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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo
Popularitas:12.7k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Flores y palabras afiladas

A la mañana siguiente, el aroma a café y pan tostado flotaba en el comedor de la mansión Harrison. Natalia bajó las escaleras aún con el cabello ligeramente húmedo por la ducha, vestida con un suéter crema de punto grueso y jeans claros. Llevaba su mochila colgando de un hombro, lista para irse a la universidad.

Al entrar al comedor, se detuvo un segundo. Su padre estaba sentado a la cabecera de la mesa, y frente a él se encontraba Alejandro Foster, impecablemente vestido con una camisa negra que acentuaba su figura atlética. Ambos revisaban documentos mientras tomaban el desayuno.

—Buenos días, papi —saludó Natalia con voz dulce, acercándose a Ernesto y dándole un beso en la mejilla, como hacía desde niña.

Ernesto sonrió con cariño y le acarició el cabello.

—Buenos días, mi princesa. ¿Dormiste bien?

—Más o menos… —respondió ella con una pequeña sonrisa.

Luego miró hacia el otro lado de la mesa y saludó con educación, aunque algo tímida:

—Buenos días, señor Foster.

Alejandro levantó la vista de los papeles. Sus ojos verdes se posaron en ella con esa intensidad que ya comenzaba a resultarle familiar.

—Buenos días, Natalia —contestó con voz grave y serena.

Natalia se sentó en su lugar habitual y se sirvió un poco de jugo de naranja. Mientras untaba mantequilla en una tostada, no pudo evitar escuchar la conversación entre los dos hombres.

—…el mercado italiano es mucho más exigente en términos de diseño y acabados —decía Alejandro con seguridad—. Pero si logramos mantener la calidad que vi ayer en la fábrica, podemos posicionarnos muy bien. Tengo contactos en Milán que pueden abrirnos puertas importantes.

Ernesto asentía, impresionado.

—Eres muy joven para tener tanta visión clara del negocio, Alejandro. Me gusta eso. Tienes una mente estratégica impresionante.

Natalia observaba disimuladamente a Alejandro mientras hablaba. Le parecía atractivo de una forma que la perturbaba. Su forma de expresarse era segura, casi arrogante, pero inteligente. Cada palabra parecía medida y con peso. Había algo en su presencia que la hacía sentir pequeña, pero al mismo tiempo… intrigada.

“Es tan serio… y guapo”, pensó, sintiendo un leve calor en las mejillas. Sacudió la cabeza internamente y se concentró en su desayuno.

Poco después, se levantó con la mochila en la mano.

—Me voy a la universidad, papi. Regreso en la tarde.

—Conduce con cuidado, princesa —le dijo Ernesto.

Alejandro solo inclinó ligeramente la cabeza a modo de despedida, sin decir nada más.

Al llegar al campus, Natalia apenas había bajado del auto cuando vio a Steven esperándola cerca de la entrada principal. En sus manos llevaba un ramo grande de rosas rojas y blancas. Al verla, se acercó con expresión arrepentida.

—Nat… —dijo con voz suave—. Perdóname por lo del otro día. Me comporté como un idiota. Estaba frustrado y dije cosas que no sentía. Estas flores son para ti. Sé que no merezco que me perdones tan fácil, pero… te quiero. No quiero perderte por una discusión tonta.

Natalia miró las flores y luego el rostro de Steven. A pesar de todo lo que había pasado, su corazón bondadoso y su inocencia hicieron que la rabia se disolviera rápidamente. Tomó el ramo con cuidado.

—Steven… me dolió mucho lo que me dijiste. Me hiciste sentir sucia y tonta.

—Lo sé, nena. Fui un imbécil. Te prometo que voy a cambiar. Dame otra oportunidad, por favor.

Ella suspiró y, con esa nobleza que la caracterizaba, asintió lentamente.

—Está bien… te perdono. Pero no vuelvas a hablarme así nunca más.

Steven sonrió aliviado y la abrazó con fuerza, besándola en la frente.

—Gracias, mi amor. Te compensaré, lo prometo.

Natalia entró al salón de clases con el ramo de flores en la mano y una sonrisa tímida en los labios. Apenas se sentó, Lindsay se inclinó hacia ella con ojos brillantes de curiosidad.

—¡Qué lindo ramo! ¿Steven te pidió perdón? Ay, Nat, qué romántico es. Algunas tenemos suerte con chicos que saben cómo disculparse.

Eloise, sentada al otro lado, puso los ojos en blanco y cruzó los brazos, visiblemente molesta.

—¿En serio, Natalia? ¿Un ramo de flores y ya lo perdonaste? Después de que te llamó calienta-braguetas y mojigata, ¿así de fácil? Por favor… eres demasiado buena. Ese tipo va a seguir manipulándote porque sabe que siempre le vas a creer.

Natalia bajó la mirada hacia las flores y sonrió suavemente, aún feliz.

—No quiero pelear, Eloise. Hoy estoy contenta. Steven se disculpó de corazón. Quiero darle una oportunidad. Además… me hace feliz.

Eloise bufó, pero no insistió más. El resto de la mañana, Natalia flotaba en una nube de ilusión juvenil. Ignoraba las miradas de preocupación de su amiga y se concentraba en la sensación cálida de haber arreglado las cosas con su primer novio.

Cuando regresó a casa por la tarde, aún llevaba el ramo de rosas en los brazos. Apenas cruzó la puerta principal, se topó de frente con Alejandro Foster, que bajaba por las escaleras con su laptop bajo el brazo. Sus ojos verdes se posaron inmediatamente en las flores.

Alejandro se detuvo en el último escalón y levantó una ceja, con una expresión entre burlona y molesta.

—Vaya… rosas rojas y blancas. Qué clásico —comentó con tono seco y algo agresivo—. Veo que el noviecito supo cómo comprarte con un ramo barato. Qué fácil se resuelven las cosas cuando una es tan… comprensiva.

Natalia se quedó paralizada. El comentario le cayó como una bofetada. Sintió cómo la sangre le subía al rostro, esta vez de pura furia.

—¿Disculpa? —respondió ella, alzando la voz más de lo que pretendía—. ¿Quién te crees que eres para opinar sobre mi vida? Ni siquiera me conoces. No tienes derecho a juzgarme ni a hablarme así.

Alejandro dio un paso hacia ella, sin intimidarse por su enojo.

—Solo digo lo que veo. Llegas sonriendo como si nada hubiera pasado después de que ese chico te humillara. Si fueras mi hija, me preocuparía que te conformes con tan poco.

—¡Pues no soy tu hija! —exclamó Natalia, furiosa, con los ojos brillando de rabia y algo más que no lograba identificar—. Y no necesito tu opinión. Métete en tus asuntos, Alejandro. Tú solo estás aquí por negocios con mi padre, nada más.

Sin esperar respuesta, Natalia pasó a su lado bruscamente y subió las escaleras casi corriendo. Al llegar a su habitación, cerró la puerta con fuerza y arrojó el ramo de flores sobre la cama.

Se quedó de pie en medio de la habitación, respirando agitada. No entendía por qué el comentario de Alejandro le había dolido tanto. Steven la había insultado directamente y lo había perdonado en minutos… pero las palabras de Alejandro se le habían clavado como espinas.

Se dejó caer sentada en la cama y se llevó las manos al rostro.

—¿Por qué me importa lo que él piense? —susurró para sí misma, confundida—. Ni siquiera lo conozco…

Abajo, en la sala, Alejandro se quedó mirando las escaleras por donde Natalia había desaparecido. Sacudió la cabeza, molesto consigo mismo por haber hablado de más.

—Idiota… —murmuró entre dientes.

Ninguno de los dos sabía que esa pequeña discusión acababa de encender una chispa que sería muy difícil de apagar.

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MisterG028
Que opinan, Alejandro debería perdonar a su madre
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Lupita Garcia Esparza
que es lo que oculta Alejandro tiene muchos secretos 😭😭
Lupita Garcia Esparza
me gustaría que Alejandro le hable a Natalie de su enfermedad 😭😭
Lupita Garcia Esparza
por favor escritora no mates tan rápido a Alejandro merece conocer a su hijo ho hija 😭😭
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora me encanta 💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Espero pueda hacer el tratamiento y Curarse. Merece conocer a su hijo y ser Feliz . Lucha Alejandro con todas tus Fuerzas 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
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