Shiro es un soldado el cual no revela nunca emociones, pero al llegar una carta de una desconocida su futuro qué parecía oscuro se ve iluminado por un sentimiento que no sabe de donde proviene ¿descubrira Shiro quien es esa persona o sabrá cual es ese sentido?
NovelToon tiene autorización de huakabe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Llantos del pasado
El aire era más denso que nunca.
Auren y Lio apenas podían mantenerse firmes.
Cada respiración dolía.
La figura coronada se detuvo a pocos metros.
Su mirada barría todo con una calma peligrosa.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó con voz profunda y serena.
El encapuchado, aún parcialmente atrapado por la oscuridad de Lio, se esforzó por hablar:
—E-es ella señor, la hija de Akari.
Serhem giró lentamente la cabeza hacia Auren y la observó de arriba a abajo como si evaluara un objeto que podia usar.
—Ya veo, pero… ¿Por qué no está en una celda?
El encapuchado tragó saliva.
—E-escapó… tuvimos un pequeño contratiempo…
Serhem no mostró expresión alguna, solo alzó ligeramente una mano en dirección al cielo y luego la bajo rápidamente en donde estaba el encapuchado.
Haciendo que de su palma, sin previo aviso, surgiera una línea de oscuridad pura, como una hoja etérea y afilada.
Una cuchilla de sombra.
¡SHLACK!
El hechizo que Lio había usado para encerrar al encapuchado se partio en dos partes y al mismo tiempo el encapuchado perdio la mitad de su cuerpo.
Fue un corte limpio y silencioso, pero mortal.
Auren jadeó.
Lio, aún débil, intentó ponerse de pie sin éxito.
Serhem bajó la mano como si nada hubiese pasado.
—Sí no puedes hacer eso, no me sirves —dijo con total cuerldad en los ojos.
Serhem giro lentamente hacia los dos y pareció como si el tiempo y el espacio se detuvieran ante tal presencia y entonces, con una voz tan segura como cruel, dijo:
—Me llamo Serhem, un ser supremo y perfecto —dijo con total arrogancia.
Y de repente empieza a llover como su el mundo se preparará para lo que llegaría a pasar.
Auren sostenía a Lio, que apenas podia mantenerse en pie, mientras la figura coronada daba unos pasos hacia ellos, tranquilo, soberano.
—Dime, niña ¿Dónde está el rompecabezas?
Auren lo miró de frente, sin bajar la cabeza.
—No te lo diré.
Serhem sonrió ligeramente aunque de manera fría, pero entonces, sus ojos se entrecerraron, por un segundo, vio en Auren a otra persona, esa persona con ojos llenos de convicción y esa mirada desafiante así él.
—Ah… definitivamente te pareces a ella —dijo con una ligera sonrisa en el rostro que cambia abruptamente a una mirada enojada —¡A esa maldita idiota!
Auren se asustó por un momento, pero Serhem avanzó con otro paso.
—No seas como la idiota de tu madre la cual cometió un suicidio, disfrazado de un sacrificio innecesario y estúpido.
Auren apretó los dientes.
—¡Cállate!
Serhem simplememte dio un suspiro y siguió.
—Dame el rompecabezas... —dijo con una mirada cansada —Y no cometas la misma estupidez de tu madre.
Auren se levantó lentamente y con gotas en su cara qué no se distinguía si era la lluvia o sus lágrimas gritó:
—¡¡Jamás!! —dijo con todo su aliento —Sí mi madre no te dio el rompecabezas yo tampoco lo haré.
La sonrisa desapareció del rostro de Serhem y sus ojos se volvieron tan afilados como su poder.
—De tal palo tal astilla... —Suspiro —Bueno, entonces —dijo mientras alzaba la mano —Tendre que tomarlo, ¡A la fuerza!
¡BOOM!
Un trueno cayó del cielo como si hubiera marcado el comienzo de la batalla de estos dos.
Auren lanzó un rayo de energía concentrada.
Serhem lo desvió con un movimiento simple, pero se sorprendió al ver la fuerza detrás del ataque.
Ambos se lanzaron en aquel combate, ya sea magia de fuego, viento, sombras, iban y venían. Las explosiones de energía sacudían los árboles e iluminaban la noche.
—Sé ve que Akari te enseño bien —dijo Serhem con una sonrisa burlona.
Auren guio su mirada a la voz donde lanzó tres proyectiles mágicos sin dudar y sonriendo respondió.
—Ella no me enseño, yo aprendi sola.
Serhem aunque recibio todos los ataques no se vio que sufra algún daño mientras miraba sorprendido a Auren.
—¿Ella no te enseño? —dijo se pregunto sorprendido —Eres increíble igual que ella —dijo con una sonrisa
Y en ese instante, se lo tomó en serio.
Extendió su mano con firmeza y desató una onda negra de pura magia prohibida, como si rasgara el espacio mismo.
Auren bloqueó el golpe, pero fue empujada hacia atrás, cayendo sobre una roca.
—¡¡Auren!! —gritó Lio tratando de levantarse.
Auren se incorporó, sangrando… pero sonriendo.
—No voy a dejar que ganes.
Y con eso dicho el aire estaba lleno de un aire más hostil.
Lio que hasta ahora no pudo hacer nada intentó ponerse en pie y aunque sus piernas temblaban su corazón no le dejaría abandonar a la persona que más amaba, así decidiendo dar un paso al frente.
—¡Auren! ¡Tu no puedes sola déjame ayudarte!
Auren, con sangre bajando por la comisura de sus labios, lo miró, a ese chico que aunque parecía que se derrumbaría con un soplido aún estaba de pie y dispuesto a ayudar.
《Claro que si los dos...》
Pero ahí su mente se prendió viendo en su mente a una sola persona "Shiro", un pequeño el cual no podía dejar solo.
—No —Su voz fue firme e inquebrantable —Tienes que cuidar de Shiro.
Lio la miró con los ojos abiertos, congelado.
—P-pero…
—Él necesita a alguien —Y con lágrimas en los ojos —No puedes... dejarlo solo.
Lágrimas tambien corrieron en los ojos de Lio.
—Auren…
Ella sonrió, rota pero decidida.
—Te amo, Lio.
Y Lio bajo la cabeza y empezo a correr, quería quedarse y proteger a su amada, pero sabía que sería un estorbo, pero por sobre todo no podía decir nada cuando ella hacía esa cara.
Serhem observó la escena sin emoción.
Cuando Lio desapareció entre los árboles, giró lentamente hacia Auren.
—¿No vas a pedir ayuda? ¿Ni siquiera para sobrevivir un poco más?
Auren, de pie entre ceniza y viento, alzó una mano.
—No lo necesito, pero sabes por mucho tiempo un hechizo a estado en mi cabeza y no se que hace —Y con una sonrisa miro a Serhem —¿Dime quieres que lo pruebe contigo?
Y así Auren empezó a recitar, su voz temblaba al principio, pero luego se hizo más firme.
Tōmei na ame… kareta ki ni shimi… fukai yoru...
Serhem alzó una ceja, curioso.
—Ese hechizo, lo conozco.
Dio un paso lento hacia ella, como un depredador que no ve amenaza.
—Lo usó Akari antes de desaparecer, si es el mismo que vi a través de ese bicho.
Serhem hizo una sonrisa macabra.
—Ella pensó que podía enterrar su conocimiento y que yo no pudiera poseerla.
Serhem alzo los brazos al cielo y sonriendo más desagradablemente siguió.
—¿Y sabes qué hice luego de que ella se esfumara?... Yo lo estudie todo, todo solo para este momento, para superar esta montaña.
La energía se hacía más fuerte alrededor de Auren, el suelo se quebraba y el cielo parecía moverse.
—Yami ni kieta subete no kioku…
Y entonces, cuando Auren llegó al final del canto algo sucedió.
—...shūketsu sare yuu.
Cometió un error, la ultima palabra, lás últimas letras eran erronas.
Serhem lo notó y sonrió.
—…Te equivocaste.
Entonces, todo se volvió blanco, el bosque, el suelo, la tierra, no quedo nada, pero el hechizo no terminó como el de Akari qué parecía un pilar, este solo fue una bomba la cual se expandió hasta cubrirlo todo.
Y así en ese brillo blanco no se escucho nasmda, ni un eco ni un silbido o llanto...