia que su voluntad se hiciera más fuerte, aún así la chica no había escalado ni medio tronco cuando ya se había quedado sin aire, respiro profundo antes de continuar cuando sintió que algo en la copa de la palma hacía que se simbrara todo el árbol.
Un gran manojo de cocos comenzó a caer, Elisse muy apenas pudo esquivar el golpe a tiempo, desde la altura a la que estaba si esos cocos le hubieran caído encima tal vez le hubieran roto el cráneo, ella miró hacia arriba mientras veía en la copa de la palma a una enorme y majestuosa ave de color escarlata, ella apretó los labios en una línea mientras pronunciaba un nombre
-Toyota Century!! o mejor dicho Aren
La majestuosa ave fénix se pavoneaba en la copa de la palma, Elisse se puso furiosa y comenzó a bajar del tronco con cuidado hasta que por fin tocó el piso, frente a ella un hombre de piel pálida y cabello escarlata la miraba con una sonrisa ladeada la cual escondía sensualidad y maldad al mismo tiempo
El hombre era tan bello como su bestia, irradiaba majestuosidad por cada pluma y hebra de su cabello, sus ojos brillaban en un tono anaranjado y azul como crepitantes llamas de fuego
Elisse tomó el pesado racimo de cocos y comenzó a arrastrarlo hasta el área de la cueva, el hombre caminaba silencioso detrás de ella, cuando por fin lo dejó atrás el hombre replicó:
-No dirás ni siquiera gracias?
La chica lo miró de manera fulminante, mientras apretaba los dientes.
-En serio? Debo agradecer el que casi me hayas matado? Acaso también tienes plumas en el cerebro?
-Yo te veo bastante bien!!
-Pues no es gracias a ti, a que has venido?
-Solo vi que mi hembra necesitaba ayuda, por eso vine!-
-No te preocupes puedo sola! Y preferiría que no te refieras a mi como tú hembra, estoy tan segura como que me llamo Elisse, que tú mismo detestas la sola idea de que así sea, aún así no te culpo, de hecho todo esto es culpa mía, tan pronto como sepa una manera segura para ustedes, voy a deshacer cada uno de los vínculos que los atan a mi despreciable persona y les daré su libertad -
La mirada de Aren se había estrechado, como si no creyera en sus palabras, al igual que los otros el también la había estado observando, al principio le era indiferente pero después la curiosidad comenzó a picarlo, antes del accidente Elisse era una hembra fría y orgullosa utilizaba su poder de vinculación para llamarlos y ponerlos de rodillas mientras trataba de tomarlos por la fuerza, o simplemente los castigaba a golpes cuando no podía lograr su objetivo, a parte era sucia y repugnante, nada que ver con la chica que tenía enfrente, así que pensó en tentar a la chica pues estaba seguro que tal vez era una treta de ella para someterlos
Aren se paseo alrededor de ella, su taparrabos era literal una pequeña tira de cuero que cubría su virilidad, dejando ver un poco más de lo necesario su cuerpo era tan perfecto, no tenía tanto volumen pero cada músculo estaba bellamente esculpido.
Elisse sintió el ambiente más denso y caliente pero no pensaba caer en sus provocaciones, así que tomó su cuchillo y cortó un coco y se puso a intentar abrirlo ignorando por completo al fénix, la corteza exterior era extremadamente dura, ella siguió golpeando con el cuchillo hasta abrir un bocado en la corteza superior mientras el hombre se paseaba frente a ella intentando que lo mirara, parecía el típico baile de cortejo de un ave, en una situación diferente tal vez la chica ya le hubiera saltado encima a ese bello espécimen ,sin embargo ella intuyó lo que el hombre intentaba hacer, el semblante de Elisse era sombrío por lo que empezó a apuñalar el coco con enojo, en un impacto la punta del cuchillo se atascó y su mano bajo más abajo del mago haciendo un corte largo , que la hizo soltar un siseo mientras se sostenía la mano sangrante.
El hombre reaccionó rápidamente intentando ayudarla
- Hembra tonta!! acaso no estoy yo aquí para ayudarte?
Elisse lo miró con el ceño fruncido, el hombre intento ayudarla con la herida pero Elisse no se lo permitió
-Estoy bien, solo fué un pequeño corte- dijo mientras alejaba su mano
-Pequeño? No sé si has visto el charco en el piso- La chica bajo la mirada al charco de sangre, el olor metálico la mareo y casi se desmaya.
-Por favor yo puedo ayudarte!- dijo finalmente el hombre en un tono de voz que denotaba sincera preocupación
Elisse finalmente le dió su mano, él la acercó a su rostro mientras dejaba salir una lágrima de sus ojos, la cual cayó justo en la herida cicatrizando y sanando al instante el corte en su piel
Elisse se quedó atónita entonces recordó el por qué la Elisse original embaucó y forzó al fénix
Ella limpió los restos de sangre de su mano mientras el hombre se disponía a abrir los cocos por ella, hubo un silencio prolongado mientras ella se enfocaba en su trabajo
Elisse drenó el agua en un cuenco limpio y procedió a procesar los cocos utilizando una roca plana para rallar el coco mientras frotaba afanosamente, hasta que por fin consiguió sacar una masa aromática dulce y jugosa
-Que harás? Preguntó Aren
Voy a hacer agua de coco, leche de coco, aceite de coco, coco rallado, harina de coco y crema de coco y con ellos prepararé muchas cosas deliciosas, lo primero que haré son unas pequeñas tortitas de coco, ahora solo necesitaré encontrar algunos huevos-
Elisse recordó el episodio 7 cuando grabó 10 maneras de preparar un coco, por lo que sonrió y se puso a trabajar dejando al fénix con más preguntas que respuestas
El macho se fue sin decir más y al poco tiempo regresó, traía en sus manos un nido con cinco huevos
-Aquí tienes los huevos- dijo el fénix mientras le entregaba el nido
Aren había visto que Elisse había compartido pescados con Leife y al parecer el Ciervo el cual era herbívoro había quedado encantado con el sabor de aquel alimento que incluso se comió dos por lo que el fénix quería saber si está hembra compartiría algún alimento con él.
Elisse echó la ralladura de coco bien exprimida sobre un cuenco y agregó los huevos entró a la cueva y sacó tres pequeños frutos que machacó en otro cuenco exprimió el extracto de la fruta del Monje y la agregó a la mezcla de huevo y coco junto con un puñito de nueces, después formó unas tortitas con la masa y las envolvió en hojas de plátano después las puso sobre el comal de piedra ya caliente, el aroma dulce y delicado de aquella preparación cautivó por completo el sentido del fénix quién se encontraba ansioso de que esa comida estuviera lista.
Algunos minutos más tarde Elisse sacó los paquetitos y los puso sobre una roca a que se enfriara un poco, Aren no se había movido de ahí por lo que la chica se dió cuenta que estaba esperando una invitación a comer, así que desenvolvió un bultito y se lo dió, el aroma delicioso se hizo más fuerte al desenvolver el tamal haciendo que las pupilas del fénix se dilataran de placer, el hombre mordió la mitad de la torta, mientras masticaba sus papilas gustativas fueron cautivadas por aquel sabor dulce y tostado, era increíble y casi imposible que pudiera existir una mezcla tan exquisita de sabor, Elisse comió sin prisa notando los gestos y la impresión de aquel macho el cual sin siquiera pedir permiso tomó otro bulto de tamal y tras desenvolverlo se lo llevó a la boca, incluso algunos pequeños sonidos salían de su garganta mientras degustaba con placer aquel exquisito manjar.