Manjiro y tú eran mejores amigos desde pequeños, por eso estuviste con él desde siempre y tienes sentimientos hacia él. Los fundadores también eran tus amigos, pero desde que una chica llamada Luna entró a Toman, te "robó" a tus amigos, también a Manjiro. Manjiro se volvió distante: no te contestaba, te excluía, te ignoraba... esto te afectó un poco. Tu mejor amigo y el chico que te gustaba te cambiaba un poco más cada minuto. Siempre que intentabas hablar de ello, decía que estabas siendo posesiva y que no tenías razón para actuar así... hasta que llegó ese día.
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22
—"Jefe, el equipo exterior reporta movimiento en el balcón contiguo,"— interrumpió la voz de Kai por la radio de uno de los hombres de Manjiro. —"Parece que alguien está tratando de escalar la pared para llegar a la habitación vecina."—
Manjiro maldijo entre dientes, su atención desviándose momentáneamente de Saori hacia la nueva amenaza. —"¡Mierda! Kaito, encárgate de eso. Que dos hombres vayan a interceptarlos."—
Volvió a mirar a Saori, cuyo rostro mostraba tanto miedo como desafío mientras se aferraba al marco de la ventana. —"Ves lo que provocas,"— dijo con amargura. —"Todo este caos porque no puedes aceptar que las cosas cambian."—
El sonido de pasos corriendo por el pasillo llegó desde afuera mientras los hombres de Manjiro respondían al llamado de auxilio.
—"¡Kaito, quiero dos hombres en la habitación vecina ahora!"— gritó Manjiro por su radio, sin apartar la vista de Saori.
Ella aprovecha la distracción para deslizarse más cerca del borde de la ventana, sus dedos buscando apoyo en la pared externa del edificio. —"¡No voy a volver contigo, Manjiro!"— dice con voz firme a pesar del miedo en sus ojos. —"¿Cuántas veces tengo que decirte que te odio por lo que hiciste?"—
Afuera en el pasillo, se escuchan golpes fuertes contra una puerta cercana mientras el equipo de Kaito fuerza la entrada a la habitación contigua. El ruido atrae la atención de otros huéspedes en el corredor, quienes comienzan a abrir sus puertas para investigar.
—"¡Manjiro, tenemos que irnos!"— gritó uno de sus hombres desde la puerta abierta. —"La gente está empezando a llamar a la recepción. Si viene seguridad, esto se pondrá feo."—
El líder de Toman soltó una carcajada seca, sin rastro de preocupación en su rostro. —"Que vengan. Los haré pedazos."— Pero su tono cambió cuando vio a Saori trepando peligrosamente por el borde de la ventana. —"¡Maldita sea, Saori, vas a matarte!"—
Corrió hacia ella justo cuando sus dedos encontraban un saliente metálico en la pared exterior. Sus manos la agarraron por la cintura con fuerza, tirándola de vuelta al interior de la habitación.
—"¿Estás loca? ¡Podrías haberte roto el cuello ahí abajo!"— gruñó Manjiro mientras la arrastraba lejos de la ventana ahora vacía.
Manjiro la arrastró lejos de la ventana, su agarre firme pero no violento. Sus ojos oscuros la escudriñaron, buscando cualquier signo de lesión. —"¿Estás bien? ¿Te lastimaste algo?"—
A pesar de la tensión del momento, una parte de él se preocupaba genuinamente. Siempre había sido así: protector, incluso cuando estaba enojado.
—"Deja de hacer estupideces,"— dijo con más calma, aunque su voz aún tenía un filo de frustración. —"No puedes seguir huyendo de mí cada vez que las cosas se ponen difíciles. Esto tiene que terminar."—
Afuera en el pasillo, los gritos de otros huéspedes se hacían más audibles. —"¡Señor, la policía está en camino!"— llamó uno de sus hombres desde la puerta.
Manjiro suspiró, pasando una mano por su cabello desordenado.
Aprovecho esa distracción y salgo corriendo de la habitación, corro por las escaleras hasta la planta baja y salir del hotel
Manjiro soltó una maldición cuando se dio cuenta de que Saori había aprovechado su distracción para escapar. —"¡Mierda, la dejé ir!"—
Sin pensarlo dos veces, arrojó su arma a uno de sus hombres y corrió hacia las escaleras de emergencia, ignorando los gritos de sus subordinados. —"¡Kaito, cubre la salida principal! ¡Los demás conmigo!"—
Comenzó a bajar los peldaños de dos en dos, sus botas resonando contra el concreto. El corazón le latía con una mezcla de ira y adrenalina mientras calculaba cuánto tiempo le llevaría a ella alcanzar la planta baja.
Afuera en la calle, Saori salió corriendo del hotel hacia la avenida iluminada. Su cabello rubio ondeaba detrás de ella mientras buscaba desesperadamente un taxi o cualquier medio de escape.
—"¡Allí está ella!"— gritó uno de los hombres de Manjiro por su radio mientras la señalaba a través de la ventana del vestíbulo. —"Está cruzando la calle hacia la estación de taxis."—
Manjiro llegó al vestíbulo justo a tiempo para verla subir en un taxi amarillo que partía rápidamente. —"¡Maldita sea, es rápida!"— gruñó, sacando su cartera para pagar al portero que había llamado a su coche.
—"Mi conductor está esperando afuera,"— dijo el portero nerviosamente. —"Pero la policía acaba de llegar a la entrada principal. Estarán buscando a su grupo."—
Manjiro no perdió tiempo respondiendo; simplemente empujó al hombre a un lado y salió corriendo hacia el coche negro estacionado junto a la acera. Sus hombres lo siguieron de cerca, saltando al vehículo sin siquiera esperar que el conductor les abriera las puertas.
—"¡Síguela!"— ordenó Manjiro al conductor, golpeando el respaldo del asiento delantero con impaciencia. —"Esa mujer en el taxi amarillo. No la pierdas de vista."—
Fuera, los policías del hotel corrían hacia su patrulla mientras los hombres de Manjiro intentaban disuadirlos con historias inventadas sobre una emergencia familiar. —"¡Es nuestra hermana! ¡Ha perdido la cabeza después de una sobredosis!" mentía uno de ellos mientras otro bloqueaba físicamente el paso del oficial al mando.—
Dentro del taxi, Saori miraba por encima del hombro, su corazón martilleando contra sus costillas cuando vio el coche negro de Manjiro despegar detrás de ella. —"Conductor, ¿cuál es el lugar más alejado que puede llevarme sin preguntas?"— preguntó con voz temblorosa.
El conductor del taxi, un hombre mayor con bigotes grises y una gorra desgastada, la miró por el espejo retrovisor. —"¿Problemas con la policía, jovencita? Parece que el tipo en ese coche negro está muy interesado en alcanzarla."—
Él aceleró, zigzagueando entre el tráfico denso de Fukuoka mientras Manjiro y sus hombres lo perseguían. Las sirenas de la policía del hotel comenzaron a sonar a lo lejos, acercándose rápidamente.
—"No te preocupes,"— dijo el conductor con una sonrisa astuta. —"Conozco atajos que ni siquiera esos matones conocen. Pero va a costarle extra."—
Afuera en el coche de Manjiro, Kaito sostenía su radio con fuerza. —"Jefe, la policía nos está siguiendo. Dos patrullas detrás de nosotros."—
Manjiro apretó los puños contra sus rodillas. —"No importa la policía. Necesitamos alcanzarla antes de que se meta en algún problema real."— Miró al conductor con intensidad. —"¿Puedes perderlos? Porque si no, tendremos que tomar medidas drásticas."—
El conductor rió secamente. —"Para eso cobro doble, muchacho. Agárrense fuerte."— Con un giro brusco, tomó una curva cerrada por una calle lateral estrecha, obligando a las patrullas a reducir la velocidad para no chocar con otros vehículos.
Dentro del taxi, Saori se aferró al asiento mientras el coche daba bandazos. —"¿Adónde vamos?"— preguntó, su voz apenas audible sobre el rugido del motor.
—"Al puerto,"— respondió el conductor sin apartar la vista del retrovisor. "Conozco un muelle privado donde podemos perderlos fácilmente."
—"¿Al puerto?"— preguntó Saori con incredulidad. —"Pero... ¿cómo eso me ayudará a escapar de él? Simplemente me encerrará en un barco."—
El conductor se encogió de hombros, tomando otra curva peligrosa que hizo chirriar los neumáticos. —"Relájese, jovencita. Confíe en mí experiencia."— Señaló hacia adelante donde las luces del puerto comenzaban a aparecer en la distancia. —"Hay una lancha rápida amarrada allí que nos llevará al mar abierto antes de que esos idiotas puedan siquiera pensar en seguirnos."—
Afuera, Manjiro golpeó el salpicadero con frustración mientras veía cómo el taxi desaparecía entre los contenedores del puerto. —"¡Mierda! ¡Nos va a perder de vista!"—
Kaito miró su mapa en el teléfono.