𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞𝐬, 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐯𝐞𝐥𝐚. ⚠️➕🔞⚠️
porfavor no denunciar ✋,si no te gusta la novela siéntase gustoso de retirarte 🚶🏻♀️
NovelToon tiene autorización de kircha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
cap 5
Dabuc dejó escapar un leve suspiro, permitiendo que la comisura de sus labios se curvara en una sonrisa.
—¿Samanta…? ¿Ese es tu nombre? —murmuró, pensativo—. ¿Debería ir a verla?
No… eso me haría quedar como un acosador…
Un aliento frustrado escapó de su pecho mientras apoyaba los codos sobre el borde del escritorio.
Llamaron a la puerta. Su guardaespaldas pidió permiso para ingresar. Dabuc, con voz neutra, le permitió el paso. El hombre entró inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto y le entregó un mensaje proveniente del club nocturno.
—Esta noche parece que será interesante —dijo Dabuc, tomando nuevamente el arma.
El guardaespaldas permaneció rígido y sereno, a la espera de órdenes.
Mientras tanto…
Selina regresaba a casa con varias bolsas de compras. Había adquirido todo lo necesario para entrar al club nocturno.
Al caer la noche, estaba impecable. Divina. Con una actitud positiva, se dirigió al lugar.
Ya frente al club, permaneció oculta tras un cartel, esperando la oportunidad perfecta para atrapar a una buena presa que le sirviera como boleto de entrada.
En cuestión de segundos, un hombre con pinta de gánster llegó acompañado de una mujer. Su presencia era intimidante. No era atractivo, pero podría servirle.
El hombre descendió del auto y caminó hacia la entrada junto a su acompañante. Selina, apresurada, decidió llamar su atención provocando una escena con el guardia.
—¡Suélteme! —exclamó con altivez—. ¿Acaso no soy digna de estar en un lugar como este?
—Ya le dije que se vaya —respondió molesto, señalando a su compañero—. Saca a esta mujer de aquí.
—Sí.
—Espera.
Una voz pesada se escuchó detrás. El hombre de aspecto gánster se acercó y preguntó qué ocurría. El guardia explicó la situación.
El sujeto la observó de pies a cabeza con una mirada lasciva y morbosa. Era incómodo, pero Selina no podía permitirse mostrar inquietud. No esta vez.
Al notar que era extranjera, pareció no darle importancia.
—¿Quieres entrar? —preguntó.
—Sí —respondió sin dudar.
La sonrisa del hombre se ensanchó, cargada de morbo. Selina solo pensaba en entrar; una vez dentro, encontraría la forma de deshacerse de él y acercarse al heredero del Estado Z.
El hombre la tomó por la cintura y lanzó una mirada de superioridad al guardia.
—Esta belleza viene conmigo —dijo con tono autoritario—. Supongo que no hay problema, ¿o sí?
—P-perdón… no me atrevo a mirarlo a los ojos, jefe de la zona oriente —respondió bajando la cabeza, sumiso.
Sin soltarla, avanzó y tomó también a su primera acompañante por la cintura. Así ingresaron al club.
Dentro, todo parecía un club común. Nada sospechoso a simple vista. Bailes para el entretenimiento femenino, mujeres danzando para el masculino.
Personas de alto estatus llenaban el lugar.
Se dirigieron al centro. Varios hombres se acercaron a saludar al gánster. No eran simples civiles; tenían porte mafioso. Uno lucía dientes de oro que brillaban al hablar. Autoritario, meticuloso, peligroso. El otro parecía más calmado, serio y calculador; un hombre de pocas palabras.
Cada uno iba acompañado de una mujer. Los tres hombres y las cuatro chicas se dirigieron a una mesa reservada para la segunda categoría.
Selina se sentó junto al hombre. La otra mujer se acomodó sobre sus piernas, seductora. Él no desaprovechaba oportunidad para tocarla.
Selina, por su parte, se mostraba coqueta y sumisa, mientras observaba discretamente el lugar buscando al heredero del Estado Z.
Un apretón brusco en su seno la hizo soltar un gemido involuntario. El hombre deslizó su mano hasta su cintura, atrayéndola con fuerza hacia él, imponiendo su autoridad sobre ambas mujeres.
Selina se sonrojó, avergonzada. Los otros dos hombres fijaron sus miradas en ella, poniéndola nerviosa.
—Vaya… parece muy sensible al más mínimo toque —dijo uno con pretensión—. Te doy un millón si me dejas dormir con ella esta noche.
El hombre junto a Selina rió a carcajadas.
—Claro. Toda tuya.
—La disfrutaré al máximo.
—No olvides prestármela también —agregó el otro.
Narrativa de Selina
Mi cuerpo tembló por instinto. Mi mente buscaba desesperadamente una salida.
Mi respiración se agitó.
<< ¿En qué problema me metí? ¿Cómo me libro de estos tipos? No puedo desafiarlos directamente… tengo que pensar rápido. >>
El calor de un beso en mi cuello me sacó de mis pensamientos. El hombre me miró como si fuera a devorarme.
—No te asustes, solo bromeamos —dijo sonriendo—. ¿Cómo dejaría que duermas con otro si aún no te he probado yo?
—¿Ah…?
—Jajaja, tranquila. No tienes nada que temer.
Tomó su whisky con calma. El otro hombre se relajó en el sofá. Yo había olvidado por completo al heredero del Estado Z.
Solo pensaba en cómo escapar.
No podía matarlos. No podía actuar impulsivamente.
No medí las consecuencias…
Entonces, una presencia aterradora me arrancó de mis pensamientos.
Alguien se detuvo frente a nosotros.
Levanté la mirada y me quedé helada.
Era él.
El hombre de la máscara y el tatuaje en el brazo.
El silencio cayó de golpe. Todos se levantaron e hicieron una reverencia.
—Joven maestro —dijo uno, nervioso—. Es un honor tenerlo aquí esta noche.
—Bienvenido, joven maestro.
—Es un gran honor estar en su presencia…
El miedo se apoderó de mí. Sus ojos estaban fijos en mí. No podía ver su expresión, pero sentí una presión abrumadora, como si estuviera molesto.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Bajé la mirada para ocultar mi inquietud.
se mando?
Apoya con likes 👍, comentarios 💬,votos y regalos 🎁 ¡Hagamos que más lectores la descubran!