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La Heredera Que Debia Morir

La Heredera Que Debia Morir

Status: En proceso
Genre:Época / Brujas / Reencarnación
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: sterlina

interesante

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CAPÍTULO 16- El templo recibe la carta.

La noche caía pesada sobre la capital.

El silencio no era paz… era advertencia.

Entre callejones estrechos y tejados antiguos, una figura avanzaba sin detenerse. Sus pasos eran firmes, precisos, como si cada segundo contara.

El espía no miraba atrás.

No dudaba.

La carta, oculta entre sus ropas, parecía arder contra su pecho.

No era un simple informe.

Era una sentencia.

El templo se alzaba imponente en lo alto de la

ciudad.

Blanco.

Sagrado.

Intocable.

Pero aquella noche… incluso sus muros parecían más fríos.

Dos guardias custodiaban la entrada principal.

—Alto. ¿Quién va?

El espía no respondió de inmediato.

Sacó un pequeño sello metálico.

Lo mostró.

El ambiente cambió.

Los guardias intercambiaron miradas… y sin decir palabra, abrieron paso.

—Adelante.

El interior estaba en penumbra.

Velas encendidas.

Sombras alargadas.

Silencio absoluto.

El eco de sus pasos resonaba como si estuviera profanando algo.

Fue guiado por un acólito hasta una sala más profunda… más restringida.

Las puertas se abrieron lentamente.

Allí dentro…

no había lujo.

Solo poder.

Sentados alrededor de una mesa de piedra, tres figuras vestidas con túnicas oscuras alzaron la mirada.

No eran sacerdotes comunes.

Eran jueces.

—Habla —ordenó uno de ellos, con voz grave.

El espía se inclinó levemente.

—Traigo información de alto riesgo.

Colocó la carta sobre la mesa.

Nadie la tocó de inmediato.

Uno de ellos extendió la mano finalmente… y rompió el sello.

El silencio se volvió denso.

Sus ojos comenzaron a recorrer las líneas.

Y poco a poco…

su expresión cambió.

Primero, incredulidad.

Luego…

interés.

Y finalmente…

oscuridad.

—…Magia no autorizada —murmuró.

Otro de los presentes se inclinó hacia adelante.

—¿Estás seguro de lo que viste?

El espía levantó la mirada.

Firme.

—Lo vi con mis propios ojos.

Una pausa.

—Objetos flotando… creación material sin catalizador… control absoluto.

El tercer hombre habló por primera vez.

—¿Edad?

—No más de doce años.

Silencio.

Uno de los jueces apoyó lentamente ambas manos sobre la mesa.

—Un talento así… sin control del templo…

Sus labios se curvaron apenas.

—Es una amenaza.

—O una oportunidad —corrigió otro.

Las miradas se cruzaron.

Tensión.

Cálculo.

—¿Ubicación? —preguntaron.

—Ducado del norte.

—¿Familia?

—Los duques… la mantienen oculta.

Eso generó un murmullo bajo.

—Ocultamiento de herejía…

—Traición…

—Interesante.

El primero volvió a hablar.

—¿Alguien más lo sabe?

El espía dudó apenas un segundo.

—El guardia del ala oeste sospecha.

—Entonces el tiempo es limitado.

Silencio.

Pesado.

Decisivo.

Uno de los jueces se puso de pie.

Lentamente.

Su presencia llenó la sala.

—No podemos permitir que crezca.

—Ni que otros la descubran antes que nosotros.

Miró a los demás.

—Enviaremos un grupo.

—Discreto.

—Eficiente.

—Y si es necesario…

Hizo una pausa.

—Definitivo.

El significado quedó flotando en el aire.

El espía no se movió.

Pero por dentro…

algo se tensó.

—¿Órdenes para mí?

El hombre lo observó fijamente.

—Regresa.

—Vigila.

—Y si la situación cambia…

Sus ojos se endurecieron.

—Actúa.

El espía inclinó la cabeza.

—Como ordene el templo.

La carta fue colocada nuevamente sobre la mesa.

Pero ya no era solo tinta sobre papel.

Era una decisión tomada.

Una cacería iniciada.

Muy lejos de allí…

en el ducado…

Sacha dormía.

Ajena.

En calma.

Por ahora.

Simone permanecía a su lado,

profundamente dormida también, con una expresión más tranquila que en días anteriores.

Por primera vez…

no estaba sola.

Pero esa paz…

era frágil.

En la oscuridad del bosque cercano…

figuras comenzaron a moverse.

Capas negras.

Presencias silenciosas.

No eran soldados comunes.

No eran nobles.

Eran ejecutores del templo.

Y ya estaban en camino.

El viento sopló con fuerza esa noche.

Como si intentara advertir algo.

Pero nadie lo escuchó.

1
Stephani Rivera
me gusta que estas hermanastras se lleven bien y no como en algunas obras que solo es envidia y odio🥰
Ana Tello
Hermosa historia
Ana Fernandez
el comienzo es interesante, aunque bastante cliché a ver cómo sigue
Stephani Rivera
bueno tiene un comienzo algo peculiar
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