Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano
– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -
Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano
🔞 Algunas escenas son explícitas
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Es ahora o nunca
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Temprano en la mañana, las dos fuimos llamadas a la oficina del duque, quien estaba más que furioso por los rumores de que su segunda hija poseía poderes malignos —y que la primera era una insolente sin conocimientos académicos. Cintia apretó los labios aguantando la rabia; Aylin permanecía lo más tranquila posible mientras lo veía gritar.
– Pobre hermana… Padre, debemos hacer algo al respecto. Podría terminar muy mal para ella y será difícil que encuentre esposo.– Dijo con aire profundamente preocupado.
– Lo sé, esto no puede quedar así. Tu hermana no tiene ningún poder maligno; eso lo estoy seguro.–
Aylin abrió los ojos sorprendida. ¿El duque la estaba defendiendo? ¿Eso quería decir que no se casaría con Eric? Meneó levemente el labio: no podía dejar escapar esa oportunidad. Cintia estaba molesta al ver cómo de golpe lo defendía.
– Alguna de las dos podría haber heredado poderes de naturaleza, y no son malignos en nuestro reino. Voy a aclararlo lo antes posible.–
– Padre… ¿Quieres decir que alguna de nosotras podría despertarlos?– Preguntó Cintia con gran emoción mientras miraba a Aylin.
– Sí, su madre los tenía y por herencia se transmiten.–
«¿Por herencia? Pero… Nunca se mencionó que Cintia tuviera poderes… ¿O será que no es su hija legítima? ¿O me perdí esa parte de la historia?» Mis dudas eran enormes. ¿Entonces de quién es hija Cintia? ¿O el duque engañó a mi madre?
– Tranquila, Aylin. Solucionaremos esto. Puedes retirarte.– Dijo al verme con aire preocupado, pero en realidad yo estaba emocionada con este giro de los acontecimientos. Asentí y me fui a mis sesiones de entrenamiento.
– Padre… ¿Crees que yo pueda tener estos poderes?– Preguntó Cintia emocionada.
– Sí, con entrenamiento lo descubrirás. Hoy vendrá el maestro: cuando supe de estos rumores supe que tenía que actuar, porque no solo ella sería avergonzada, sino toda nuestra familia.–
Cintia no se dio cuenta de la gravedad de sus palabras; solo pensaba en sus propios intereses, pero no entendía por qué no creyó que los poderes fueran malignos… Aunque aún contaba con el príncipe para convencerlo y evitar que Aylin los tuviera.
…
Pasó un año. El duque logró encontrar un gran maestro de magia: Cintia desarrolló poderes relacionados con el aire, mientras que yo dominaba los de la tierra —algo que no le gustó nada a ella. Como era de esperarse, no me metí en su camino: el príncipe llegó a tomar el té para hacer una propuesta de mano por mí, pero la rechacé dejando en claro al duque que Cintia mantenía una excelente relación con él, lo cual le parecía justo al ser la primera hija. Además, yo no pensaba dejar escapar a mi villano, cuyo cuerpo era tan imponente como el de los dioses.
– Cintia tiene una mejor relación con el príncipe, padre. Yo no comparto ningún vínculo especial con él; apenas bailamos en mi debut.–
– ¿Estás segura? Sabes que ya estás en edad de casarte.– Dijo preocupado.
– Lo sé, pero no me interesa, padre. Aunque…– Hice una pausa que llamó su atención. – El duque Eric me agrada. Sería un excelente esposo si lo considera, y también nos beneficiaría enormemente a la familia.–
Era ahora o nunca; no podía permitirme que se opusiera. El duque sabía que las tierras de Eric eran fértiles, contaban con grandes herreros y materiales preciosos —la mayoría de los envíos del reino salían de Varkel, el reino de las sombras.
– Ese hombre tiene muy mala fama. ¿Estás realmente segura?–
Me miró como si me rogara que rectificara, pero algo que caracterizaba al duque era su gran codicia por el dinero y el estatus elevado.
– Claro que sí. Es lo que deseo, padre. Por el bien de nuestra familia estaría más que feliz de hacerlo.–
Sonreí. Si él supiera que solo quería al duque Eric para disfrutar de sus encantos y vivir la fantasía más grande…
– Bien… Veré qué puedo hacer.–
Pareció desinteresado, pero conseguí lo que quería: seguro en estos días enviaría la propuesta de matrimonio.
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– Madre, no quiero este matrimonio. Yo quiero a la señorita Aylin.– Dijo firme mientras tiraba la propuesta de compromiso sobre la mesa.
– Está decidido, hijo mío. La primera hija es quien debe casarse contigo, es la mayor. Además, la segunda tiene muy mala reputación: escuché que es demasiado seria y las malas lenguas hablan de una cierta malicia en ella.–
– No es así. Yo mismo pude comprobar que no tiene nada de malo en su ser. Me sorprende que escuches estos rumores, madre; siempre dices que son mentiras.– Levantó una ceja.
– Lo son, pero no me gusta que se involucre contigo ni con el reino. La señorita Cintia cuenta con excelentes comentarios.–
– Yo escuché todo lo contrario: no tiene buenas calificaciones, su rendimiento es muy bajo para su edad y no sabe nada de economía ni de lo más básico sobre la administración de un reino.– Se frotó las sienes. – Investigué a fondo y la señorita Aylin sería una mejor reina… incluso una gran guerrera.–
– ¡Qué espanto! Una mujer en medio de tantos hombres… Eso da mucho de qué hablar…–
Francisco mordió los labios para no reírse de su falta de memoria. Si no fuera porque ella se había acostado con su padre, no estaría ahí; y saber que su malicia llevó a la muerte de su madre no lo haría callar por mucho tiempo. Lo aguantaba solo para poder destronarla: no podía oponerse ahora, pero una vez tuviera el trono solicitaría el divorcio sin que nadie pudiera hacer nada.
– Debería dejar de hablar de los demás, ma… dre.– La miró de reojo. Catalina apretó los dientes ante su insinuación.
– Ella no es apta para el puesto, y tu padre dirá lo mismo.– Dijo firme antes de salir de la sala.
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desollar es quitar la piel*
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