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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 06: Una paliza que no olvidará

Lilith Gray

La oscuridad aún pesaba sobre el pabellón cuando un estruendo metálico, similar al choque de dos placas de acero, nos arrancó de la inconsciencia. No fue un despertar gradual; fue una bofetada de realidad que nos obligó a saltar de las literas con el corazón golpeando las costillas. El sonido del megáfono acoplándose chirrió en mis oídos, seguido de una voz que no pedía permiso para dominar el espacio.

—¡ARRIBA, ESCORIA! ¡FUERA DE LAS CAMAS! —el grito retumbó en las paredes de piedra, amplificando la urgencia.

En el centro del pasillo, bajo la luz parpadeante de los fluorescentes, se erguía una figura imponente. Era un hombre cuya sola presencia parecía absorber el oxígeno de la habitación. Musculoso, con una altura que rozaba lo inhumano y una cabellera negra despeinada que le daba un aire de guerrero bárbaro. Pero fueron sus ojos los que me detuvieron. Eran dos pozos de hielo azul, gélidos y carentes de cualquier rastro de empatía.

—Soy Clark Black, el Beta de su majestad el Rey Licán. Y para su absoluta desgracia, seré su instructor y su peor pesadilla durante los próximos años —su voz bajó un tono, volviéndose más peligrosa—. Tienen exactamente cinco minutos para ponerse sus trajes de combate y mover el culo a la cafetería. El tiempo empezó hace un minuto. ¿Qué hacen quietos aún? ¡MUEVANSE!

El caos estalló. A mi derecha, Pía soltó una maldición entre dientes mientras forcejeaba con una bota, moviéndose a una velocidad asombrosa. A mi izquierda, Jay, el chico del sur, jadeaba mientras se abrochaba la chaqueta de cuero reforzado.

—Vaya primer día —susurró Jay, con el rostro pálido—. Esto comienza para el mismísimo culo.

Yo no respondí. No había tiempo para quejas. Con movimientos mecánicos y precisos, producto de años de disciplina bajo la mirada de Rayan, me enfundé en el uniforme negro mate. Artemis estaba despierta, alerta, evaluando a Clark Black. Ella sabía, al igual que yo, que ese hombre no era alguien a quien se pudiera engañar fácilmente.

Fui la primera en salir del ala norte. Caminé con la frente en alto, ignorando las miradas de los otros reclutas que tropezaban entre ellos. En la cafetería, el ambiente era igual de tenso. Me serví una ración de lo que parecía ser una papilla de granos grisácea y una taza de café negro que sabía a carbón. Pía y Jay llegaron segundos después, sentándose a mi lado con la respiración agitada.

Nadie habló. No era necesario. El sabor de la comida era horrible, una mezcla insípida diseñada únicamente para proporcionar calorías, pero era mejor que el vacío en el estómago. Comí con eficiencia, obligando a mi cuerpo a aceptar el combustible mientras sentía la mirada de Vesper desde otra mesa. Ella me observaba con una intensidad venenosa, probablemente planeando cómo humillar a la heredera de Darkfire.

—¡FORMACIÓN! —el grito de Clark volvió a sacudir el aire.

Dejamos las bandejas y corrimos hacia el campo de entrenamiento, una explanada de tierra batida rodeada por muros de hormigón. El frío de la mañana mordía la piel, pero el calor de la adrenalina empezaba a circular por mis venas.

—Quiero ver de qué están hechos —dijo Clark, caminando entre las filas como un depredador eligiendo su presa—. Aquí no me importan sus nombres, sus linajes o sus tristes historias de origen. Aquí son solo números. Y hoy, los números van a sangrar. ¡Combate cuerpo a cuerpo! ¡Ahora!

Mi nombre, o mejor dicho, mi número, fue uno de los primeros en ser llamado.

—Candidata 074 contra Candidata 012. Al centro.

Vesper se adelantó con una sonrisa depredadora. Era la 012. Se tronó el cuello, emitiendo un sonido seco, y se puso en posición de combate. Tenía una postura felina, ágil y agresiva. Los demás reclutas formaron un círculo, el silencio solo roto por el viento silbando entre las grietas.

—Prepárate para morder el polvo, princesa —susurró Vesper antes de lanzarse hacia adelante.

Fue rápida, se movía como un animal salvaje. Su primer golpe fue un gancho de derecha dirigido a mi mandíbula. Me agaché, sintiendo el aire del impacto pasar sobre mi cabeza, y respondí con un golpe corto al estómago que ella bloqueó con el antebrazo. Vesper era fuerte, pero le faltaba algo esencial: control. Su rabia la hacía predecible.

Ella lanzó una patada giratoria que logré atrapar. Utilizando su propio impulso, giré sobre mi eje y la proyecté contra el suelo. El impacto levantó una nube de polvo. Vesper se levantó de inmediato, con los ojos inyectados en sangre, y se abalanzó sobre mí con una serie de golpes frenéticos.

Me mantuve en la defensiva, retrocediendo lo justo, dejando que gastara su energía. Artemis rugía en mi interior, pidiéndome que la destrozara, que mostrara quién era la verdadera Alfa en ese círculo. Pero mantuve el control. Mantuve mi máscara de debilidad aparente, usando solo la técnica pura.

Cuando Vesper lanzó un golpe excesivamente largo, dejando su flanco izquierdo expuesto, no dudé. Me deslicé bajo su guardia y conecté un codazo en sus costillas, seguido de una barrida que la mandó de espaldas al suelo por segunda vez. Antes de que pudiera reaccionar, mi rodilla estaba sobre su pecho y mi brazo bloqueaba su garganta.

—Ríndete —le dije al oído, con una voz gélida.

Vesper pataleó, intentando zafarse, pero la presión era constante. Clark Black observaba la escena desde el borde del círculo, con los brazos cruzados y una expresión ilegible.

—Basta —ordenó el Beta.

Me levanté de inmediato, recuperando la compostura. Vesper se puso en pie, tosiendo y lanzándome una mirada cargada de odio puro. Sus seguidores en el círculo estaban mudos; no esperaban que la chica que olía a beta débil le pateara el culo a su mejor guerrera.

—074, ven aquí —dijo Clark, señalándome con un dedo enguantado.

Caminé hacia él, sintiendo el peso de todas las miradas. Me detuve a un metro de distancia y me puse en posición de atención.

—¿Quién eres, recluta?

—Soy Lilith Gray, señor. Hija de Damian y Celia Gray de la ex Manada Darkfire.

Clark me escaneó de arriba abajo. Pude sentir cómo intentaba penetrar mi barrera de inhibidores. Sus ojos se entrecerraron, buscando el rastro de poder que mi apellido sugería.

—¿Tu rango?

—Soy una Alfa, señor.

Clark soltó una carcajada seca, carente de humor. Se inclinó hacia mí, invadiendo mi espacio personal, obligándome a sostenerle la mirada.

—He olido a miles de Alfas en mi vida, 074. He luchado junto al Rey en batallas que harían que tus antepasados se orinaran de miedo. Y tú... tú no hueles a Alfa. Hueles a una omega asustada que intenta jugar a ser soldado.

Sentí que el sudor frío empezaba a bajar por mi espalda. Mis dedos se crisparon, pero mantuve mi fachada

—Señor, mi loba es defectuosa —respondí con voz firme, sin parpadear—. El trauma de la masacre afectó nuestro vínculo. Pero que sea defectuosa no significa que sea débil.

El silencio que siguió fue absoluto. Jay y Pía contenían el aliento desde la formación. Vesper sonreía con malicia, esperando que Clark me expulsara allí mismo.

Clark Black guardó silencio durante lo que pareció una eternidad. Su presencia era como una losa de granito presionando mi pecho. Finalmente, se enderezó y soltó una pequeña sonrisa que prometía dolor.

—Quién lo diría. Una Alfa sin olor y con una técnica de combate que parece sacada de los manuales prohibidos de Darkfire. Interesante.

Se dio la vuelta, dirigiéndose al resto del grupo, pero lanzó sus últimas palabras por encima del hombro.

—Te mantendré vigilada, 074. Si descubro que eres un fraude, yo mismo te echaré a los perros de caza. Pero si realmente eres lo que dices ser... entonces reza a la Diosa Luna, porque voy a exprimirte hasta que desees haber muerto en aquel bosque junto a tus padres.

—Entendido, señor —respondí, aunque mi corazón latía con una mezcla de terror y euforia.

Había sobrevivido al primer encuentro. Había derrotado a Vesper y había captado la atención del Beta del Rey. Mientras volvíamos a la formación para la siguiente fase del entrenamiento, sentí la conexión con Artemis más fuerte que nunca. Ella estaba satisfecha. No nos habían descubierto, pero habíamos dejado una marca.

Esa tarde, el entrenamiento continuó con una intensidad que borró cualquier pensamiento que no fuera la supervivencia. Corrimos kilómetros bajo la lluvia helada que empezó a caer, cargando sacos de arena que pesaban casi tanto como nosotros. Escalamos muros de piedra con las manos sangrando y practicamos puntería con dagas hasta que nuestros brazos se sentían como plomo.

Al final del día, cuando regresamos al pabellón, el silencio era diferente. Ya no era un silencio de desprecio hacia mí, sino uno de duda. Vesper se mantenía en su esquina, murmurando con sus aliados, pero cada vez que yo pasaba cerca, guardaban silencio.

Me senté en mi litera y me quité las botas, viendo las ampollas y el barro. Pía se acercó silenciosamente y se sentó a mi lado.

—Eso fue increíble, Lilith —susurró, con los ojos brillando—. Nunca nadie le había dado una paliza así a Vesper. Ni siquiera los chicos del ala sur se atrevían con ella.

—Solo fue técnica, Pía —respondí, tratando de restarle importancia.

—No, no lo fue. Fue algo más. Había algo en tus ojos cuando la tenías en el suelo... parecía que podías ver a través de ella.

Jay se unió a nosotras, sentándose en el suelo frente a mi cama. Tenía una venda en el brazo y se veía exhausto, pero sonreía.

—El instructor Clark no es fácil de impresionar. Que te haya dicho que te mantendrá vigilada es un cumplido en su lenguaje retorcido. Pero ten cuidado, Lilith. Ahora tienes una diana en la espalda. Vesper no va a olvidar esto, y el Beta... el Beta no descansará hasta romperte.

—Que lo intenten —dije, mirando mis manos callosas—. He sobrevivido a la extinción de mi estirpe. He sobrevivido al abandono del hombre que decía amarme. No hay nada que Clark Black o Vesper puedan hacerme que sea peor que lo que ya he vivido.

Me acosté, sintiendo el cansancio absoluto apoderarse de mis músculos. Cerré los ojos y, por un momento, la imagen de James y Cara en el aeropuerto pasó por mi mente. Pero esta vez no sentí el pinchazo del dolor. Sentí algo nuevo. Sentí el peso del poder que empezaba a crecer dentro de mí.

James se quedaría en su manada pequeña, viviendo una vida cómoda y predecible. Yo estaba aquí, en el corazón del reino, siendo moldeada por las manos del Beta del Rey. Estaba en el camino para convertirme en algo que nadie en Luna Creciente podría imaginar.

—Mañana será peor —murmuró Jay antes de que se apagaran las luces.

—Mañana seré más fuerte —respondí para mí misma.

Artemis aulló en la lejanía de mi mente, un sonido de victoria silenciosa. La cacería apenas comenzaba, y aunque el mundo creyera que yo era una presa fácil, pronto descubrirían que las cenizas de Darkfire no estaban muertas. Solo estaban esperando el viento adecuado para desatar un incendio que lo consumiría todo.

Me dormí con el sabor de la sangre en la boca y la promesa del hierro en mi espíritu. El primer día había terminado, y Lilith Gray seguía en pie.

1
Kawtar Chilah
para cuando la actualización??
Kawtar Chilah
ais que bonito😭😭😭
JZulay
waoooo...🤯....intenso !!!
JZulay
🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/.....Artemisa, no da tregua ...
golosa /Drool/
JZulay
poderoso !!!! 💪🏼
JZulay
muy decida....y sus voluntades parecen de hierro /Slight/
Haber de qué cuero, sale más correas /Proud/
JZulay
/Drool/ y vaya que muy tenso 🧵..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Slight/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....👑.....no la tendrás fácil....🤭
el terminará postrándose...serás tú /Tongue/
JZulay
para variar los Alfas siempre dandose gustitos fuera del vínculo 🤨
JZulay
💪🏼👏🏼👏🏼👏🏼/Ok//Good/ con todo Gray
JZulay
literal !!!!......seguro te convertirás en reina 👑
JZulay
🫣...no James...eso no se vale 🥺
Kawtar Chilah
la historia me encanta, y está genial, pero, un capítulo por día es muy poco
CINVAN
🥰🥰 me encanta
CINVAN
esto se pone bueno
CINVAN
vamos a ver qué trae este viaje
CINVAN
Perro que se joda
CINVAN
No te preocupes Lili vendrá algo mejor
CINVAN
Perro sin vergüenza
CINVAN
pobre Lili 😭😭
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