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Contrato Con El Gigoló: La Boda De La Reina De Hielo

Contrato Con El Gigoló: La Boda De La Reina De Hielo

Status: En proceso
Genre:Mujeriego enamorado / Traiciones y engaños / Jefe en problemas / Matrimonio por contrato / CEO
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Y. Clover

Matrimonio por conveniencia

NovelToon tiene autorización de A.Y. Clover para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: LA LÍNEA DE SANGRE Y AGUA FRÍA

César Iván Castro vio cómo la puerta de la suite principal se cerraba tras la "pareja feliz".

Se aflojó la corbata con un suspiro de alivio.

Él tenía su propio refugio en el Ala Este, una habitación decorada con un minimalismo que Alessandra llamaba "deprimente" y él llamaba "paz mental".

—Mañana —susurró César al aire—, mañana pediré un aumento por exposición a radiación de toxicidad. O al menos que me dejen usar los doberman para proteger mi propia cordura.

Se retiró a su ala, sabiendo que en esa casa, el silencio era solo la antesala del estruendo.

**DENTRO DE LA SUITE PRINCIPAL**

Alessandra ya se había quitado la chaqueta y los tacones. Se movía por la habitación con una bata de seda negra, lanzando una cinta adhesiva de color amarillo neón sobre la alfombra persa, justo a la mitad exacta de la habitación.

—Esa es la frontera, Dante —dijo ella, señalando la línea divisoria que pasaba por el centro de la cama king size—. Si un solo átomo de tu cuerpo cruza esta cinta, consideraré que has violado el contrato y te demandaré hasta por tus empastes dentales.

Dante, que estaba sentado en un sillón Luis XIV quitándose las botas de cuero, soltó una carcajada ronca.

—¿Cinta adhesiva? ¿En serio? Es un poco infantil para alguien con tu coeficiente intelectual, ¿no crees, "cariño"?

—La claridad visual reduce los errores de cálculo —respondió ella con la frialdad de un cirujano—. Ahora, ve a dormir. Yo tengo que revisar tres fusiones y un informe de daños.

Dante se levantó, caminando lentamente hacia ella.

Se detuvo justo antes de la línea amarilla.

La habitación estaba en penumbra, y el olor de la colonia de Dante empezó a chocar con el perfume cítrico de Alessandra.

La tensión se podía cortar con un bisturí.

—¿Sabes qué me pregunto, Alessandra? —susurró él, bajando la voz—. Me pregunto si toda esta agresividad es solo un mecanismo de defensa porque tienes miedo de que, si me acerco lo suficiente, descubra que debajo de ese hielo hay algo que todavía late.

Alessandra se tensó.

Sus ojos brillaron con una luz peligrosa.

—¿Quieres saber qué hay debajo del hielo, Dante? Te lo mostraré. Es eficiencia pura.

Ella caminó hacia el panel de control táctil de la pared.

—Dijiste que la cláusula exigía que durmieras en "esta habitación". Pero no especificamos el mobiliario. Y como me estás distrayendo con tus análisis psicológicos de mercadillo... te he preparado una suite especial.

Alessandra presionó un comando en la pantalla.

Al fondo de la habitación, las puertas dobles del baño principal se abrieron de par en par.

La bañera de mármol estaba rebosante de agua con hielos flotando, y unas luces LED azules iluminaban el interior.

—He mandado a César a conseguir un sistema de refrigeración industrial y, gracias a mis contactos en biología marina, unos ejemplares preciosos de *Chirodropus* —dijo ella con una sonrisa malévola—. Son medusas de caja. Muy territoriales. El agua está a cuatro grados. Técnicamente sigue siendo la habitación, Dante. Es un espacio abierto.

Dante miró el baño, luego a Alessandra, y volvió a mirar el agua helada donde flotaban las sombras de los tentáculos.

—Estás loca. Realmente estás loca.

—No, estoy enfocada —replicó ella, abriendo su laptop—. El baño es todo tuyo. Si quieres "realismo", los esposos abnegados se sacrifican por la comodidad de sus mujeres. Puedes usar el albornoz de seda... si es que no se te congela la sangre antes de tocarlo. O puedes dormir en el suelo de tu lado de la línea. Pero si te escucho roncar, activaré el sistema de riego del techo. Buenas noches, "marido".

Dante se quedó parado en la frontera amarilla, mirando a la mujer que ya estaba tecleando como si él fuera un mueble invisible.

—Esto va a ser un año muy largo —masculló Dante, resignándose a buscar una manta gruesa para dormir en la alfombra, lo más lejos posible de las medusas y de la jefa desalmada.

Desde el Ala Este, César Iván Castro, que intentaba dormir, escuchó un grito sordo de frustración que venía de la suite principal.

«¡Codigo Negro!», pensó, y se tapó la cabeza con la almohada.

«Bitácora de supervivencia, día 4: Alessandra pasó de Reina de Hielo a bioterrorista. Las medusas tienen mejor cobertura que yo.»

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Maria Zuardi
súper interesante. gracias por permitir que sea leído. se recomienda
A.Y. Clover: muchísimas gracias por tu tiempo y por detenerte a leerlo. Si tenés alguna sugerencia la escucho (o mejor la leo) se acepta cualquier aporte o critica.☺️
total 1 replies
Rosa Benitez
Al principio me gustó la trama. pero los comentarios de Cesar habemus... al frente de todos pierde foco, se supone que Alessa es una excelente doctora. esta actuando algo necia al dejarse envolver con Rodrigo, si le daas un enfoque mas serio. llevaderoy creíble le dará un plus a la trama, porque así esta algo fastidiosa e incoherente
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