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Placer Oscuro.

Placer Oscuro.

Status: En proceso
Genre:CEO / Enfermizo / Amor prohibido
Popularitas:11.5k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura ya nos entregó su alma y el eco de sus suspiros, pero Él seguía siendo un enigma. Envuelto en un silencio peligroso, Adrián guardaba deseos y secretos que nadie logró desvendar... hasta hoy.
​Ha llegado el momento de cruzar la línea. En esta entrega, nos sumergiremos en sus abismos más profundos para entender la intensidad de sus impulsos y la verdad tras su frialdad. Tres años después, la piel no ha olvidado y el destino los obliga a colisionar de nuevo.
​¿Fue lo suyo una pasión inquebrantable o solo un placer oscuro que se consumió hasta hacerse cenizas? El fuego está a punto de reavivarse.
​Déjate seducir por su verdad. Las invito a leerla de inmediato.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: La tormenta en las cenizas.

El trueno sacudió las paredes de madera y la vibración me subió por las piernas, encendiéndome el doble. El miedo la hacía verse tan jodidamente hermosa.

Ver cómo se le clavaban las uñas en el bolso detrás de su espalda, buscando desesperadamente una salida que no existía, solo hizo que se me endureciera el cuerpo entero. Estaba atrapada, y ambos lo sabíamos, el olor a humedad de la cabaña se mezcló con el calor dulce que emanaba de su piel, un contraste que me nubló el juicio.

​—Afuera empieza a llover —le murmuré al oído, rozando sus labios con mi aliento caliente—. Va a ser una noche muy larga, y no tengo ninguna intención de dejar que termine.

​El destello de un rayo iluminó por un segundo la curva de su cuello, ese lienzo blanco que me estaba pidiendo a gritos que lo marcara. La penumbra volvió, más densa, más sucia, perfecta para lo que venía.

​Me alejé un momento, solo para saborear la anticipación. Me serví el whisky escuchando el compás desbocado de su respiración. Cuando me desafió con la mirada, queriendo hacerse la fuerte dejé la copa y caminé hacia ella con el pulso acelerado, la sangre hirviendo en mis venas y la paciencia completamente rota. Se me terminó la diplomacia en la ciudad, el día que la vi sonreírle a ese imbécil. Ahora la quería a ella, desnuda de orgullo, de mentiras y de ropa, sobre esa mesa de roble.

​Cuando intentó bajar la cabeza en un juego de sumisión barata para apaciguarme, lo único que logró fue ponerme el cuello a tiro. Me pegué a ella, eliminando cualquier rastro de aire entre nuestros cuerpos, obligándola a sentir la presión rígida de mi deseo contra sus muslos.

​—Pretendo que entiendas que no puedes huir de mí —le gruñí, hundiéndome en el aroma de su pelo, desbocado por los días que pasé imaginando este maldito momento—. Llevo noches sin dormir, volviéndome loco de pensar en cómo te voy a arrancar el recuerdo de ese tipo del cuerpo. Me vas a rogar que no pare antes de que termine la tormenta.

​Apreté mis manos contra sus caderas, levantándola apenas para encajarla contra mi pelvis, reclamando cada centímetro de su resistencia mientras la lluvia golpeaba el techo con furia, listos para desatarnos en la oscuridad más salvaje.

El frío de la madera de la cabaña se clavó en mi espalda en el mismo instante en que mis manos se cerraron sobre sus brazos. No quería lastimarla, pero la sola idea de que cruzara esa puerta me estaba volviendo loco; era un anclaje, mi puta forma de decirle que el mundo exterior ya no existía, que solo quedábamos nosotros y este desastre hermoso que habíamos construido a escondidas.

​—¡Suéltame! —gritó, y su voz me golpeó en el pecho, extraña, cargada de un pánico que no era solo por mi fuerza, sino por su propia debilidad.

​Sentí el roce áspero de su ropa contra la mía mientras forcejeaba, pero yo era pura tensión, un nudo de desesperación que amenazaba con asfixiarnos a ambos. No podía pensar con claridad, el olor de su piel me nublaba el juicio.

​—No te voy a soltar... Te necesito, Laura. Te necesito en mi vida. No me importa lo que tengas con ese imbécil...

​Se lo solté como puñales, buscando desesperadamente que reaccionara, que recordara el eco de nuestras noches en vela, ese oscuro placer que nos consumía.

Vi la duda en sus ojos por una fracción de segundo, vi cómo su corazón latía desbocado bajo su blusa, invitándome a romper la distancia, a perdernos en el caos. Pero entonces, ella se armó de una fuerza que me heló la sangre.

​—Mírame —me ordenó, obligándome a clavar mis ojos en los suyos. Su voz temblaba, y juro que escuché el sonido exacto de algo vital quebrándose entre los dos—. Mírame y dime que esto es amor, que me amas y que dejarías todo por mí.

​El silencio que siguió fue más violento que cualquier golpe.

​Fue un vacío súbito, una caída libre donde el aire se evaporó de la cabaña. Mis dedos, que un segundo antes le quemaban la piel de los brazos con la urgencia de poseerla, se quedaron laxos, perdiendo toda la fuerza.

Me quedé congelado...

Sentí un nudo asfixiante en la garganta. Quise decírselo, quise gritarle que era mi vida entera, pero las palabras se me atoraron en el pecho. Mis labios se entreabrieron, pero no salió sonido alguno. Mi mirada, antes cargada de una rabia eléctrica, se volvió opaca, cobarde, esquiva.

​Por primera vez en mi vida, mi maldito orgullo y el peso de mi imperio se convirtieron en mi propia celda. Ver la desilusión aplastante en sus ojos me desgarró por dentro; un dolor agudo y físico, me partió el pecho al comprender que me estaba leyendo perfectamente.

​—Ni siquiera puedes decirlo —susurró, y su voz ya no temblaba; estaba muerta y fría—. Ni siquiera puedes mentirme para que me quede.

​—Laura, no es tan simple... —logré articular, pero mi propia voz me dio asco. Sonó defensiva, patética, la voz de un hombre acorralado por su propio ego.

​—Es lo más simple del mundo, Adrián. Pero tu ego pesa más que nosotros.

​Se zafó de mi agarre con un movimiento lento, casi solemne. No opuse resistencia; sentí que me derrumbaba como un edificio a punto de colapsar sobre sus propios cimientos. Ver cómo se daba la vuelta hacia la puerta me provocó una náusea física de pura desesperación. Mis manos seguían hormigueando por tocarla, por rogarle, por arrastrarme si era necesario.

​—No vuelvas a buscarme —dijo sin mirarme, con la mano puesta sobre la manilla fría—. Porque la próxima vez que me mires a los ojos, ya no vas a encontrar a nadie que quiera salvarte.

​Mis reflejos reaccionaron tarde, como si sus palabras hubieran tardado siglos en atravesar mi maldita negación.

El pánico me golpeó el estómago con una fuerza brutal. Antes de que pudiera girar la manilla, le atrapé el hombro, girándola hacia mí con una urgencia que ya no tenía nada de rabia, sino puro terror a la soledad, terror a perderla para siempre.

​—No te vayas así —le supliqué, y escuchar mi propia voz tan rota, tan despojada de todo el poder que solía exhibir, me terminó de destruir.

​Me incliné hacia ella, acortando la distancia con una devoción ciega, buscando desesperadamente sus labios. Necesitaba ese refugio, el calor que tantas veces nos había hecho olvidar el mundo.

Quería besarla de forma salvaje y desesperada para silenciar la verdad, para borrar el dolor y convencerme de que todavía no la había perdido. Estaba dispuesto a rogarle con el cuerpo lo que mi boca no había podido pronunciar.

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Yura Ran
el hijo puedes hacer uno nuevo y se termina la rabia
Yura Ran
dale Play Adrian y arranca de cero
victor hernandez
Comenzó la guerra real isabela vas a caer porque llego tu verdugo uno que nació de tu misma maldad creada atravez de Adrián ya no hay margen de error Laura si isabela tira tu la bateas de jonron
Yura Ran: VAMOS ADRIAN LEVANTA TU VUELO AL ÉXITO Y RECUPERAR TU AUTOESTMA JUNTO A TU HIJO. ERES VALIOSO
total 1 replies
victor hernandez
Tu ruina es gracias a ella y tu cobardía
victor hernandez
Si isabela ríe porque llego tu karma
victor hernandez
Así Laura inquebrantable
victor hernandez
Ojalá Laura haya aprendido y nolede espacio a la tipa esa que se cree la dueña del mundo
victor hernandez
Ya entiendo era lo mismo que le hacía. Laura humillarla
victor hernandez
Que golpe tan bajo
victor hernandez
Pero si todo es de ella mandala para la💩
victor hernandez
Que bruja esa tipa
MINNY@24💕
siiiiiiii,,, lo que a el mas le pesa es el que le quite a su hijo 😠😠😠
Sandra Moreno
Muchas gracias 😘😘😘😘😘😘
Yudith Romero
una pregunta mi estimada escritora hay una novela muy bonita que me gustaría leerla en esta plataforma se llama la tentación de lucy es la historia de una monja mi pregunta es usted podría promocionarla por noveeltoon por favor siiiiii
Kim Nava
que podemos decir aquí el se metió en ese pedo solo b por salir de pobre casándose con la serpiente mayor
ahora debe ver como salir de ahí ileso y sin que le quiten a su hijo
Nancy RoMo
😮‍💨😮‍💨😮‍💨
Nancy RoMo
adrian se caso con la mismisima demonia 😬, la ambicion le costo cara 😶
Milcaris
A Isabella le está afectando mucho ver a Laura. Que bajo está cayendo al decir todas esas insinuaciones.
Milcaris
puede comenzar de cero y volver a construir una nueva empresa pero como hacer para no perder a tu hijo. Esa es la verdadera atadura.
victor hernandez
Y así dicen que la gente con plata es muy feliz pero Adrián lo todo y nada porque su estabilidad emocional y sentimental está totalmente fracturada
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