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LA OSCURA TENTACIÓN DEL CEO

LA OSCURA TENTACIÓN DEL CEO

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Amor-odio
Popularitas:14k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Alexa Hills desprecia a su jefe, el arrogante y poderoso Azkarion DArgent, casi tanto como a su asfixiante deuda. Sin embargo, cuando un oscuro incidente destruye su estabilidad, la renuncia parece su única salida... hasta que Azkarion le presenta una oferta imposible de rechazar.

A cambio de su libertad financiera, Alexa deberá firmar un contrato de matrimonio y entregarse al mundo de un hombre con obsesiones ocultas y una tentación secreta que roza lo prohibido. Atada por un papel y rodeada de lujos peligrosos, Alexa descubrirá que el mayor riesgo no es el contrato, sino sucumbir a los deseos irresistibles que su "esposo" despierta en ella.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 5

El sol del sábado entró por mi ventana con una crueldad innecesaria, iluminando las tres cajas de cartón que contenían los restos de mi identidad. No había dormido. Cada vez que cerraba los ojos, el peso del diamante en mi dedo anular se sentía como un grillete de mil kilos. Me levanté y me puse unos jeans viejos y una camiseta holgada, aferrándome a la última ropa que realmente me pertenecía antes de que Azkarion decidiera convertirme en su muñeca de seda y encaje.

El desayuno con mis padres fue un funeral disfrazado de fiesta. Mi madre había hecho panqueques, su forma silenciosa de celebrar mi "ascenso". Ver la alegría en sus ojos, notar que por fin el temblor de sus manos había desaparecido porque ya no temía que nos echaran a la calle, era el único combustible que me mantenía en pie. Me tragué cada bocado con esfuerzo, sintiendo que cada gramo de comida era un pago por mi silencio.

A las ocho en punto, el rugido de un motor potente rompió la paz del vecindario. Miré por la ventana y vi un camión de mudanzas negro, elegante y sin logotipos, escoltado por el mismo coche de lujo de Azkarion. No había enviado a un equipo cualquiera; él mismo estaba bajando del vehículo, luciendo unos pantalones oscuros y una camisa de lino azul marino con los primeros botones desabrochados. Verlo en mi entorno, frente a la fachada de ladrillo descascarado y el grafiti de la esquina, era como ver a un dios caído en un basurero.

—Es hora, Alexa —dijo mi madre, con voz temblorosa de emoción—. Tu jefe está aquí. Es... es un hombre muy imponente, ¿verdad?

—Lo es, mamá. Lo es todo —susurré, saliendo al portal para recibirlo antes de que decidiera entrar y analizar nuestra pobreza con esa mirada gélida.

Azkarion me vio y se detuvo. Sus ojos recorrieron mi ropa con un desprecio evidente, pero hubo un destello de algo más, algo que parecía una chispa de deseo reprimido al ver cómo los jeans se ajustaban a mis caderas. No dijo "buenos días". No saludó a mis padres que se asomaban con timidez tras de mí. Simplemente chasqueó los dedos y dos hombres corpulentos subieron a por mis cajas.

—¿Solo tres? —preguntó, acercándose a mí. El aire se volvió más pesado, cargado de su presencia eléctrica—. Esperaba que intentaras llevarte hasta las cortinas.

—No necesito mucho para recordarme quién soy, Azkarion —respondí, cruzándome de brazos—. A diferencia de ti, no me defino por lo que poseo.

Él sonrió, una curva lenta y peligrosa en sus labios que me hizo retroceder un paso hasta chocar contra la pared del pasillo. Se inclinó, apoyando una mano sobre mi cabeza, atrapándome.

—A partir de hoy, posees todo lo que yo poseo. Esa es la cláusula cuatro, ¿recuerdas? Mi nombre, mis bienes... y mis sombras.

Se apartó justo cuando mi padre salió a darle la mano. La escena fue surrealista: mi padre, un hombre honesto y derrotado, agradeciéndole a Azkarion por "cuidar" de su hija, mientras el hombre que acababa de comprarme asentía con una cortesía falsa que me revolvía las entrañas.

El viaje hacia su residencia fue un tránsito entre dos mundos. Dejamos atrás los edificios bajos y las calles ruidosas para adentrarnos en las colinas, donde las propiedades se ocultaban tras muros de piedra y puertas de hierro forjado. La mansión DArgent era una obra maestra de arquitectura moderna y fría: cristal, acero negro y hormigón pulido. Parecía más un búnker de lujo que un hogar.

—Bienvenida a tu nueva realidad —dijo mientras las puertas se abrían automáticamente.

Al bajar del coche, una mujer de mediana edad con un uniforme impecable nos esperaba.

—Esta es la señora Gable, el ama de llaves. Ella te mostrará tus aposentos. Tengo una reunión en el club, así que espero que estés lista para las ocho. La gala de la Fundación Marat no es negociable.

Se fue sin mirar atrás, dejándome sola en la inmensidad del vestíbulo. La señora Gable me guio por pasillos infinitos, decorados con arte abstracto que parecía gritar en silencio. Al llegar a lo que sería mi habitación, se me cortó la respiración. Era más grande que todo mi apartamento. Las paredes eran de un tono crema suave, y un ventanal del suelo al techo ofrecía una vista panorámica de la ciudad que ahora me pertenecía desde las alturas.

Sobre la cama king-size, descansaban varias bolsas de tiendas de lujo que ni siquiera me atrevía a pronunciar.

—El señor DArgent seleccionó personalmente el guardarropa para esta semana, señorita Hills —dijo la señora Gable con una sonrisa profesional—. Si necesita algo, solo tiene que presionar el intercomunicador. El baño está equipado con todo lo necesario para su preparación de esta noche.

Cuando se marchó, me dejé caer sobre el edredón de seda. Era demasiado suave, demasiado perfecto. Me sentí como un virus en un sistema operativo impecable. Abrí una de las cajas de Azkarion. Contenía lencería de encaje negro, tan fina que parecía que se desharía con el roce de mis dedos. Sentí un calor súbito en las mejillas. No era solo ropa; era un mensaje. Él quería que supiera que cada centímetro de lo que cubriera mi piel estaba bajo su control.

Pasé la tarde sumergida en una bañera de mármol que parecía una piscina, tratando de ahogar la ansiedad. El agua estaba perfumada con aceites de jazmín y sándalo, los mismos aromas que parecían perseguirme desde que conocí a ese hombre. Mientras me frotaba la piel, no podía dejar de pensar en lo que pasaría esta noche. La prensa, las fotos, los rumores. Sería "la prometida del CEO". Una mentira brillante diseñada para ocultar una transacción comercial.

A las siete, empecé el ritual de transformación. Me puse un vestido de seda color medianoche, con una caída fluida que se abrazaba a mis muslos y un escote en la espalda que llegaba hasta la base de mi columna. Al mirarme al espejo, casi no me reconocí. No era la asistente Alexa; era una extraña, una mujer que irradiaba una sensualidad peligrosa que no sabía que poseía. Me puse el anillo de diamantes, que ahora brillaba con una luz propia bajo las lámparas de cristal.

Un toque en la puerta me sacó de mis pensamientos.

—Entra —dije, esperando a la señora Gable.

Pero era él. Azkarion estaba de pie en el umbral, vestido con un esmoquin negro que lo hacía parecer el dueño de la noche misma. Se quedó helado al verme. Sus ojos, normalmente grises y distantes, se oscurecieron hasta volverse casi negros mientras me recorría de pies a cabeza. El silencio se prolongó tanto que el aire empezó a vibrar entre nosotros.

Caminó hacia mí con una lentitud que me hizo contener el aliento. Se detuvo a mis espaldas, mirando nuestro reflejo en el espejo. Su mano derecha se deslizó por mi espalda desnuda, y el contacto de su piel fría contra la mía me envió una descarga eléctrica que me hizo arquear el cuerpo involuntariamente. Sus dedos eran largos y expertos, trazando el camino de mi columna con una delicadeza que contrastaba con la brutalidad de sus palabras habituales.

—Te queda mejor de lo que imaginé —susurró cerca de mi oreja, y pude sentir su aliento cálido en mi cuello—. Pero te falta algo.

Sacó un collar de su bolsillo. Era una lágrima de zafiro rodeada de pequeños diamantes negros. Se colocó detrás de mí para ponérmelo. Sus manos rozaron mi garganta, y por un momento, cerré los ojos, entregándome a la sensación de su cercanía. Su pecho rozaba mi espalda, y podía sentir el latido rítmico de su corazón. Había algo animal en su presencia, algo que me incitaba a huir y a quedarme al mismo tiempo.

—¿Por qué haces esto, Azkarion? —pregunté con la voz rota—. Tienes todo el dinero del mundo. Podrías haber contratado a cualquier modelo para este papel.

Él apretó el cierre del collar y dejó sus manos descansando sobre mis hombros. Sus ojos se encontraron con los míos en el espejo, y vi una sombra de algo antiguo y oscuro en ellos.

—Porque ninguna de ellas me miraría con el odio con el que me miras tú, Alexa. Y nada es más excitante que conquistar a alguien que jura que nunca se rendirá.

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Elizabeth Delvicier
honestamente cuántas quisieran alg🪳 que les solucione las deudas
Kelys Leal
pero al comienzo dice que la mamá de ella está viva cuando llega al apartamento a decirle q se tenía que ir q la habían acendido
Ada Zulma Lopez
una hermana, prima guuauu 😂😂
Ada Zulma Lopez
wow!!🤷tantas revelaciones ya me perdí jajaja!,,,!pero es un lindo amor si se perdona 💘🌟🌹✨️
Ada Zulma Lopez
tal vez tenga una chance huir no va a poder ,, solo queda enamorarlo🤷💘😂
Ivana Carrazán
hermosa novela pero vi que dice q la madre murió de ella, cuando en capítulos anteriores estaba sacando cuentas y le hizo los panqueques de despedida. aparte habla de un accidente que nunca antes se nombró.
Kelys Leal: aso mismo digo yo por q la mencionan a ella que le hizo todo eso y después dice q está muerta n{ entiendo
total 1 replies
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