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Reencarne En El Cuerpo De La Esposa De Duque.

Reencarne En El Cuerpo De La Esposa De Duque.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Época
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: KeniaLV.

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El rastro oculto

El amanecer teñía el cielo de tonos grisáceos y fríos cuando salimos de las puertas del castillo, con el viento cortante de las montañas soplando fuerte contra nuestros rostros y agitando las capas de nuestros caballos. Llevábamos lo justo y necesario para no cargar demasiado: espadas afiladas, arcos con flechas resistentes al viento, provisiones secas para varios días y mantas gruesas de lana, sabiendo que el camino hacia el norte se volvería cada vez más helado y peligroso a medida que subiéramos por las laderas rocosas y escarpadas. El prisionero, atado de manos y vigilado de cerca por dos guardias de confianza, cabalgaba entre nosotros, con la mirada baja y el cuerpo encorvado por el miedo constante, pero sin dejar de señalar la ruta correcta en cada cruce de senderos, temeroso de que si nos equivocábamos, pagara con su vida.

Tras dos días de viaje casi sin descanso, deteniéndonos solo unas horas por la noche para recuperar fuerzas y evitar la oscuridad total, llegamos al borde del antiguo Bosque Sombrío, un lugar del que las leyendas hablaban con respeto y temor, pues sus árboles centenarios crecían tan juntos y con copas tan espesas que apenas dejaban pasar la luz del sol, creando una penumbra perpetua y un silencio que helaba la sangre. Al detenernos a descansar junto a un arroyo de aguas cristalinas que bajaba de las cumbres, uno de nuestros hombres notó algo extraño entre las raíces retorcidas de un roble enorme: una pequeña placa de metal oscuro, cubierta de musgo y tierra, casi enterrada en el suelo como si alguien hubiera querido ocultarla. Al limpiarla con cuidado con la manga de su túnica, descubrimos que tenía grabado con gran detalle un símbolo: un águila con las alas extendidas, sosteniendo firmemente en sus garras una piedra del color del ámbar.

—Es la marca del Fuerte —murmuró el prisionero, con los ojos muy abiertos por la sorpresa y el recuerdo—. Los antiguos guardianes la colocaban hace generaciones para marcar el camino secreto. El sendero principal está fuertemente vigilado día y noche, pero este símbolo indica la ruta oculta, la que casi nadie conoce ni se atreve a recorrer. Es más estrecha, empinada y difícil, pero nos permitirá acercarnos hasta las mismas murallas sin ser descubiertos por los centinelas.

Al lado de la placa, medio oculto entre las piedras y la hierba seca, encontramos también un trozo de tela de lino azul, manchado de barro y con algunas roturas, pero que conservaba un pequeño bordado en forma de margarita, el mismo diseño delicado que Valeria solía llevar en los bordes de sus vestidos. El corazón se me aceleró con fuerza: no era solo una marca antigua del lugar, era una prueba tangible de que ella había pasado por allí, de que estaba realmente cerca y que estábamos siguiendo sus pasos.

Kaelen tomó la tela con sumo cuidado, como si fuera un tesoro frágil, y la guardó con seguridad entre su ropa, luego miró hacia la espesura del bosque con una determinación inquebrantable:

—Estamos en el camino correcto —dijo con voz grave y firme, lo suficientemente fuerte para que todos lo escucharan—. Esta pista confirma que no nos ha mentido. Ahora seguiremos esta ruta oculta, avanzaremos con el mayor sigilo posible y llegaremos hasta el fuerte antes de que tengan tiempo de prepararse o moverla de lugar.

Continuamos la marcha siguiendo las marcas ocultas que aparecían de vez en cuando grabadas en la corteza de los árboles o apiladas en formaciones extrañas sobre las rocas: pequeños cortes en forma de flecha, piedras colocadas en triángulos, más símbolos del águila que nos guiaban con precisión por el sendero estrecho y lleno de obstáculos. A medida que avanzábamos, el aire se volvía más frío y cortante, y el silencio se hacía más profundo, roto solo por el crujir de las ramas bajo nuestros pies y el viento que silbaba entre las rocas, pero la esperanza crecía en cada uno de nosotros: teníamos la ruta secreta, teníamos la prueba de que Valeria había estado allí, y estábamos cada vez más cerca de encontrarla.

Al tercer día, al salir del bosque y subir con dificultad por una ladera rocosa resbaladiza, el prisionero se detuvo en seco y señaló con la mano temblorosa hacia la cima de una montaña imponente, donde entre las nubes bajas y grises se distinguían las siluetas oscuras de unos muros gruesos y torres de piedra:

—Ahí está —susurró con voz apenas audible—. El Fuerte de Ámbar. Y gracias a la pista que encontramos, podemos acercarnos por el lado que casi nadie vigila, el que da directamente al precipicio profundo.

Habíamos encontrado mucho más que un simple camino: habíamos confirmado el destino, habíamos descubierto la ruta segura y habíamos recuperado un pequeño rastro de la persona que buscábamos. Tras avanzar con extremo cuidado durante horas, trepando por cornisas estrechas y evitando ser vistos, logramos llegar hasta una pequeña puerta de servicio medio oculta entre las sombras. Al forzarla con cuidado y entrar sigilosamente, nos abrimos paso por pasillos fríos y desiertos hasta llegar a una celda pequeña en el nivel más bajo.

Allí, en un rincón sobre un jergón de paja, la encontramos. Valeria estaba sentada, encorvada, con el rostro pálido y con algunos moretones visibles en la mejilla y en los brazos, señales claras de que la habían golpeado para someterla. Tenía los ojos cansados y asustados, pero al levantar la vista y vernos, una chispa de esperanza brilló en su mirada.

—¿Sois vosotros? —susurró con voz débil y quebrada.

Kaelen se acercó despacio, con cuidado de no asustarla, y le extendió la mano:

—Sí, hemos venido a buscarte. Ya estás a salvo.

Ella asintió lentamente, con una mezcla de alivio y dolor, y aceptó su ayuda para levantarse. Aunque estaba débil y lastimada, seguía entera, y el hecho de haberla encontrado nos dio la fuerza necesaria para salir de aquel lugar y llevarla de vuelta a casa.

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Giovanna Rosas
buena ...buena ...quien es el asesino?
Ma Guadalupe Ruiz
gua desperto está de sospecha creo que el duque sí la quiere solo que si muestra amor alguien la puede lastimar
Ma Guadalupe Ruiz
👏 bravo así se aplasta a una lagartija
Rubiia sanz
si estás en peligro lo más lógico es que aprendas a defenderte no. Elena, sirve de recordatorio la puñalada que te quieron y casi mueres
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